Agua como bien público

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A la Universidad Nacional de Colombia en sus 150 años.
Por: Gonzalo Duque-Escobar*
Manizales, Junio 9 de 2017.
Imagen portada: Mural de Aguas de Manizales, obra del Maestro Luis Guillermo Vallejo. In: Río Blanco como área de interés ambiental
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Presentación
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Imagen 0: Barranquillo, barranquero o pájaro péndulo (Momotus momota). Ave emblema de Manizales. Obra del Pintor Pablo Chávez Chávez.
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Ponencia para el Conversatorio “Agua como bien público”, del Junio 9 de 2017 en el Teatro Fundadores, con Gustavo Wilches Chaux, evento programado por la Fundación “Unidos por el cambio”, en el marco de la Semana Ambiental de Corpocaldas, Aguas Manizales y la Alcaldía de Manizales. Documento ajustado en Febrero de 2019.
Además de aludir a la importancia del agua, se da una visión del patrimonio hídrico en Colombia señalando la oferta superficial y subterránea, se alude a la problemática de las áreas de protección ambiental del país, se examinan la condición ambiental en el territorio de la Ecorregión Cafetera, se extraen algunas lecciones relacionadas con asuntos de interés nacional, y se llama la atención sobre la amenaza para La Reserva Forestal Protectora de Río Blanco donde debe prevenirse un ecocidio de darle vida jurídica a decisiones del POT en beneficio del mercado inmobiliario y en contra del interés común, que desnaturalizan la función social y ecológica de la propiedad, violando los principios rectores de la Ley 388 de 1997 (Artículo 2).
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Somos el planeta en que vivimos
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Imagen 1: El planeta Tierra en http://ameblo.jpg
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El agua que apenas representa un 0,02% de la masa total del planeta Tierra, cubre el 71% de su superficie, contra un 29 % de masa continental. Ella, además de ser un elemento indispensable para el ser humano, y constituir al menos dos terceras partes de nuestro cuerpo, es la fuente de toda la vida en la Tierra.
Mientras el 97% de dicho patrimonio, es el agua salada de los mares y océanos, el 3% restante lo constituye el agua dulce contenida en ríos, lagos, lagunas, aguas subterráneas, hielos y glaciares. Además, el agua existe en forma sólida (hielo), líquida (mares y ríos) y gaseosa (vapor de agua); y aunque se observa en océanos, ríos, nubes, lluvia y otras formas de precipitación, también aparece infiltrada en el subsuelo.
Dado que el 69 % del agua dulce se encuentra contenida en los glaciares del planeta, sobre toda en la Antártida y en Groenlandia, si se descongelara elevaría el nivel del mar cubriendo la mayor proporción de las zonas insulares y gran parte de las áreas continentales deprimidas no montañosas, como las llanuras bajas de la Amazonía y Orinoquía, además de los valles del Bajo Cauca y Bajo Magdalena, y las regiones costeras de Colombia.
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El agua: un patrimonio en crisis
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Imagen 2: Sequía en La Guajira http://www.semana.com
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La Tierra, con sus diversas y abundantes formas de vida, enfrenta una grave crisis de agua que afecta a 6.000 millones de seres humanos, de los 7.530 millones que habitamos el planeta (2017) .
Dicha problemática ambiental se asocia, no sólo al mal uso del agua, a la falta de ordenamiento del patrimonio hídrico y a la contaminación por vertimientos, sino también a la deforestación y al cambio climático como factores de desastres hidrogeológicos, como sequías e inundaciones.
Las consecuencias de dicha crisis se expresan en la tragedia que viven comunidades pobres, asoladas por enfermedades vinculadas con el agua, ubicadas en entornos degradados, y en ocasiones habitando zonas de riesgo, sufriendo la pérdida de cosechas y la carestía de alimentos.
Con la incidencia de los fenómenos climáticos extremos ahora exacerbados por el calentamiento global, la posibilidad de tener desplazados es un 60% mayor que hace cuarenta años,  ya que según el Consejo Noruego para los Refugiados, a causa de los desastres naturales cada segundo una persona está siendo desplazada; en 2014 los desplazados internos del mundo sumaron 19,3 millones, de los cuales 17,5 millones de seres humanos lo fueron a causa de siniestros relacionados con el clima.
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La naturaleza instrumentalizada
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Imagen 3: Tala y quema de árboles, en Monografias.com
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La racionalidad de esta cultura proclive al mercado, se sustenta en la funcionalidad y utilidad inmediata del conocimiento adquirido para lograr el dominio de la naturaleza, a cualquier costo.
Para lograr el progreso material de la sociedad, en nombre de la ciencia hemos procedido a la explotación de la naturaleza, definiendo como recursos el agua, el suelo de cultivo y la biodiversidad para buscar un uso productivo de dichos bienes, olvidando su naturaleza patrimonial, y por lo tanto su preservación y el derecho al agua de las comunidades culturalmente vinculadas a ella y de los ecosistemas.
Señala Ban Ki-moon, que el planeta está en peligro por el cambio climático y la explotación insostenible de recursos. En el fondo, sabemos que las fuerzas del mercado privilegian el crecimiento económico sobre los temas ambientales y sociales, lo que se revierte en efectos negativos para la ecología del planeta, y por lo tanto en pasivos ambientales que afectan a toda la sociedad, y en mayor proporción a los grupos más vulnerables.
Mayor información, en:  Del antropocentrismo al biocentrismo.
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El calentamiento global
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Imagen 4: Pronóstico global de incremento de la temperatura para el cambio climático, donde la Amazonía se muestra como una de las regiones más afectadas. Para prevenir los impactos rurales relacionados con cambios altitudinales de 170 m por cada grado centígrado de incremento de temperatura, se deberán implementar en el país prácticas agroforestales y silvopastoriles intensivas. Fuente: apod.nasa.gov
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Para ilustrar los cambios del clima que se han dado en todas las escalas de tiempo, a lo largo de la historia de la Tierra, tenemos además de las cinco grandes glaciaciones cuyo último evento ocurrió en el Cuaternario, dos situaciones antagónicas y recientes: una, la “pequeña glaciación” asociada a un periodo frío ocurrido entre 1550 y 1850, que coincidió con un período de baja actividad en las manchas solares. Y dos, el actual “calentamiento global” un efecto invernadero de celeridad excepcional ocurrido en los últimos 50 años.
Para mostrar el alcance de la actual problemática, dos escenarios. El Ártico, está en peligro por el calentamiento global. Degradar dicho ecosistema, traerá consecuencias insospechadas como elevación del nivel del mar, erosión costera y temporales. Y la Amazonía, donde el cambio climático y la deforestación comprometen este ecosistema que alberga el 30% de la biodiversidad de la Tierra, con consecuencias trágicas para los pueblos indígenas que lo habitan y para la biodiversidad. Para alcanzar metas deseables en el 2050, la única posibilidad es combinar el uso eficiente de los recursos energéticos con las energías renovables y alternativas, sin comprometer la seguridad alimentaria.
El incremento promedio de la temperatura media podría afectar más al hemisferio norte, que al del sur. El calentamiento sobre los continentes es en promedio mayor que sobre los mares. En Colombia se calentarían menos las zona de relieve montañoso como la Región Andina(2º a 3ºC), y más las planicies y praderas de las regiones planas, como la Costa norte, la Orinoquía y la Amazonía (3º a 4ºC).
Mayor información en: Calentamiento global en Colombia.
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Los acuerdos climáticos
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Imagen 5: Escenarios de Colombia cambio climático en Colombia al 1240, 270 y 2100. IDEAM.
