Agua y clima en el desafío ambiental

TERCER ENCUENTRO DE RESPONSABILIDAD SOCIAL CON EL TERRITORIO. – POR LA VIDA EN LA TIERRA – CUMBRE DE SALENTO: 19 Y 20 DE MAYO DE 2016.

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Agua y clima en el desafío ambiental

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  • Por: Gonzalo Duque-Escobar *
  • Salento, 19 de Mayo de 2016.

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Presentación

  • Aunque la Ecorregión Cafetera, gracias a su ubicación mediterránea en el centro y occidente de los Andes más septentrionales de América, donde la interacción de la atmósfera de la zona ecuatorial en conexión con el Pacífico, y en menor grado con la altillanura y la Amazonía, proveen un ciclo hidrológico dinámico, cuenta con un patrimonio hídrico abundante aunque asimétricamente distribuido.
  • Allí, donde el agua puede convertirse en un notable factor de desarrollo y de bienestar social para la región, también el modelo agroindustrial cafetero soportado en monocultivos y en el uso de productos químicos, se constituye en una amenaza creciente como consecuencia del cambio climático y el avanzado estado de deforestación de sus cuencas.
  • Para la Ecorregión, entre los ecosistemas vitales están los páramos del Tatamá y Caramanta, con sus bosques alto-andinos muy húmedos delimitados por los 3.450 m de altitud, que se suman al PNN de los Nevados con su ecosistema nival y páramos del Complejo  Volcánico Ruiz Tolima, la ceja sur del Complejo del Páramo de Sonsón, los Páramos y bosques alto-andinos de Génova, el Bosque de Florencia, varias reservas regionales y otras áreas municipales declaradas de interés ambiental.
  • Imagen: Ecosistemas actuales de la Ecorregión Cafetera. Red Alma Mater 2000.

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El acuerdo de París COP 21

  • Varios expertos en temas climáticos lanzaron alertas señalando que el acuerdo de la cumbre COP 21, es inconsistente con el objetivo de evitar que la temperatura del planeta no supere los 1,5º C. Para lograrlo, la economía mundial debería estar descarbonizada en 2050 y las emisiones deberían disminuir al menos un 70 % en 2050, respecto a los niveles de 2010.
  • Esta Ecorregión Cafetera con su escarpado paisaje tropical  enclavado entre las cordilleras y profundos valles de los Andes más septentrionales de América, presenta conflictos severos en el uso del suelo: mientras la superficie apta para potreros es del 4% del territorio, las coberturas en dicho uso son del 49%; y mientras su potencial forestal es del 50%, los bosques sólo cubren el 30%.
  • Urge hacer un llamado sobre el deterioro de nuestros bosques andinos, páramos y selvas tropicales, consecuencia de la deforestación, del comercio ilegal de la madera y de la minería ilegal.
    • Imagen: La Ecorregión Cafetera, es un territorio deforestado que demanda acciones para mitigar la severa presión antrópica sobre los frágiles y vitales ecosistemas.  Alma Mater – SIR

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Las Cuentas del Agua

  • Colombia cuenta con abundantes tierras agrícolas (43,6 millones de ha, que representan aproximadamente el 39,5% del total de la superficie de suelo), y con recursos de agua dulce, puesto que es el cuarto país en el mundo con mayores precipitaciones anuales.
  • Según el Estudio Nacional del Agua IDEAM (2014), del patrimonio hídrico total de agua dulce estimado en 7485 km3 cúbicos, el 78,1% es agua subterránea y el 21,7% agua superficial.  Y del volumen de agua superficial, el 98% está en los ríos y el 0,2% en lagos, embalses y glaciares.
  • El suelo agrícola colombiano se caracteriza por una profunda asimetría de tipo conflictiva en sus usos: de un lado su infrautilización y del otro su sobreexplotación, ya que el uso dominante es el pastoreo, actividad para la cual destina el 40% de las tierras sabiéndose que sólo el 13% del suelo es apto para dicha actividad.  La gran cuenca del Magdalena – Cauca (24% del área total del territorio) que es la que presenta la mayor afectación ambiental, con  sólo el 10,6% de la oferta hídrica nacional  debe soportar el 70% del PIB y el 75% de la población.
  • Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE en las Revisión a las Políticas Agrícolas de Colombia hecha en 2015, el país, para lograr su objetivo de crecimiento sostenible agrícola y superar los desafíos estructurales, debe potenciar políticas que respalden su competitividad a largo plazo.  Para el efecto, la OCDE recomienda destinar los recursos públicos a eliminar las deficiencias en el sistema de tenencia de la tierra, infraestructura, gestión del agua y del suelo, sistemas de inocuidad alimentaria y de salud animal y vegetal, entre otras problemáticas. Imagen: Estudio Nacional del Agua. Ideam 2010.

