“Honoris-causa a un socrático”

Diálogo a través de internet. [Carlos-Enrique Ruiz] habla del Aleph y de su vocación humanista. Es un convencido de que la cultura y la educación se merecen una urgencia manifiesta. Fernando Alonso Ramírez Editor de Noticias/LA PATRIA Manizales. [CER] es de esos hombres a los que se les aprende en todo momento.
 Basta una conversación corta para sentir que el día no fue en vano, que se aprendió algo nuevo. Su vida la ha dedicado a la cultura, desde todas las posiciones que ha ocupado. Es un insistente promotor de las artes, de las letras y de la dialéctica. El doctorado honoris-causa que le entrega hoy a Carlos Enrique Ruiz la Universidad de Caldas, de la que fue rector, es un merecido homenaje a quien ha perpetuado el Aleph, publicación que es referente obligado para las letras. Quienes lo conocen bien saben de su diplomacia, esa que hace pensar a veces que le huye a la polémica. Es motivo de consulta permanente en temas académicos y administrativos de las universidades de la ciudad. Sus respuestas pueden desconcertar a quienes buscan su respaldo a una causa diferente a la cultura o la educación. Si se quiere su filiación a una terquedad diferente se chocará, porque no es hombre de radicalismos. Definitivamente es socrático y prefiere el diálogo y la búsqueda de la verdad desde las preguntas. El maestro que lleva a toda hora siempre está presto a corregir. Algunas de las preguntas enviadas a su correo electrónico tenían errores, que él muy prudentemente corrigió, sin advertirlo. Por ejemplo, el entrevistador escribió honoris causa y él la devolvió honoris-causa. Así son los verdaderos maestros. Entregan su conocimiento, sin suficiencia y sin pedir nada a cambio. Aquí un corto diálogo con quien es hoy motivo de fiesta académica.
– ¿Cómo se mantiene la calidad de un medio cultural?
Preservando la convicción de ser ese medio un granito de arena, ejercido con sentido de expresión libre, en los niveles de pensamiento y arte, y no sin obsesión.
– ¿Qué tan borgesiana es Aleph?
Lo es por el origen, en vínculo con el relato alucinante de Borges, por el sentido de congregar ambiciones y misterio en los campos de la ciencia, el arte, el humanismo.
– ¿Cómo es que un ingeniero termina de humanista?
No es que termine: he intentado serlo desde el comienzo de mi propio tiempo. Mis desempeños han tenido dos soportes: la ciencia y la técnica, por un lado, y por el otro, el arte y el humanismo.
– ¿Le hace falta humanismo a la ingeniería hoy?
No sólo a la ingeniería, a todas las profesiones. El humanismo, en el sentido más riguroso, debe ser la justificación y norte de la misma Universidad.
– ¿Si estuviera en sus manos, qué decisión tomaría en busca de mejorar la educación universitaria?
Hay que saber que una golondrina no hace verano. El mejoramiento de la educación, en todos los niveles, ha de ser un imperativo de la sociedad, con expresiones de política y normativas de Estado. Pero ante todo hay que formar maestros, con visión ecuménica, y crear ambientes estimulantes en lo cultural que atraigan vocaciones y las proyecten con ambición.
– ¿Cómo ha influido la administración en su formación?
Mis desempeños en cargos administrativos no han sido propiamente el de un administrador-gerente, experto en sumas y restas, o en valores bursátiles, sino el de una persona con cierto bagaje cultural que se ha ocupado de estimular la creación de ambientes propicios para el cumplimiento de la misión propia de instituciones educativas y de cultura. Esa experiencia me ha enriquecido en la capacidad de comprender la existencia del otro, de otros, y establecer diálogos en las diferencias.
– ¿Qué sentido tiene recibir hoy este doctorado honoris-causa, y que se lo otorgue la Universidad de Caldas?
Me conmueve en lo más íntimo esa decisión por tratarse de la universidad por antonomasia de la región, y apenas si me atrevo a interpretarla como especie de compensación por haber estado dedicado en mi vida a causas un tanto perdidas.
– ¿A quién le daría un honoris-causa?
Promoví en su momento tres doctorados de esa naturaleza, que fueron conferidos a tres personalidades consagradas en sus campos: Danilo Cruz Vélez, Rubén Sierra Mejía y José Fernando Isaza. Y me atrevería a promover un doctorado póstumo para Sócrates, que pueda ser otorgado por la congregación de todas la universidades del planeta.
– ¿Cuál es ese autor que lo obliga a volver siempre a su obra?