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Según el quinto Reporte de Emisiones presentado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (2014), al 2050 se necesita limitar el calentamiento a 2 °C. Para el efecto, habrá que reducir las emisiones de efecto de invernadero, entre un 40% y 70% de los niveles de 2010. En razón a lo anterior, entre 2010 y 2050 habría que reducir a nivel mundial el uso de combustibles fósiles así: el 80% del carbón, la mitad del gas y un tercio del petróleo.
Según el informe del IPCC, incluso si se aplican los objetivos de París, a finales de siglo la temperatura global aumentaría 3 grados. La Cumbre del Clima (2018) en Katowice, COP 24, fue la penúltima cita crucial en el camino hacia 2020 cuando entre en vigor el Acuerdo que busca evitar un incremento de 1,5 grados Celsius en la temperatura global.
Mientras los científicos alertan sobre la necesidad de implementar cambios “sin precedentes” contra el cambio climático, al tiempo que Bruselas fija para 2050 el fin de las emisiones de efecto invernadero en Europa, un tercio de los países del mundo va camino de cumplir sus objetivos climáticos.
Y para el caso de Colombia, además de implementar estrategias forestales y modelos agroforestales, en un escenario de cambio climático y bajos precios del petróleo y el carbón, ¿cómo sortear las dificultades que se advierten en nuestro horizonte económico?
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El clima andino colombiano
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Imagen 6: Dinámica de la Zona de Confluencia Intertropical. El cambio de posición entre Enero y Julio de la ZCIT explica el clima bimodal colombiano. Wikipedia.
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En la Región Andina de Colombia, el clima es bimodal: cada año tenemos dos temporadas secas que parten desde los equinoccios (junio 21 y diciembre 22), y dos húmedas a partir de los solsticios (marzo 21 y septiembre 22).
El fenómeno meteorológico del ENSO-conocido como El Niño/La Niña-, se relaciona con las anomalías de temperatura del Océano Pacífico, que frenan el desplazamiento natural y regular de la Zona de Confluencia Intertropical ZCIT.
Aunque el desarrollo de El Niño y La Niña es de carácter cíclico y comportamiento errático, a largo plazo y como consecuencia del calentamiento global su fuerza se ha venido incrementando, para generar eventos climáticos extremos como inundaciones o sequías en diferentes regiones del planeta. 
En Colombia, los períodos de El Niño, las temporadas de invierno y verano del año son más secas para la zona andina colombiana, y más frecuentes e intensos los huracanes del Caribe. Durante La Niña, ocurre lo contrario: se dan temporadas más húmedas a lo largo del año, con menos tormentas tropicales y menos huracanes en el Caribe.
Ahora, dada la posición de la ZCIT, dichos impactos, se invierten en Ecuador y Perú, donde se habla de los estragos del “Niño costero” por el ENSO llevando las temporadas húmedas con lluvias exacerbadas por el calentamiento global.
Mayor información en: Huracanes y Terremotos acechan.
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La agenda de Colombia
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Imagen 7. Agua, suelo y biota no son mirados como patrimonios a preservar, sino recursos para ser explotados, Imagen: Río Dagua, en https://es.slideshare.net/
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En el caso de Colombia, ciertas áreas sensibles desde la perspectiva ecológica y culturalmente vitales para algunas comunidades, legalmente terminan cediendo paso por la riqueza del subsuelo, en beneficio de una empresa minera foránea o ilegal, que termina por implementar un enclave minero y violar los derechos bioculturales del territorio, entendido como sujeto de derechos.
Nuestra economía ayer soportada en el cultivo del café, ahora se fundamenta en minería extractiva y petróleo crudo, uno y otro: productos primarios de origen natural, escaso grado de transformación y sin valor agregado.
Para el efecto, si bien la Ley ambiental y las políticas ambientales en Colombia, se han acoplado más a los desafíos del mercado que a los retos del desarrollo sostenible, también la Corte Constitucional para proteger las culturas ancestrales y los ecosistemas, ha declarado algunos territorios -caso Atrato y Amazonas-, sujetos de derechos bioculturales.
En las áreas de alto valor por su biodiversidad, aunque ya se ha avanzado en la protección enfocada al tipo de compensación a que se obliga una industria extractiva, la actividad continúa gozando de reducidos gravámenes, y por la tanto la amenaza sobre las áreas protegidas persiste a pesar de todo.
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Oferta hídrica en Colombia
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Imagen 8: Áreas hidrográficas de Colombia. ENA Colombia), en: http://www.ingenieria.bogota.unal.edu.co
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Con precipitaciones anuales promedio de 1.800 mm y unas 720 mil cuencas hidrográficas, Colombia alcanza una oferta de 7.859 kilómetros cúbicos de agua superficial y subterránea, de los cuales el 25% son las aguas de las escorrentías anuales.
Pero a pesar de dicha abundancia, cada año deforestamos y contaminamos nuestros cuerpos de agua, lo que significa destruir una corriente de agua por año, devastar la biodiversidad, y poner en riesgo severo comunidades ribereñas por el  vertimiento de las aguas servidas e industriales contaminadas a nuestros ríos, además del riesgo al exacerbar la amenaza por eventos hidrogeológicos, como deslizamientos y flujos de lodo en vías, cultivos y zonas pobladas.
A este panorama se añade que, como consecuencia del calentamiento global, mientras en los años secos nuestra oferta hídrica ya se ha reducido el 38%, en las épocas invernales de La Niña sufrimos las consecuencias de graves inundaciones, que dejan cerca de 2 millones de damnificados por temporada.
Las cuencas hidrogeológicas más utilizadas en el país, son las ubicadas en el Valle del Cauca, Valle Medio y Superior del Magdalena, y Cordillera Oriental; siguen en importancia por su uso, las del Golfo de Urabá, Golfo de Morrosquillo y departamentos de Bolívar, Magdalena, Cesar y la Guajira.
Mayor información, en: Nuestro frágil patrimonio hídrico.
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Las aguas subterráneas en Colombia
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Imagen 9: Mapa de rocas permeables y porosas de Colombia. IGAC (2002), en: http://www.zonu.com/
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En Colombia, donde el 31% del agua dulce está contenida en acuíferos y el 29% en lagunas, hace falta una política pública para garantizar el carácter de patrimonio y de bien público del agua subterránea. Además, según el IDEAM, el 39% de la precipitación en Colombia está disponible para fines productivos como agua verde.
Aunque en el país las cuencas hidrogeológicas con posibilidades de aprovechamiento abarcan el 74% del territorio nacional, según el estudio “Zonas hidrogeológicas homogéneas de Colombia” del IDEAM (2005), mientras el 56% de dicho patrimonio corresponde a la Orinoquía, la Amazonía y la Costa Pacífica, y el 31,5% a la región Caribe e Insular, sólo el 12,5% le corresponde a la Región Andina, que es la más densamente poblada.
En el Eje Cafetero, para enfrentar la amenaza del cambio climático y la vulnerabilidad hidrogeológica, se debe implementar una política pública relativa a la conservación, uso y manejo del patrimonio hídrico subterráneo, que permita además planificar el agua bien público, estratégico de interés general. Esto, a partir de un programa de investigación y desarrollo integral, que contemple los tema del agua, la gestión del riesgo, el uso del suelo, la biodiversidad, la actividad forestal y el sector hidroenergético.
 Mayor información, en: Nuestras aguas subterráneas.
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La problemática hídrica en Colombia
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Imagen 10. En los últimos dos siglos la extensión de guaduales en el país se redujo de unos doce millones de hectáreas a sólo cincuenta mil, de las cuales 20 mil están en la zona cafetera y 6 mil en Caldas. Imagen: coberturas boscosas en Colombia: IDEAM, en: valorandonaturaleza.org
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Gracias a un ciclo hidrológico dinámico y abundante, Colombia es rico en agua: la interacción de la atmósfera en el medio intertropical, el Pacífico y el Caribe, la Amazonía y la Orinoquía, y los Andes más septentrionales de América con sus tres cordilleras en Colombia, explica por qué el agua puede convertirse en uno de los principales factores de desarrollo y bienestar social del país.