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El agua y los bosques


  • En la Ecorregión Cafetera, en cuanto al sistema subterráneo sobresalen las zonas de recarga de los complejos de páramos y gran cobertura boscosa de bosques alto-andinos en las alta cordilleras Central y Occidental, las zonas del Roble en Quindío y alto del Nudo en Risaralda, nuestros páramos y las regiones del Oriente caldense con el bosque de Florencia, o los acuíferos del extenso Valle del Magdalena, el del Valle del Risaralda y el de Santágueda, y la cuenca del río La Vieja cuyo gran potencial de recurso hídrico subterráneo se asocia al Glacis que cubre más de 1/3 del Departamento del Quindío.
  • Por la copiosa precipitación existe un recurso hídrico excedentario susceptible de aprovechamientos hidroenergéticos responsable, tanto en el Oriente de Caldas como en el alto San Juan.
  • El patrimonio hídrico más comprometido, es el de las Cuencas de Rio Chinchiná, Otún-Consota y Quindío; pero también existen potenciales problemas asociados al riesgo para el suministro de agua en  el Corredor del Río Cauca y Norte de Tolima, donde dicha vulnerabilidad está asociada al déficit severo de agua de precipitación en temporadas de El Niño. Imagen: Cuencas de Caldas. Fuente, Corpocaldas.
  • Imagen: Áreas protegidas de la Ecorregión Cafetera. CIEBREG Pereira 2009.

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Agua subterránea

  • En Colombia, donde el 31% del agua dulce está en acuíferos y el 29% en lagunas, hace falta una política pública para garantizar el carácter de patrimonio y de bien público, del agua subterránea. Si lo administrativo y técnico están al día, en la gestión falta la dimensión socioambiental.
  • Aunque las cuencas hidrogeológicas con posibilidades de aprovechamiento abarcan el 74% del territorio nacional, mientras el 56% de dicho área corresponde a la Orinoquía, la Amazonía y la Costa Pacífica, y el 31,5% a la región Caribe e Insular, solo el 12,5% le corresponde a la Región Andina que es la más densamente poblada.
  • La Isla de San Andrés, las alta y media Guajira y el Departamento de Sucre y Tolima utilizan básicamente el agua subterránea para abastecimiento doméstico; el Valle del Cauca, la Sabana de Bogotá, el Urabá antiqueño, la zona bananera de Santa Marta y, Huila, lo utilizan para uso agrícola o industrial.
  • Las cuencas hidrogeológicas más utilizadas en el país son las ubicadas en el Valle del Cauca, Valle Medio y Superior del Magdalena y Cordillera Oriental. Siguen en importancia por su uso, las del Golfo de Urabá, Golfo de Morrosquillo y  departamentos de Bolívar, Magdalena, Cesar y la Guajira.
  • En la Ecorregión Cafetera, además de zonas de recarga y acuíferos ya señalados, contrariamente, otra es la situación en de Cañón del Cauca entre Irra y Arma, por la escarpada topografía, el relativo bajo nivel de precipitaciones en la zona, la presencia de rocas impermeables, y en particular por la deforestación intensa consecuencia de la demanda de madera para la actividad minera. Imagen: Mapa de rocas permeables y porosas de Colombia. IGAC (2002), en: http://www.zonu.com/