Michel de Montaigne, sin la menor duda. Pero también Fernando Pessoa, y Fernando Charry-Lara.
– ¿Cuál es su idea de una Manizales-cultural?
Tal como viene ocurriendo: el creciente fervor por la música, y la participación envolvente por las múltiples expresiones de la cultura, con acceso de todos a ella. Y estimular con mayor énfasis la lectura, en lo que estamos quedados, absolutamente rezagados.
– Viceministro, vicerrector de Sede, bibliotecario, rector, escritor, poeta y maestro… ¿Qué le falta?
Me falta alcanzar un mayor nivel en formación que me permita poder expresar mi mundo interior en textos de incuestionable nitidez, de apremiante síntesis, y en diálogos con los estudiantes que estimulen la capacidad creadora y de razonamiento, en simultaneidad.
– Después de tantas dignidades y de tantos recorridos, ¿qué lo sigue sorprendiendo?
Me sorprende cada día la incapacidad de nuestro Estado en declarar urgencia manifiesta para la educación y la cultura.
– ¿La literatura para qué?
Para recoger las alegrías y frustraciones de los seres humanos, en cierto tono de escepticismo, sin mayores ilusiones, pero sí con búsqueda incesante de la belleza.
En la ceremonia de esta noche se presentará el libro “Reportajes de Aleph”, escrito por Carlos-Enrique Ruiz y editado por la Editorial Universidad de Caldas. El dato 7:00 p.m. de hoy se entregará en el Teatro 8 de junio de la Universidad de Caldas el doctorado Honoris-causa a Carlos Enrique Ruiz, fundador y director de la revista Aleph.
De vida Ingeniero Civil de la Universidad Nacional, especialista en Vías Terrestres con diploma en Mecánica del Suelo y en Periodismo Científico. Pasantía de estudio sobre modalidades universitarias en varias instituciones europeas. Participó en múltiples cursos en ciencia, tecnología y humanismo. Pasantías en eventos académicos en países de América y Europa. En 1966 fundó la Revista Aleph y el Departamento de Extensión Cultural de la Universidad Nacional, y seis años después fundó y dirigió la Revista Boletín de Vías. Dirigió la Biblioteca Nacional de Colombia y fue Viceministro de Educación Nacional y como encargado fue Ministro de Educación Nacional. Rector de la Universidad de Caldas entre 2001 y 2003. Participó como invitado en el XIV Festival Internacional de Poesía, en Rosario (Argentina), y en las II Lecturas de Primavera Buenos Aires 2006: Jornadas Internacionales de Poesía. Ha sido docente, Jefe de la Sección de Vías y Transportes, Director de la Carrera de Ingeniería Civil, Vicedecano de la Facultad de Ingeniería, Decano y Vicerrector de la Universidad Nacional de Colombia – Sede Manizales. Miembro del Consejo Consultivo del Encuentro de poesía latinoamericana en Viena, Miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua, así como de la comisión de Pares Académicos del Consejo Nacional de Acreditación que evaluó la Universidad de la Sabana (Bogotá) para su Acreditación Institucional. Presidente del Consejo Superior de la U. Nacional y del Consejo de Sede de Manizales de esta Institución, así como del Consejo Superior de la U. de Caldas y de su Consejo Académico. Presidió la Junta Directiva del Icfes, la del Icetex, el Consejo Directivo Nacional del Fondo Prestacional del Magisterio, Junta del Instituto Caro y Cuervo, Junta Directiva de Colcultura, Junta Nacional de Educación y del Consejo Nacional de Educación Superior (Cesu). Galardones: Profesor Emérito de la U. Nacional, exaltación de los Consejos Superior y Académico de la U. de Caldas, Escudo de Manizales, Socio Vitalicio de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, Caldense del año, Medalla Francisco José de Caldas, Distinguido como uno de los siete Personajes del Eje Cafetero, en el Diario El Tiempo, Homenaje de los estudiantes residentes de la U. de Caldas y de sus consejos Académico y Superior y Medalla del Centenario de Caldas.
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Por Sergio David Acevedo Valencia – 29/11/2007 12:43:01 a.m.
Grata noticia este reconocimiento a un hombre EXCELENTE. Doy gracias a Dios por haber sido su alumno en la Universidad Nacional y muchas gracias maestro por compartir con nosotros todo su conocimiento. Es necesario que la tierra nos de mas CER. Felicitaciones.
Ref.: “La Patria”, Manizales, Colombia, 29 de noviembre de 2007;  p. 13-A   [lapatria.com]

Imagen: Carlos-Enrique Ruiz, en: ntc-narrativa.blogspot.com

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