Aunque los bosques naturales cubren 52% de la superficie de Colombia, el país tiene severos problemas de calidad en la mitad del patrimonio hídrico, dado el vertimiento de 9 mil toneladas de materia orgánica contaminante por año, que llegan a los acuíferos y cuerpos de agua proveniente del sector agropecuario y residencial, a las que se suman otras sustancias como las 150 a 200 toneladas anuales de mercurio proveniente de la actividad minera.

El acaparamiento de tierras responsable del 48 por ciento de la degradación de los bosques tropicales de la Amazonia y el Pacífico en 2018, y la expansión de la frontera agrícola, dinamizan la deforestación. Mientras que por superficie, la cobertura de bosques del país llega 3.721 millones de hectáreas (ONFA 2018), cada año deforestamos cerca entre 250 mil y 300 mil hectáreas, la tercera parte de ellas en la Región Andina de Colombia, que con el 24% de la superficie continental y el 75% de la población del país, solamente posee el 13% de la oferta de agua superficial y subterránea del patrimonio hídrico de agua dulce.
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Colombia, país de humedales
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Imagen 11. Mientras el rendimiento hídrico en Colombia, varía de 1 a 200 litros por segundo por kilómetro cuadrado entre la alta Guajira (rojo) y bajo Atrato (azul), en la Región  Andina es en promedio de 26 litros por segundo y por kilómetro cuadrado. Imagen: ENA Himat. http://sig.anla.gov.co
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Según el Instituto Alexander von Humboldt, en 20 millones de hectáreas equivalentes a cerca del 17% de nuestra superficie continental, tenemos 31.702 humedales, de los cuales el 48% están en nuestras Orinoquia y Amazonia. Pero cerca del 93% de estos ecosistemas, amenazados por acciones antrópicas y el cambio climático, requiere figuras de conservación. La superficie de 2.554 cuerpos de agua como ciénagas, embalses, lagunas y pantanos, en Colombia, reportados en el ENA ( IDEAM 2014), llega a 831.163,7 ha.