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Deforestación en Colombia

  • Sabemos que en la región andina de Colombia, el clima es bimodal: cada año tenemos dos temporadas secas que parten desde los equinoccios (junio 21 y diciembre 22) y dos húmedas a partir de los solsticios (marzo 21 y septiembre 22).
  • En el país, además de reforestar las cuencas andinas buscando la apropiación social de prácticas forestales y productivas no conflictivas, se debe hacer lo propio en la lucha contra la deforestación
  • Para el Ideam, mientras la cifra entre 1990 y 2010 llegó a 310 mil hectáreas-año, en el Chocó y en el Amazonas se pierde la batalla contra la deforestación, este flagelo aún cobra cien mil hectáreas por año en la región andina colombiana, lo que supone destruir una quebrada cada año.
  • A modo de ejemplo, veamos el caso de Caldas: Según Corpocaldas, de una extensión de 744 mil Ha, las coberturas verdes de dicho  departamento en 2010 eran: 163 mil Ha en bosques (22%), 265 mil Ha en cultivos (36%) y 300 mil Ha en pastos y rastrojos (40%), tres cuantías que cubren el 98% de su escarpado y deforestado territorio.
  • Entre las especies a proteger, está  la guadua, planta emblema de Caldas y recurso fundamental nativo de la región andina, que por sus múltiples usos en el hábitat rural y urbano, se constituye en un elemento estructurante de nuestra cultura y en una impronta del paisaje de la ecorregión cafetera colombiana.
  • Imagen: coberturas boscosas en Colombia: IDEAM, en: valorandonaturaleza.org

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El agua y la contaminación

Entre los problemas relacionados con la calidad del agua en la Ecorregión y el Quindío, están la eutrofización, consecuencia de la contaminación con nutrientes (generalmente fósforo y nitrógeno), el nivel de carga orgánica y de patógenos (provenientes de las descargas de aguas residuales domésticas en centros poblados), la contaminación industrial (especialmente la asociada a industrias de alimentos), y la contaminación con mercurio (p.e. en las cuencas del Chinchiná y áreas de Marmato y Supía).

En el Departamento del Quindío se reconocen tramos de fuentes hídricas contaminadas con altos niveles de coliformes en los ríos Quindío, Espejo y Roble, y en las quebradas Cristales, Mina Rica y Agua Linda, como consecuencia de vertimientos directos de las zonas urbanas y centros poblados.

Imagen: Estudio Nacional del Agua. Ideam 2010.

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Dinámicas del Clima andino

  • El Niño y La Niña se explican por las anomalías de temperatura del Océano Pacífico, que se constituyen en freno para el desplazamiento natural y regular de la Zona de Confluencia Intertropical ZCIT, una franja de bajas presiones en la zona Ecuatorial que explica el clima bimodal colombiano.
  • Sabemos que en la región andina de Colombia, el clima es bimodal: cada año tenemos dos temporadas secas que inician con los equinoccios (Junio 21 y Diciembre 22) y dos húmedas a partir de los solsticios (Marzo 21 y Septiembre 22).
  • Para la zona andina colombiana, en los períodos de El Niño las temporadas de invierno y verano del año son más secas, y más frecuentes e intensos los huracanes del Caribe; y durante La Niña, ocurre lo contrario; ambas temporadas son más húmedas, y se presentan menos tormentas tropicales.
  • Mientras para Colombia el fenómeno El Niño se manifiesta con un déficit de lluvias, contrariamente en Perú y Bolivia lo hace con lluvias torrenciales.
  • Aunque las frecuentes inundaciones o sequias que disminuyen la oferta del recurso hídrico, especialmente en época de El Niño y de La Niña, en su orden, son la amenaza directa asociada al cambio climático, también El Niño y La Niña son los fenómenos de mayor variabilidad climática interanual de la zona tropical, con influencia directa en la ocurrencia de eventos climáticos extremos de temperatura y de precipitación.
  • Imagen: dinámica anual de la Zona de Confluencia Intertropical ZCIT, en: www.fondear.org

