UMBRA: Pachamama, el Mundo de la Tierra

UMBRA: LA ECORREGIÓN CAFETERA EN LOS MUNDOS DE SAMOGA

MUNDO_TIERRA PACHAMAMA

Pachamama, el Mundo de la Tierra

BOOK SECTION:

MUSEO INTERACTIVO SAMOGA. UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA SEDE MANIZALES.

ENLACE: http://www.bdigital.unal.edu.co/50853/

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CAP1-

MUNDO TIERRA

En Pachamama (tierra): encontrarás información sobre el Occidente Caldense, tierra de resguardos y negritudes, que además de ser una subregión panelera, es minera: en el oro de Marmato y de Riosucio existe más novela y poesía que en el café; para este territorio triétnico y colonial, la música es el currulao.

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Contenidos especifico de Pachamama:

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Anserma puntal del occidente por sus raíces Umbra

Resumen: A pesar de que la comunidad indígena se creyó extinguida en 1625, existen vestigios de la cultura Umbra diferente a la Embera, aún viva. Tras la ocupación de la tierra de los Umbra, con la colonización antioqueña Ansermaviejo indígena cede paso al moderno poblado que en el siglo XX consolida una economía cafetera, para un apogeo que llega hasta la década de los 70 cuando se crean implementa con el monocultivo del café un modelo agroindustrial que conduce a la actual crisis socioambiental, situación que obliga a las acciones estructurales que propone el Paisaje Cultural Cafetero. – See more at:    http://www.bdigital.unal.edu.co/8012/1/gonzaloduqueescobar.201239.pdf

ANSERMA PUNTAL DEL OCCIDENTE POR SUS RAÍCES UMBRA

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Anserma, fundada en 1539 por Jorge Robledo en territorio Umbra, Cabildo en épocas coloniales que en 1570 se le consagra a Santa Bárbara, situada en una región despoblada por siglos, salvo centros mineros como Marmato y Supía, y resguardos indígenas, pese a sus dificultades para apuntalarse y mantenerse como municipio, es una población que apenas alcanza esa condición definitiva desde 1882 cuando la Asamblea del Cauca lo erige como tal, gracias al rol desempeñado como base logística para los procesos de fundación de pueblos vecinos en tiempos de la colonización antioqueña.

A pesar de que la comunidad indígena que habitaba entre Arma y Anserma, se creyó extinguida en 1625 al ser forzada al trabajo en las minas, sufrir la desmembración familiar o la desintegración de núcleos aborígenes con los traslados y las escaramuzas contra los españoles ocurridas hasta 1557, existen vestigios de su lengua y cultura aún vivas, localizados en vecindades de Riosucio y Quinchía,  documentados y rigurosamente descritos por los Etnógrafos Guillermo Rendón y Anielka Gelemur, quienes han consignado una notable iconografía importante para proyectar un portentoso desarrollo artesanal y turístico en el occidente caldense y risaraldense.

Creado el departamento en 1905 con las provincias de Marmato, Robledo y Sur de Antioquia, cuando  Tolima llegaba hasta Antioquia y Quindío aún pertenecía al Cauca, se enriquece el carácter del caldense con el espíritu liberal del caucano presente en Riosucio y Anserma, incluidas en la primera de aquéllas, y en Pereira y San Francisco (Chinchiná) pertenecientes a la segunda, perfil al que se suma el talante conservador del antioqueño laborioso que viene poblando la región entre Aguadas y Manizales desde los albores de la República y en tiempos de guerras civiles. Esto para señalar que el occidente cafetero debe ser entendido como un sujeto de transformaciones ambientales que se extiende desde Anserma hasta Quinchía, Marmato, Riosucio y Supía, por ser una construcción social que remonta épocas de la cultura Umbra y luego de la historia de los mineros afrodescendientes, hasta incorporar finalmente los fenómenos de la gesta colonizadora.