Sobresalen por su extensión varios reservorios, como marismas y manglares en la costa del Pacífico desde el sur de Tribugá hasta el río Mira, y en especial sobre el delta del Patía donde aparece Tumaco; o ciénagas y madre viejas en corrientes de meandros, como las comprendidas entre el río Meta y el piedemonte de la Cordillera Oriental; o las rondas del río Guaviare y en parte del Vichada e Inírida; además de las vaguadas del Putumayo, Caquetá y Vaupés; y el valle del Atrato aguas abajo de Vigía del Fuerte, y en parte del San Juan; o en regiones como el Magdalena Medio y Bajo y el Bajo Cauca, donde a pesar de ecocidios agroindustriales, mineros, etc., sobresalen, además de la Ciénaga Grande de Santa Marta, La Mojana, la Depresión Momposina y el área del Sinú-San Jorge.
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Páramos en peligro
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Imagen 12. Colombia es altamente vulnerable a los efectos del cambio climático, no sólo por la migración en altitud de las zonas de vida alterando la aptitud de los suelos, y con ello la estructura de la tenencia de la tierra, sino también por cambios en el balance hídrico y régimen de precipitaciones. Imagen: Los páramos en Colombia. UNIMEDIOS.
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El país, cuenta con el 50% de los páramos del mundo; y aunque estos ecosistemas montanos intertropicales, sólo abarcan cerca del 2.6% de la superficie del país, “producen” el 50% del agua dulce que llega a sus pobladores. Al impacto sobre este frágil ecosistema asociado a las variaciones del clima, se suman su fragmentación por causas antropogénica y los apetitos mineros que lo acechan.
En la Ecorregión Cafetera sobresalen los páramos establecidos en ambientes fluviales, glaciares y gravitacionales que se entreveran, tanto sobre la Cordillera Central en vecindad del Complejo volcánico Ruiz-Tolima y la Mesa de Herveo a más de 5.000 msnm, como en el continuo de farallones de la Cordillera Occidental ubicado al sur de los Complejos Paramillo y Frontino-Urrao, con sus notables alturas como el Cerro Caramanta del Complejo Citará y el Tatamá del Macizo Tatamá, de interés para la ecorregión.
Para dar paso a un programa de investigaciones en el PNN de los Nevados, se deberá construir sinergias entre el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Manizales OVSM creado en 1986; el Geoparque Volcánico del Ruiz propuesto por InfiCaldas en 2016, proyecto que deberá articular a sus planes programas relacionados con el Paisaje Cultural Cafetero PCC; el Observatorio de Alta Montaña para Colombia, que en 2009 propusiera Jorge Arias de Greiff desde el Observatorio Astronómico Nacional; un centro de investigaciones climáticas apoyado por el gremio cafetero y el HIMAT; un Centro de Investigaciones Geotérmicas apoyado por el sector energético y el Ministerio de Minas, y un programa de investigaciones interuniversitario para estudios en biodiversidad, liderado por las universidades del Eje Cafetero.
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Biodiversidad y áreas protegidas
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Imagen 13: Zonas de Reservas Forestales en Colombia. UPME.
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 Se estima que Colombia es el segundo país más biodiverso del planeta: cuenta con 56343 especies, de las cuales 6585 son animales vertebrados. En especies endémicas, poseemos 34 mamíferos, 79 aves, 115 reptiles, 311 peces, 367 anfibios, 350 mariposas, 47 palmas, 1467 orquídeas y 6383 plantas.
La Ley 2a de 1959: Sobre economía forestal de la Nación y conservación de recursos naturales renovables, estableció en su artículo primero las zonas
de reserva forestal, comprendidas dentro de ciertos  límites, para cada bosque nacional.
En el caso de Caldas interesan dos zonas: 1- La ZONA DE RESERVA FORESTAL CENTRAL, comprendida dentro de los siguientes límites generales: Una zona de 15 Kilómetros hacia el lado Oeste, y otra, 15 kilómetros hacia el Este del divorcio de aguas de la Cordillera Central, desde el cerro Bordoncillo al Este de Pasto, hasta el cerro de Los Prados al Norte de Sonsón. 2– La ZONA DE RESERVA FORESTAL DEL PACIFICO, que viene desde el Nariño y llega a Urabá, a partir del divorcio de aguas que sigue la cima de la Cordillera Occidental pasando por el Tatamá y el Cerro de Caramanta, por el Oeste llega hasta el Pacífico, y por el Este cubre una faja de 15 Kilómetros de la vertiente del río Cauca.
Mayor información en: Colombia biodiversa.
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Yuma: el río grande de la Magdalena
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Imagen 14: Mapa del Nuevo Reino de Granada en rexwordpuzzle.blogspot.com
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Colombia es el Magdalena: si durante la conquista esta fue la ruta, y durante la colonia gran parte del país creció a lo largo de sus valles y riveras en de su recorrido, posteriormente, creada la república, el río alimentó la economía de esta vital hidrovía de 1450 km de paisajes, historias y cultura, que parte del Macizo Colombiano para desembocar en el Caribe.
Bajo el presupuesto de que un territorio es una construcción social e histórica, dado que también es la expresión de las relaciones dialécticas entre las colectividades que lo habitan y el  ecosistema, se debe enfocar la gestión socioambiental del Magdalena en el marco de sus derechos ambientales bioculturales, a la luz de lo consagrado en la Sentencia T-622/16 de la Corte Constitucional de Colombia que reconoce al río Atrato como sujeto de derechos.
En la Ecorregión Cafetera, se ha acogido la propuesta presentada al Procurador de Tierras y Sostenibilidad para el Eje Cafetero, de buscar una declaratoria que priorice al río Magdalena como uno de los escenarios más representativos en la historia del país, declarando su territorio sujeto de derechos para buscar su recuperación y desarrollo dándole primacía a los 30 mil pescadores que lo habitan, y a los humedales y bosques secos que lo circundan. Igual figura, debería extenderse al río Cauca donde 17 mil pescadores también encontraron comprometidos sus derechos tras la crisis de Hidroituango.
Mayor información, en: ¿Para dónde va el Magdalena?
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No todo lo que brilla es oro
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Imagen 15. A diferencia de una minería artesanal y limpia que puede coexistir con la minería industrializada subterránea, cuando se practica con responsabilidad social y sin comprometer biomas estratégicos, la mega minería y la minería ilegal, son dos flagelos que amenazan los ecosistemas de Colombia: La ruta del oro: Marmato Caldas, en http://pacifista.co
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Si en el siglo XVI la Nueva Granada producía el 39% el oro del mundo, y hasta el siglo XX Colombia participaba con el 30%, hoy con 56 toneladas por año ocupa el puesto decimocuarto a nivel mundial y el segundo en Sudamérica.
La mayor proporción de la minería aurífera estimada en el 80% del oro del país, es de la minería ilegal. En nombre de esta actividad empresarial, a las fuentes de agua del país se vierten 200 toneladas de mercurio al año, 100 de ellas en Antioquia.
Este cáncer que según expertos, literalmente se está comiendo la tierra y los ríos de al menos nueve departamentos en Colombia, ha venido haciendo metástasis cuando a pesar de las advertencias de la Corte, cientos de dragas y retroexcavadoras continúan remontando los ríos sin que la autoridad intervenga, para convertir en desiertos de arenas muertas y lagunas de mercurio, áreas tan grandes como las de un centro poblado.
A la Depresión Momposina donde los ríos Cauca, Cesar y San Jorge desaguan al río Magdalena, convergen las aguas servidas llevando el mercurio de 1.200 minas de aluvión que usan mercurio y los vertimientos de la Región Andina donde habita el 70% de los colombianos.
Mayor información, en: No todo lo que brilla es oro
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Autosuficiencia energética y fracking en Colombia
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Imagen 16: Energía en firme y Producción de energía, en Colombia al 2015. UPME
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El país sabe que ya no tendrá hallazgos como los de Caño Limón en los ochenta, o Cusiana y Cupiaga en los noventa, y que sus reservas de 1782 millones de barriles, equivalentes a 5,7 años de consumo, y las reservas probadas de gas cerrando el 2017 en 3896 giga-pies cúbicos que equivalen a 11,7 años de consumo, parecen obligar a que tengamos que recurrir al fracturamiento hidráulico, para extraer petróleo de los yacimientos bituminosos del Magdalena medio y piedemonte llanero, pero sin comprometer los ecosistemas y el derecho al agua de las comunidades.
Esta alternativa de alto riesgo por la contaminación de acuíferos y fuentes superficiales y por eventual inducción de sismos someros, entre otros impactos negativos previsibles si se emplea responsablemente en manos del Estado, contando con los niveles de información necesarios y control adecuado para prevenir la corrupción y las malas prácticas, puede resultar confiable gracias a que aquélla posee un desarrollo tecnológico de 40 años, por lo que no debería descartarse: además de posibilitar los recursos requeridos para el financiamiento del gasto público, resolvería nuestro horizonte de autosuficiencia energética durante varios lustros.
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Ecorregión Cafetera: aguas y bosques
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Imagen 17: Usos potenciales y Ecosistemas para existentes en el 2002 para la Ecorregión Cafetera, mostrando el alto grado de deforestación y potrerización del territorio. Fuente, Alma Mater y el SIR.
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Según Corpocaldas, de una extensión de 744 mil Ha, las coberturas verdes del departamento en 2010 eran: 163 mil Ha en bosques (22%), 265 mil Ha en cultivos (36%) y 300 mil Ha en pastos y rastrojos (40%), tres cuantías que cubren el 98% de su escarpado y deforestado territorio. Aún más: en la Ecorregión Cafetera, mientras las superficies aptas para pastos y bosques son en su orden del 4% y 54%, según Alma Mater las coberturas para el 2002 en dichos usos, llegaban al 49% y 19%, respectivamente.
En cuanto al sistema subterráneo en la región, sobresalen las zonas de recarga de páramo y de la gran cobertura boscosa de la alta cordillera Central, del Tatamá y Caramanta, y del Oriente caldense donde la copiosa precipitación explica un recurso hídrico excedentario susceptible de aprovechamientos hidroenergéticos responsables; y en materia de acuíferos, sobresalen el gran Valle del Magdalena, los valles del río La Vieja y del Risaralda, y la región de Irra –Santágueda-Palestina.
El patrimonio hídrico más comprometido del departamento de Caldas, es el de la Cuenca del Rio Chinchiná para el caso de la Subregión Centro-Sur; pero también a nivel municipal por la menor precipitación existen riesgo para el suministro de agua en el corredor el Cauca, y en especial entre La Pintada y el Km 41 por la carencia de acuíferos, impermeabilidad de las rocas y coberturas relacionadas con una cultura de deforestación.
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Áreas de interés ambiental en Manizales
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Imagen 18: Estructura Ecológica Principal EEP de Manizales. POT de Manizales 2017.
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Aunque el POT de Manizales en 2003 reconoce que ha faltado la necesaria protección en las fuentes de agua, sólo señala como prioridad la zona de Gallinazo, pero compromete la función social y ecológica de la propiedad en el uso del suelo, implementando un modelo de ocupación inconveniente y  conflictivo violando los preceptos del ordenamiento del territorio al desconocer los derechos bioculturales de la Reserva Forestal Protectora de Río Blanco permitiendo daños severos e irreversibles con la urbanización de su anillo de contención.

Se deberían diferenciar por su extensión o ancho las zonas aledañas con función amortiguadora ZFA o Anillos de contención en los diferentes ecosistemas, así:

El PNNN (1km)

Áreas protegidas declaradas (700 o 500 m según sea un DCS o una RFP):
Distrito de Conservación de Suelos Guacas – Rosario
Reserva Forestal Plan Alto             
Reserva Forestal Protectora de Río Blanco – Quebrada Olivares
Reserva Forestal Sabinas y Reserva Forestal Torre 4
RFP Bosque Chec.           