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Eventos climáticos extremos

  • Aunque el desarrollo del fenómeno meteorológico del ENSO conocido como El Niño/La Niña es de carácter cíclico y comportamiento errático, a largo plazo la fuerza de este fenómeno puede cambiar, intensificándose como consecuencia del calentamiento global para generar eventos climáticos extremos como inundaciones o sequías en diferentes regiones del planeta.
  • En el caso colombiano, al observar las dos últimas Niñas 2007/8 y 2010/11, pese a su condición intrínseca similar y calificación de sus niveles como eventos moderados, los efectos dejan ver una dinámica creciente del calentamiento global que anuncia consecuencias cada vez más intensas, tal cual lo advertimos en la segunda Niña al observar la Sabana de Bogotá convertida en una “Venecia” y la lista de 30 municipios colombianos como Gramalote, que afectados por las olas invernales requieren reasentamiento, 20 de ellos fuera de su jurisdicción.
  • Imagen: Eventos del ENSO durante medio siglo. Según ERSST.

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Sol y cambio climático

  • Aunque astrónomos y geofísicos soportados en correlaciones, pueden afirmar que cuando el Sol está tranquilo la Tierra permanece fría, aún no sabemos el porqué de los cambios de la actividad del Sol.
  • Hubo una “pequeña glaciación” asociada a un periodo frío ocurrido entre 1550 y 1850, en el que se presentaron tres picos fríos (1650, 1770 y 1850); esta pequeña edad del hielo coincidió con un período de baja actividad en las manchas solares.
  • Entre 1979 y 2010 el área de  los glaciares del Complejo Volcánico Ruiz-Tolima pasó de  32 o 29 a 12 o 10 kilómetros cuadrados. Pero cuando se funda Manizales (1849), como consecuencia del último pico de esa pequeña glaciación, según Antonio Flórez (2002) e Ideam-Unal (1997), los hielos del PNNN sumaron cerca de 93 kilómetros cuadrados, 10% sobre el Cisne y el Quindío.
  • Aunque solo podemos afirmar que la Constante de radiación solar, no es tan “constante”, de conformidad con los modelos heliofísicos es el magnetismo de la atmósfera solar quien influye en la luminosidad del Sol, y por lo tanto en los cambios en radiación solar.
  • Imagen, Campo magnético de la Tierra frente al viento solar, en: sohowww.nascom.nasa.gov

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Efecto de invernadero

  • El efecto invernadero es causado por gases como el metano y dióxido de carbono, que se encuentran en la atmósfera. Estos y otros gases que permiten la vida en la Tierra, atrapan parte del calor del Sol que se refleja por el planeta. El calor atrapado por la atmósfera, mantiene la temperatura media global en +15º Celsius; si se incrementa ese valor hasta 18º C, se causan fenómenos nocivos.
  • En amarillo se muestra el efecto sobre la luz solar incidente; y en rojo, sobre la radiación infrarroja reflejada. Al cambiar la frecuencia de la radiación y no poder escapar, se genera el efecto de invernadero.
  • El dióxido de carbono (CO2) es el gas de efecto invernadero que más contribuye al calentamiento global del planeta. Su concentración atmosférica ha aumentado de forma considerable a partir de la revolución industrial, por el uso de combustibles fósiles. Una de las opciones para reducir las emisiones del CO2, es empleando tecnologías para almacenarlo en el subsuelo previa captura y licuación del carbono en las plantas industriales, y mediante el secuestro de carbono presente en la atmósfera recurriendo a procesos naturales como el crecimiento de bosques para eliminarlo de la circulación.
  • La captura de gases de invernadero por la vía natural o de los bosques, puede emplearse en Colombia, desarrollando campañas orientadas al conocimiento de la normatividad sobre legalidad forestal y de sensibilización sobre la importancia de la cobertura forestal; que estén soportadas en políticas públicas para enfrentar esta problemática como una estrategia de adaptación al cambio climático.
  • Para dicha adaptación, se deben implementar planes y programas de ordenamiento de cuencas que incluyan el establecimiento de corredores de conectividad biológica y la implementación de modelos agroforestales y silvopastoriles, como estrategias para resolver los conflictos entre uso y aptitud del suelo.
  • Imagen: Pérdida de energía de la energía radiante, en: fvsa.org.ar

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Emisiones

 