Áreas de interés ambiental (Opcional según el caso):
Cerro Sancancio – Ecoparque Alcázares – Monte León – Ecoparque Los Yarumos – Otras áreas según imagen
Mayor información, en:  La Aurora v.s. la Reserva Río Blanco.
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La Reserva Forestal Protectora de Río Blanco RFP
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Imagen 19. Tierraviva en La Aurora: sí los 10 mil habitantes tendrían una huella ecológica de 20 mil hectáreas, cuantía cuatro veces el área de la reserva:  ¿hablaríamos de ecociudadela o de ecocidio?. Imagen: Montaje del Urbanizador. Imagen de La Patria.
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Manizales ha venido presionando la estructura ecológica principal del municipio al abrirle paso en La Aurora a una urbanización de 2200 unidades residenciales para 10 mil habitantes, colindando con la Reserva Forestal Protectora de Río Blanco, con lo cual se alterará de forma irreversible y severa este ecosistema estratégico mediante los usos urbanos en su anillo de contención,
Dicho área de interés ambiental de la nación y la ciudad, además de proveerle servicios ambientales fundamentales para la ciudad, por ser parte de la Zona de Reserva Forestal Central de Colombia también resulta vital para el ecosistema altoandino como hábitat de especies endémicas, vulnerables y en peligro de extinción.
¿Puede acaso la “jungla de concreto” en La Aurora, no generar ruido ni contaminación lumínica, para cumplir las funciones de amortiguamiento que por ley le corresponden a un anillo de contención?; ¿puede capturar CO2 que proviene de Manizales y aportar oxígeno para la reserva de Río Blanco, tal cual lo hace un bosque?; ¿son o no los usos pertinentes cuando solicitan obras de urbanismo en un lugar protegido, alterando microclima, ciclos biogenéticos y cadenas tróficas de la reserva?
Permitir daños no mitigables, severos e irreversibles, asociados al desarrollo urbano del suelo en un predio que por ley debe cumplir funciones de amortiguamiento fundamentales para proteger dicha reserva de los impactos de la ciudad, significa poner en conflicto los usos del suelo al llevar obras de urbanismo al lugar, alterando las funciones de prevención y mitigación que demanda la sustentabilidad del estratégico ecosistema, lo que desnaturaliza la función social y ecológica de la propiedad en el área de amortiguamiento de la RFP de Río Blanco
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Los desastres climáticos en Colombia
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Imagen 20: amenaza por inundaciones en Colombia. Prosperidad para todos.
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Para el caso colombiano, según el Departamento Nacional de Planeación DNP, entre 2006 y 2014 uno de cada cuatro colombianos resultó afectado por desastres climáticos conexos a factores antrópicos, como la deforestación y el calentamiento global. Esto significa un total de 12.3 millones de damnificados en dicho período, de los cuales 9.4 millones de habitantes se vieron afectados por deslizamientos e inundaciones.
Ahora, en el marco territorial, dados la alta exposición de las zonas pobladas a las amenazas y deterioro ambiental causado por actividades conflictivas, según el DNP, la más afectada en esos catorce años fue la Región Andina, seguida de otros departamentos.
Las mayores consecuencias invernales de dicho período, las sufrieron Antioquia, Cundinamarca, Caldas, Tolima, Cauca y Santander con el 52% de las 3181 vidas perdidas; en cuanto a viviendas destruidas, el mayor nivel con un 47% de las pérdidas se dio en Nariño, Chocó, Bolívar, Boyacá, Cundinamarca y Santander; y por infraestructura vial afectada puntearon Huila, Nariño, Cundinamarca, Santander y Cauca, con el 66 % del total.
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Las cuentas del agua en Colombia
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Imagen 21. Provincias Hidrogeológicas de Colombia, Imagen: Estudio Nacional del Agua. IDEAM
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Mientras en grandes regiones como Australia y EE.UU. el 60% del agua utilizada proviene del subsuelo, en Colombia urgen políticas para resolver la inequidad en la propiedad y acceso al vital líquido, además de una acción efectiva en relación con la minería ilegal y el comercio de madera ilegal, entre otros.
En 2008 la participación del agua en el PIB nacional fue del 10% (incluido un 2% por la hidroelectricidad), además los costos económicos de la contaminación hídrica ascendieron al 3,5% del PIB; y según el Banco Mundial el costo oculto de la mala calidad del agua y de los servicios de saneamiento, podría ascender al 1% del PIB.
La Constitución Política de Colombia establece como uno de los fines principales de la actividad del Estado, la solución de las NBI, lo que incluye el acceso al servicio de agua potable. Pero el problema no es sólo la calidad, sino también el acceso a una cantidad mínima de agua potable, que en promedio debe ser entre 1,5 y 2 litros percápita por día. Según la Defensoría del Pueblo, en Colombia, de 1122 municipios, 521 consumen agua sin tratamiento alguno, el 70% de ellos con riesgo para la salud y en el 21% usan agua sanitariamente inviable.
Si entre los problemas estructurales del país, se tiene un Gini del 0,86 en la propiedad de la tierra, para el caso del agua la  cuantía es del 0,92. Recuérdese que Colombia es el tercer país más inequitativo del planeta.
 Mayor información, en: Las cuentas del agua.
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Frecuencia, daño y extensión de algunas amenazas
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Fenómenos de las amenazas Frecuencia por siglo Siniestralidad esperada Área afectada
Terremotos Fuertes (int>VII) 300 20%-50% 500 km2
Flujo de Lava Volcánica 10-100 veces 20%-100% 1-10 km2
Cenizas Volcánicas 1-5 veces <10% <1millón km2
Flujo Piroclástico 1-5 veces 70%-100% 1-10 km2
Flujo de lodo Volcánico 1-10 veces 50%-100% 10-100 km2
Erupción Lateral o Blast 1-3 veces 70%-100% <15000km2
Gases volcánicos 1-5 veces 1% <1000km2
Inundaciones súbitas 50-500 50% a 100% 1-10 km2
Inundaciones lentas 200-4000 10%-50% 10-100 km2
Deslizamientos de tierra o roca 500-10000 50%-100% 1 a 5 km2
Huracanes Fuertes Grado 3 a 5. 100-500 20%-50% <50000km2
La Niña (T<-1,5ºC) 1-8 <20% <1millón km2
El Niño(T>+1,5ºC) 1-12 <20% <1millón km2
Incendios forestales 50%-70% <500 km2
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Riesgos Específico y de Cúmulo para algunas amenazas

Fenómeno Posible control Riesgo local o específico Riesgo total o de cúmulo
Terremotos Fuertes (I>VII) No Reducido (4) Moderado (3)
Flujo de Lava

Volcánica

Si Agravado (1) Bajo (5)
Cenizas Volcánicas No Reducido (4) Bajo (5)
Flujo Piroclástico No Reducido (4) Moderado (3)
Flujo de lodo Volcánico Duda Mediano (2) Reducido (4)
Erupción Lateral o Blast No Muy Bajo (6) Agravado (1)
Gases volcánicos Duda Reducido (4) Bajo (5)
Inundaciones súbitas Duda Agravado (1) Bajo (5)
Inundaciones lentas Duda Mediano (2) Reducido (4)
Deslizamientos de tierra o roca Si Mediano (2) Reducido (4)
Huracanes Fuertes Grado 3 a 5. 100 a 500 Reducido (4) Bajo (5)
La Niña (T<-1,5ºC) No Agravado (1) Reducido (4)
El Niño (T>+1,5ºC) No Agravado (1) Reducido (4)
Incendios forestales Duda Mediano (2) Mediano (2)
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¿Dónde y cómo? II

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Nivel de Amenaza Nivel Alto Nivel Medio a Bajo
Inundaciones súbitas Todos los Departamentos Andinos
Inundaciones lentas Chocó,  Cundinamarca, Antioquia, Santander, Nariño Eje Cafetero, Tolima,  Valle, Santanderes, Huila, Cauca, Nariño, Boyacá
Deslizamientos de tierra o roca Todos los Departamentos Andinos
Huracanes Fuertes Grado 3 a 5. Santanderes, Boyacá, Antioquia, Chocó Eje Cafetero, Tolima, Valle
La Niña (T<-1,5ºC) Todos los Departamentos Andinos
El Niño(T>+1,5ºC) Todos los Departamentos Andinos
Incendios forestales Córdoba, Cesar, La Guajira, Sucre, Córdoba, Bolívar, Magdalena, La Guajira, Cesar, Huila, Tolima y Vichada, sobre todo en temporadas de El Niño. Región Andina y Caribe en temporadas normales, y Antioquia, Arauca, Casanare, Meta y Vichada en temporada de El Niño.
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Valoración del Riesgo en función del período de las Amenazas y la vida útil de una obra
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R=1-(1-1/Tr) n
En la fórmula: 
=Riesgo de falla, 
Tr= Período de retorno de las amenazas y 
n= vida útil de una obra. Tr y n, en años.
Como fundamento, 1/Tr es la probabilidad temporal del evento.
Veamos el plotéo de valores:

La conclusión es que las obras se diseñan del lado de la falla, donde R>50%, pues de lo
contrario la ciudad no sería viable: obsérvense los valores de la diagonal.
Obsérvese el incremento de R de 0,63 a 0,98 para una obra con una vida útil “n” de 100 años, cuando el período de retorno “Tr” de la amenaza cambia de 100 a 25 años: es el caso de los eventos hidrometeorológicos ocasionados por el calentamiento global, explicando la mayor ocurrencia o frecuencia de los eventos climáticos extremos de gran intensidad.
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Lecciones de Armero tras la erupción del Ruiz
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Imagen 22. Mapa simplificado de Riesgo Volcánico del Ruiz, (Según Versión de Ingeominas, Oct de 1985) — Committee on Natural Disasters; Division of Natural Hazard Mitigation; Commission on Engineering and Technical Systems; Division on Engineering and Physical Sciences; National Research Council. In: http://www.nap.edu
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Aunque la UNDRO meses antes había recomendado el monitoreo del volcán, la elaboración de un mapa de riesgos y la implementación de planes de evacuación, a pesar de conocer los antecedentes del Ruiz asociados a las erupciones de 1595 y 1845, que cobraron vidas de pobladores asentados en el mismo lugar donde se fundaría Armero (1895), y se contaba con dos horas después de iniciada la erupción del 13 de noviembre de 1985 para que Armero fuera evacuado hacia las zonas más altas contiguas, de conformidad con lo que señalaba el mapa de amenazas concluido en octubre  del mismo año, a sus pobladores que no fueron preparados previamente, tampoco se les notificó debida y oportunamente para ponerse a salvo.
Por fortuna, tras estas décadas de dificultades y errores cometidos, también las comunidades que habitamos las áreas volcánicas hemos aprendido, tenemos vigilancia de los tres segmentos volcánicos gracias a los observatorios de Pasto, Popayán y Manizales, y existe una institucionalidad en el país para la atención de riesgo volcánico, aunque falta avanzar en procesos de apropiación social del territorio y de planeación participativa para que la gestión sea integral.
Como evidencia, lo ocurrido en el Huila con la erupción de  2007, cuando se previene una tragedia por flujos de lodo volcánico comparables a los del Ruiz (1985) cuando varios miles de habitantes de poblados indígenas como Belalcázar, Inzá y Tesalia, instruidos sobre la amenaza, e informados a tiempo de la ocurrencia del fenómeno, evacuan por sus propios medios.
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Lecciones de El Cerrejón
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Imagen 23. El desvío de arroyo Bruno vulnera el derecho humano al agua para los habitantes y desconoce el significado cultural del arroyo para la vida de las comunidades del territorio, además de poner en riesgo la soberanía  alimentaria, de los Wayuu. Fuente: Censat Agua Viva
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Hasta no contar con el consentimiento favorable de una consulta popular, la Sala Plena de la Corte Constitucional ha dicho no a la pretensión de Cerrejón de explotar carbón sobre el arroyo Bruno, dejando en firme la suspensión de las obras que desplazarían dicho arroyo con graves consecuencias ambientales y sociales para el territorio wayuu.
El arroyo Bruno es un cuerpo de agua intermitente con comportamiento bimodal que nace en la Serranía del Perijá, y en sus 26 kilómetros de recorrido transitando con dirección noroeste baña el paisaje de estepa para luego desembocar en el río Ranchería. El desvío del cauce para excavar su cuenca en dominios de la multinacional expandiendo la zona de explotación y el uso del agua para destinarla a las medidas ambientales de control de polvo, son dos intervenciones que no solo atentan contra el derecho al agua, sino que también causarían la pérdida de diversidad biológica y generarían cambios en las prácticas y usos del suelo. Esto, a cambio de las regalías de 40 millones de toneladas de carbón adicionales, compromete la supervivencia de miles de indígenas wayuu y de grupos afro-descendientes.
Pero los antecedentes de la empresa carbonera en la solución de conflictos que terminan en negociación directa con campesinos que quedan desarraigados al perder su cultura, o que transan presionados al ver iniciados los trámites de desalojo, no son buenos: como prueba estarían las historias de las comunidades de Chancleta, Patilla, el Roche y Tabaco, que tras largos procesos de reasentamiento, reparación colectiva o negociación directa, recibieron casas con deficiencias de servicios públicos y predios en tierras áridas, que agravaron su calidad de vida.
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Lecciones de Hidroituango
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Imagen 24. Esquema de la infraestructura de la Hidroeléctrica de Ituango, en https://www.elcolombiano.com
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La vulnerabilidad de Hidroituango, se relaciona con su escala y clase de megaobra, y con la complejidad del medio geológico en el cual se emplaza. El cañón del Cauca como estructura tectónica del trópico andino, tiene una doble condición a resolver, que lo hace vulnerable a las nuevas dinámicas del agua, impacto de la presa y modelados subterráneos a gran escala: uno, el ser un territorio con derechos socioambientales donde la prioridad le corresponde a las comunidades ancestrales que viven del Río y a sus frágiles ecosistemas, y no a los actores económicos que en nombre del desarrollo convierten el patrimonio hídrico en una opción de negocio; y dos, el fracturamiento y fallamiento preexistente de las rocas, y la compleja litología y suelos en laderas de alta pendiente, condicionado la estabilidad de los macizos sometidos a cambios por cargas, flujos de agua, variaciones piezométricas y pérdida de confinamiento, que modifican el estado de esfuerzos, lo que actúa como factor contribuyente del riesgo, frente al frágil equilibrio de las estructuras litológicas, micro fallas potencialmente activas y laderas altamente susceptibles al deslizamiento.
¿Habrá pasado factura la naturaleza al actual modelo de desarrollo por la hidroeléctrica de Pescadero-Ituango?, esto, dados los pasivos ambientales del mayor proyecto de generación en la historia del país, con el cual se incorporan 2,4 millones de kilovatios instalados que aportarían 4 puntos al PIB, y cuya energía- salvo las consideraciones pertinentes de Gabriel Poveda Ramos invitando a transformar los minerales de nuestro subsuelo para justificarla-, se exportaría.
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Las lecciones de Manizales
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Imagen 25: Ladera del Alto Persia en 19 de Abril, Manizales. Fuente: El Espectador.
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La tragedia ocurrida en Manizales tras un fuerte aguacero de 156 mm el 19 de abril de 2017, que generó eventos hidrogeológicos similares a los que históricamente han afectado la ciudad, invita a reflexionar sobre las causas de su mayor incidencia en los barrios populares.
En los años 1970, como consecuencia del advenimiento de la revolución verde que trajo el café caturra a la zona cafetera y produjo el desplazamiento de legiones de campesinos hacia la ciudad, Manizales creció “sin compás ni escuadra”, con barrios localmente planificados o con invasiones que luego se consolidaron.
Se trata de pasivos ambientales relacionados con múltiples factores que han intervenido en la construcción social e histórica de un territorio de laderas vulnerables a los eventos climáticos extremos, lo que obliga a fortalecer la prevención de factores como corregir las deficiencias en una planificación precedente que no contempló la dimensión ambiental y del riesgo, la separación de costos y beneficios en la explotación del medio ambiente, y las dinámicas de un mercado del suelo que especula con la plusvalía urbana.