  • Según el quinto Reporte de Emisiones presentado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (2014), se necesita limitar el calentamiento a 2 °C, reduciendo las emisiones de efecto de invernadero al 2050, entre un 40% y 70% de los niveles de 2010.
  • Ahora, en razón al calentamiento global, sólo tenemos 40 años para explotar nuestro carbón. Para no exceder el límite de 2°C antes del 2050, a nivel mundial habrá que reducir: el 80% del carbón, la mitad del gas y un tercio del petróleo que se destina como combustible. Pero el carbón colombiano por ser de alta calidad, tendría uso preferencial para industrias de alto consumo energético: es un carbón duro, de alto poder calorífico y bajo contenido de azufre.
  • A pesar de los esfuerzos que históricamente se han hecho desde el Estado colombiano para combatir el delito de la ilegalidad forestal y la preocupante pérdida de los bosques naturales, dos flagelos que podrían acabar con los recursos forestales del país en cien años, se requiere avanzar en el desarrollo de una cultura forestal, del suelo y del agua, que abarque a todos los miembros de la cadena forestal, e incluso a los consumidores finales.
  • Imagen: Estructura Fisiográfica de la Ecorregión Cafetera. Ideam.

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La minería

  • Colombia, con 56 toneladas de oro por año, ocupa el puesto decimocuarto a nivel mundial.
  • Pero el 80% del oro del país proviene de la minería ilegal, seguida de dos grandes empresas que controlan el 12% de la producción: la Mineros conformada por Colpatria, la Corporación Financiera Colombiana y otros socios menores, y la canadiense Gran Colombia Gold.
  • La gravedad de la minería ilegal, es su alto costo ambiental, basta examinar los procesos de deforestación en el Amazonas y el Chocó, los intentos de arrasar santuarios como el páramo Santurbán y el Valle de Cocora, o la criminal degradación del paisaje en el Bajo Cauca con la destrucción del humus y las charcas de mercurio y cianuro.
  • Además de la deforestación y destrucción de ecosistemas estratégicos, es la responsable del vertimiento de 200 toneladas anuales de mercurio, 100 de ellas en Antioquia.
  • En la Depresión Momposina, donde el Cauca desagua al Magdalena, convergen las aguas de la Región Andina con los vertimientos del 75% de los colombianos, portando los residuos de sus aguas servidas contaminadas con el mercurio de 1200 minas de aluvión.
  • Imagen: Efectos de la minería ilegal, en eltiempo.com

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El costo del agua

  • Para dimensionar el valor económico del agua, se debe ponderar su contribución a las actividades humanas en cada fase del ciclo hídrico, máxime si se trata de un bien escaso que se asigna ineficientemente.  Los factores que incluyen, son: disponibilidad de agua potable, regulación hídrica y suministro de caudales, generación de energía, recurso hídrico para la industria y para el sector agrícola y beneficios económicos para las ESP.
  • En 2008 % la participación del agua en el PIB fue del 10%, mientras los costos económicos de la contaminación hídrica (beneficios económicos de la descontaminación), ascendieron al 3,5%.
  • Por usos del agua en Colombia según el IDEAM, la primacía la tiene el agrícola con el 54%; siguen el doméstico con el 29% y el industrial con el 13%, y en menor escala el pecuario con el 3% y el de servicios el 1%. En Bogotá, tras el advenimiento de la floricultura, mientras por cada 10 m3 extraídos del subsuelo, la industria consume 8, las actividades humanas y rurales casi por partes iguales consumen el resto.
  • Potabilizar el agua requiere de una valiosa infraestructura y por supuesto de energía. Además, cuanto más crecen las ciudades y más agua consumen, además de requerirse de fuentes cada vez mas  escasas y distantes o de pozos más profundos y numerosos según el caso, se deberá extender la infraestructura sanitaria, emplear más insumos y ampliar los complejos sistemas de soporte logístico, y las plantas para tratar los efluentes.
  • Además, con mayor población también crecerá la demanda de alimentos, y con ella la del agua para el riego agrícola, que en algunas zonas altamente productivas puede escasear, por lo que habrá que recurrir a pozos y a bombeo de agua, a un alto costo.
  • Imagen: Demanda de agua por municipio. Política Nacional para la GIRH 2010.