Podemos optar por recuperar la función ecológica de las laderas de protección y cauces del medio periurbano, además de gestionar la vulnerabilidad que subyace en las zonas de riesgo urbano, para tratar el hábitat con una mirada biocéntrica que reoriente el modelo urbano.
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Lecciones de “El Niño costero”
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Imagen 26. Mocoa: la tragedia de Colombia que acabó con la vida de más de 250 personas, en: Sputnik
Mundo
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Durante la noche del 31 de marzo y la madrugada del 1 de abril de 2017, cuando fuertes lluvias provocaron deslizamientos, deslaves y flujos de lodo en las cuencas altas de los ríos Mocoa, Mulato y Sancoyaco, con los desbordamientos que arrasaron varios sectores urbanos en el municipio colombiano de Mocoa capital del Departamento del Putumayo, se  generó un desastre, que cobró, además de la  destrucción de viviendas puentes, redes de servicios públicos y vehículos, al menos 320 personas fallecidas, más de 400 heridos y una cifra no oficial de 300 desaparecidos, generándose un drama que afectó severamente a cerca de 45 mil habitantes, de los cuales 4.506 quedaron sin vivienda.
Justo durante los meses precedentes veíamos con dolor imágenes de los huaycos en Perú y Ecuador, producto del fenómeno de “El Niño costero” ocasionado por un calentamiento anómalo del mar focalizado en las costas sudamericanas, donde varios fenómenos hidrogeológicos cobraron más de un centenar de vidas, y al cual podrían sumarse las de Mocoa. Vale la pena señalar, que dicho fenómeno climático difiere del ENOS producto de las fluctuantes de temperaturas oceánicas provenientes de Australia, que al detonar en el Pacífico ecuatorial, ocasionan lo que conocemos como “El Niño o La Niña” según el caso.
En el PBOT de Mocoa, donde se consigna que el río al igual que algunos afluentes suyos al bajar de la cordillera cruzan el casco urbano, la amenaza y el riesgo ya estaban identificados, pero las acciones humanas precedentes y omisiones institucionales crearon las condiciones propicias para esta tragedia.
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Huella ecológica en Colombia
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Imagen 27. La huella ecológica que se relaciona con la cantidad de  recursos del ecosistema consumidos por un grupo humano, de conformidad con su nivel de vida y modelo de desarrollo. Dicha huella ecológica que se expresa en las hectáreas percápita demandadas, no contempla algunos componentes, ni todos los impactos o consecuencias. Imagen, adaptada de http://educacioninicialyecologia.weebly.com
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Mientras a nivel global la biocapacidad percápita es de 1,8 ha y en Colombia de 3,4 ha, nuestra huella percápita en 2014, llegó a 1,9 ha. Si el uso de los combustibles fósiles la industria y en el transporte como emisores de sulfatos, nitratos y hollín, son una de las causas de la contaminación del aire, la huella ecológica sólo contempla la absorción del CO2.
La creciente huella ecológica de Colombia, consecuencia del crecimiento de su población y de un modelo de desarrollo que privilegia el crecimiento económico a costa de los ecosistemas y del bienestar social, amenaza la capacidad biológica y la estructura ecológica del país.
Dado el peso de la deforestación, de la contaminación del agua, del uso intensivo del automóvil
y de una expansión urbana irresponsable, los retos para la sustentabilidad ambiental de Colombia no sólo pasan por las políticas urbanas, del agua, y del agro, sino también por las del transporte y del sector energético.
En Colombia según la UPME (2015), el consumo de energía por sectores, se distribuye así: transporte (40,90%), industrial (29,36%), residencial (16,72%) y sector terciario (5%). 
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La huella hídrica en Colombia
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Imagen 28. Huella Hídrica de la agricultura en Colombia según La WWF 2012.
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Existen tres indicadores para la huella del agua: azul, verde y gris, cada uno para valorar diferentes usos o aspectos.
La huella azul (HHA), que hace referencia a la cantidad de agua extraída de fuentes superficiales y subterráneas, utilizada en los procesos productivos y que no retorna al sistema del cual fue extraída. La huella verde (HHV), que corresponde al aprovechamiento del agua lluvia almacenada en el suelo, que se utiliza por coberturas naturales con fines económicos como los cultivos. Y la huella gris (HHG) que valora el volumen de agua dulce necesario para asimilar la carga contaminante de los vertimientos, requerida para que no afectar la calidad de la fuente receptora.
Al cuantificar la huella hídrica azul, verde y gris de las actividades agrícolas y pecuarias de Colombia, se pone en evidencia una grave problemática en la Región Andina, relacionada la concentración de la población y del PIB nacional. La magnitud de dicha huella, alcanza los 25000 Mm3 al año, cuantía en la que el 85% es HH verde, el 10% es HH azul y el 5% HH gris.
Mayor información en: Huella hídrica en Colombia.
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Epílogo 1
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Imagen 29: Salto de Nereidas. Julián Echeverri Ocampo. CODELCO.
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La crisis del agua que se expresa en descontrol hídrico y pluviométrico, y en sequías y desabastecimiento, obliga al desarrollo de políticas públicas ambientales, que le apunten a un modelo urbano más humano y más verde, implementando una planificación con un enfoque biocéntricos y previsivo, donde se desarrollen instrumentos que permitan enfrentar la problemática socio-ambiental del riesgo asociado al cambio climático.
Habrá que proceder con una ocupación del territorio más responsable, soportada en estrategias participativas e incluyentes orientadas a la apropiación social de los procesos socioambientales, una normativa para un ordenamiento territorial que contemple además de la adaptación al cambio climático y la función social y ecológica del suelo, el aprovechamiento responsable de los activos de la Estructura Ecológica Principal del municipio.
En relación con la ley ambiental, requiere el país una orientación socio-ambiental que le reconozca el verdadero carácter patrimonial al agua, el suelo y la biodiversidad, en lugar de considerados un recurso, y como tal un objeto de mercado.
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Epílogo 2
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Imagen 30.  Charca de Guarinocito. CORPOCALDAS
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Para el desarrollo del campo colombiano, además implementar medidas estructurales que permitan corregir la enorme inequidad que expresa el índice de concentración de la propiedad de la tierra y el agua, el Nuevo Ordenamiento Territorial, deberá implementar políticas de ciencia y tecnología imbricadas con la cultura, para resolver la brecha de productividad que sume en la pobreza a los medios rurales.
Para corregir el uso conflictivo del suelo, y en particular para resolver la enorme problemática de la deforestación y potrerización, el sector agropecuario deberá implantar la agroforestería y emplear las prácticas silvopastoriles.
De lo contrario, además de hacer inviable el territorio, en uno o dos siglos como máximo, con criterios desarrollistas centrados en el crecimiento y por lo tanto en el consumo, en virtud de las falencias de un Estado débil y de una sociedad indolente y no previsiva, además de comprometer el futuro de nuestros hijos habremos agotado la biodiversidad del país.
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Gracias
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Imagen 31: Rana amazónica. NATGEO Colombia.
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Gonzalo Duque-Escobar, Profesor de la Universidad Nacional de Colombia y Miembro de la SMP de Manizales. http://godues.webs.com
Este trabajo conmemora los 150 años de la Universidad Nacional de Colombia.