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Cambio climático: donde y cuanto

  • Al subir la temperatura del planeta este siglo, entre 1,8º y 4º C de acuerdo a las características que presenten diferentes zonas, como consecuencia de la fusión de los glaciares también se incrementará el nivel medio de los océanos entre 18 y 59 centímetros dependiendo la cuantía de la gravimetría de cada lugar.
  • Las cuantías esperadas para Colombia son del orden de +3º C en la Región Andina y de +4º C en nuestras regiones costeras y de la Orinoquia y la Amazonía; además de un incremento alto del nivel del mar en el Caribe. Cada variación en 1ºC en el régimen de temperatura media, altera la base climática de los ecosistemas en 170 metros de altitud.
  • Con el cambio climático, y los consecuentes fenómenos climáticos extremos, arreciará la erosión del suelo en la Región Andina, dado el descontrol hídrico y pluviométrico consecuencia de su alto nivel de deforestación, y con ella los procesos de sedimentación fluvial.
  • Al respecto, el sistema hídrico colombiano transporta anualmente 300 millones de toneladas de sedimentos en suspensión, de las cuales el río Magdalena aporta 138 millones, el Meta con 44 millones, el Guaviare con 28 millones, y el Patía con 19 millones. (IDEAM -SIAC, 2001).
  • Los economistas estiman que mientras el costo de mitigar los efectos del cambio climático es del uno por ciento del PIB mundial, de no hacerlo se produciría una recesión de hasta el veinte por ciento del PIB mundial.
  • Imagen: Pronóstico global de incremento de la temperatura para el cambio climático, en: apod.nasa.gov

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Epilogo

  • De cara al posconflicto, Colombia deberá reformar la carta definiendo el agua como un patrimonio y como tal, como un bien común que debe ser  objeto de aprovechamientos responsables, y no como un recurso, tal cual lo son el oro y el petróleo entre otras mercancías que pueden ser objeto de explotación.
  • En la Ecorregión Cafetera, se deberán emprender políticas públicas para darle coherencia a las acciones ambientales y sociales del PCC, incluyendo el tema del calentamiento global.
  • Si al examinar las rentas de Antioquia se observa que frente al sector hidroenergético, los textiles solo representan centavos, habrá que prevenir los enclaves económicos: llama la atención que dos municipios con NBI superiores al 30% en 2012, como Marmato y Norcasia, sean también los de mayor PIB percápita en Caldas.
  • El sector agropecuario, deberá replantear el modelo agroindustrial cafetero desde la perspectiva ecológica implantando la agrofostería, y el ganadero las practicas silvopastoriles para corregir el uso conflictivo del suelo.
  • Los actuales planes de desarrollo, deberán implementar las políticas de ciencia y tecnología previstas imbricadas con la cultura para resolver la brecha de productividad, que sume en la pobreza los medios rurales.
  • Desarrollar dichas políticas públicas ambientales, y hacer de la civilidad el valor supremo de la cultura urbana en Colombia, será fundamental no solo para enfrentar con éxito la problemática del riesgo y del cambio climático, sino también para soportar la sostenibilidad en la responsabilidad social y ambiental.
  • Imagen: NBI Caldas 2012 según DANE. Adaptación propia.https://godues.wordpress.com/2016/02/07/

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Gracias

  • Gratitud a la Fundación Science International, en especial a su Director José Fernando Escobar E. por haberme confiado esta tarea, a la Alcaldía de Salento, Quindío y al Sr. Alcalde Juan Miguel Galvis por la invitación; también, a todos mi reconocimiento por este evento, por demás necesario.
  • * Gonzalo Duque-Escobar: Profesor Universidad Nacional de Colombia, Socio de la SMP de Manizales y Miembro del CROT de Caldas.  http://godues.webs.com
  • Imagen de Portada: Palma de cera en el Valle de Cocora, en: elmiradordelcocora.com
  • Imagen de Contraportada: Bahareque en Calle Real de Salento, en: marstrotting.wordpress.com

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Fuentes bibliográficas 1

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Fuentes bibliográficas 2

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Fuentes bibliográficas 3

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