Ponencia para el Conversatorio “Agua como bien público”,  con Gustavo Wilches Chaux, desarrollado en el
marco de la Semana Ambiental de Corpocaldas, Aguas Manizales y la Alcaldía de Manizales. Teatro Fundadores. Junio 9 de 2017.
Documento ajustado en Febrero de 2019.
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Fuentes bibliográficas.
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DOCUMENTOS U.N DE COMPLEMENTO I
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A propósito de los 70 años de la U.N. Sede Manizales.

Acuerdo Climático: avance necesario pero insuficiente.

Agua, ordenamiento territorial y desastres.

¿Ajustes a locomotora energética de Colombia?

Albert Einstein.

Amenaza para la Reserva de Río Blanco en Manizales

América Latina: oportunidades en la economía del conocimiento.

Anotaciones a las vías de Caldas.

Antropoceno… ¿concepto cultural o geológico?

Árboles, poblaciones y ecosistemas.

Arroyo Bruno, entre la muerte negra y la vida wayuu. 

Aspectos geofísicos de los Andes de Colombia.

Bioturismo y ruralidad en la Ecorregión Cafetera.

Bosques en la cultura del agua.

Bosques, Cumbre del Clima y ENSO.

Calentamiento global en Colombia.

Caldas, el precursor de la ciencia  neogranadina.

Cambio climático y gestión ambiental en Caldas.

Caldas en la biorregión cafetera.

Centro Interpretativo para “La Ruta del Café” CIRCA.

Cerro Bravo, tras trescientos años de calma volcánica.

Ciencias naturales y CTS. 

Ciencia, tecnología y ruralidad en el POT de Caldas.

Clima andino y problemática ambiental.

Colombia biodiversa.

Colombia, país de humedales amenazados. 

 COP23, la cumbre del clima en Bonn.

Degradación del hábitat y gestión ambiental.

Deuda histórica con el Pacífico Colombiano.

Desarrollo minero-energético de Caldas.

Desarrollo y revoluciones tecnológicas.

Deuda histórica con el Pacífico Colombiano.

Colombia miran a la Cuenca del Pacífico.

Colombia, país de humedales amenazados.

Colombia: riesgos geodinámicos y hábitat.

COP 23, la cumbre del clima en Bonn.

¿Cuál es el mejor sistema de transporte para Colombia?

Cuatro PNN, patrimonio de la Ecorregión Cafetera.

Cultura y Astronomía (CyA).

De la economía marrón a la naranja.

Desarrollo y ruralidad en la región cafetalera.

Diálogos con el Territorio y Gestión del Riesgo Natural.

Dinámicas del clima andino colombiano.

Economía General.

Ecoparques turísticos: nodos para articular cultura y biósfera.

Eje Cafetero: Construcción social e histórica del
territorio.

Eje Cafetero: fortaleza minero-industrial y posibilidades agropecuarias.

Eje Cafetero y Transporte Intermodal.

El cuidado de la casa común: Agua y Clima. 

El desastre de Armero y la erupción del Ruiz.

El eje cafetero, en la agenda De la Calle.

El futuro de la ciudad.

El desarrollo urbano y económico de Manizales.

El eje Urabá – Tribugá y la salida a los océanos en Colombia.

El inestable clima y la crisis del agua.

El misterioso lado oculto del universo.

El modelo de ocupación urbano – territorial de Manizales.

El Paisaje Cultural Cafetero.

El Ruiz continúa dando señales…

El siniestro de Mocoa, designio de la imprevisión.

El territorio del Gran Caldas, “La Tierra del Café”.  

El territorio del río Grande de la Magdalena.

Elementos para la construcción de una visión estructurada de Caldas.

Enhorabuena, una rectora para la U.N.

Fundamentos de economía para el constructor.

Geomecánica.

Geotecnia para el trópico andino.

Gestión ambiental del riesgo en el territorio.

Gestión del riesgo por sismos, volcanes y laderas.

Gestión del  patrimonio natural en Colombia.

Gobernanza forestal para la ecorregión andina.

Guerra o Paz, y disfunciones socio-ambientales en Colombia.

DOCUMENTOS U.N. DE COMPLEMENTO II

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Guía astronómica.

Hidro-Ituango: una lectura a la crisis.

Huella hídrica en Colombia.

Huracanes y Terremotos acechan.

Introducción a la economía del transporte.

Ingeniería, incertidumbre y ética.

La Aurora v.s. la Reserva Río Blanco.

La Ciudad Región Pereira – Manizales.

La encrucijada ambiental de Manizales. 

La historia del Cerro Sancancio.

La Luna.

Labor y proyección de la sesquicentenaria U.N. de
Colombia.

Las cuentas del agua.

Lecciones de Río Blanco: más ecosistemas para enfrentar la crisis del agua.

Legalidad y sostenibilidad de la guadua en la Ecorregión Cafetera.

Los guetos urbanos o la ciudad amable.

Los peajes en Colombia están sobreutilizados.

Macroeconomía.

Manizales, ¿ciudad del agua?

Manizales, por la senda verde. 

Manizales: un diálogo con su territorio.

Manual de geología para ingenieros.

Microeconomía.

Movilidad y Modelo Urbano.

No todo lo que brilla es oro.

Nuestras aguas subterráneas. 

Nuestro frágil patrimonio hídrico.   

Oro de Marmato: miseria o desarrollo.

Pacífico biogeográfico y geoestratégico.

Paisaje y Región en la Tierra del Café.

¿Para dónde va el Magdalena?

Páramos vitales para la Ecorregión Cafetera.

Participación de la sociedad civil en el Ordenamiento
Territorial. 

Peajes sí, pero no así y menos ahí.

Pensamiento crítico para construir la Paz.

Perfil ambiental de Manizales y su territorio.

Plan de ordenación y manejo ambiental cuenca del río Guarinó.

Plataformas Logísticas y Transporte Intermodal en Colombia.

Plusvalía urbana para viabilizar el POT de Manizales.

Por La Aurora, invocando el principio precautorio,

¿Por qué el Aeropuerto del Café? 

Problema “ALEPH”

Procesos de Control y Vigilancia Forestal en Colombia.

Reflexiones sobre el POT de Manizales.

Retrospectiva de la Constitución Política.

Riesgo sísmico: los terremotos.

Riesgo en zonas de montaña por laderas inestables y amenaza volcánica. 

Riesgo  para el agua en la ecorregión cafetera de
Colombia.

Río Blanco como área de interés ambiental.

Significado y desafíos del regreso del tren.

Sismo, bahareque y laderas.

Sismos y volcanes en Colombia.

Sistema urbano y ciudad región del Eje Cafetero.

Sobre Río Blanco: los derechos y la reserva protectora.

Sol, clima y calentamiento global. 

Stephen Hawking.

Subregiones del departamento de Caldas.

Tanto temblor ¿qué pasa?

Territorio y Región: Caldas en la Ecorregión Cafetera.

Textos “verdes”.

Túnel Manizales.

UMBRA: la Ecorregión Cafetera en los Mundos de Samoga.

Un modelo educativo anacrónico y aburrido.

Un plan maestro de transporte “multi” pero no
intermodal.

Un SOS por la bambusa guadua.

Un SOS  por los derechos de la Reserva de Río Blanco.

Un tren andino para la hidrovía del Magdalena.

Una política ambiental pública para Manizales, con gestión del riesgo.

Vida y desarrollo para el territorio del Atrato.

Vías lentas en el corazón del Paisaje Cultural Cafetero.

Vulnerabilidad de las laderas de Manizales.

Vulnerabilidad de Río Blanco frente a la expansión
urbana.

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