De ahí la complejidad de nuestra sociedad, dada la diversidad cultural de la ecorregión cafetera, y el riesgo de un enclave minero como se propone en Marmato que desestructure el vasto territorio del occidente caldense y risaraldense, donde según las crónicas de la conquista los españoles conocieron la riqueza aurífera del subsuelo viendo barequear a los Cartamas en las quebradas que bajaban del cerro.

Tras la ocupación de la tierra de los Umbra con la expansión de la colonización, finalizando el siglo XIX Ansermaviejo indígena gradualmente cede paso al moderno poblado de continuos arquitectónicos en bahareque al entrar al siglo XX, y consolidar una economía cafetera que le permite en los años 20 adornarse de preciosas casonas, con balcones metálicos en la segunda planta, para que a partir de 1939 al inaugurarse la Carretera de Occidente, se anuncie con su intensa vida cultural como el más pujante de todos los de la cuenca del río Risaralda, donde aún sorprenden por su actividad la biblioteca pública, además de chirimías, semilleros de escritores, grupos de danzas, bandas…

Pero esa etapa de modernidad en Anserma, concluye con el advenimiento del café Caturra en la década de los 70: símbolo de la crisis social, ambiental y urbana consecuencia de la revolución verde que implementó monocultivos y arrasó la diversidad cafetera. Luego, tras perder la senda ecológica y palidecer su economía por el deterioro de los términos de intercambio, surge ahora una oportunidad sin precedentes para resolver la profunda brecha de productividad de las áreas rurales que explica la concentración del PIB de la ecorregión en las capitales, todo gracias al Paisaje Cultural Cafetero PCC y dinámicas en el nuevo escenario de las conurbaciones del occidente colombiano: primero, si se satisfacen los presupuestos de la declaratoria de la Unesco; segundo, si se articulan políticas de ciencia, tecnología y cultura para los medios rurales y productores artesanales; y tercero, si se desarrollan los elementos estructurantes de la cultura y se emprende la recuperación del medio ecosistémico.

Sabemos que unas cadenas productivas  con identidad cultural y servicios ambientales de productores organizados expresando los íconos culturales de la región como tierra de resguardos y negritudes, con sus comunidades indígenas en Anserma y Riosucio y ancestros afrodescendientes en Marmato, además de los atractivos del bahareque como arquitectura vernácula, son factores para aprovechar el potencial humano en las oportunidades del PCC y desarrollar ventajas asociadas a la Autopista de La Montaña entre Irra y La Virginia pasando por La Tesalia, cuando el tiempo de recorrido a Medellín baje al 40% y se acorte la ruta entre varias ciudades conurbadas y la subregión minera y panelera del norte o con el valle del Risaralda pleno de cañaduzales entre laderas cafetaleras.

* Profesor de la Universidad Nacional de Colombia y Miembro de la SMP de Manizales. http://galeon.com/cts-economia  [Ref.: Manizales, La Patria 2012-10-01] Imagen: Provincias del Departamento de Caldas en 1905. Libro Centenario SMP de Manizales

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Supía: 475 años bajo la tutela del cerro Tacón

Resumen: En el Cañón del Cauca, entre Marmato y Riosucio, está Supía, un precioso poblado caldense de 1540 que florece al compás de la minería aurífera durante la Colonia, y cuyos pobladores declaran en 1813 su independencia respecto del dominio español, separándose de la Gobernación de Popayán para anexarse al efímero Estado Libre de Antioquia (1813-1816). – See more at:  http://www.bdigital.unal.edu.co/46684/1/Supia475anosbajolatuteladelcerrotacon.pdf

SUPÍA: 475 AÑOS BAJO LA TUTELA DEL CERRO TACÓN

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Desde 1887 las torres del monumental templo de San Lorenzo, anuncian la presencia del poblado fundado en 1540 y erigido municipio en 1777, que se ubica entre Marmato y Riosucio a 1183 msnm, en una estrecha vega del río Supía afluente del Cauca, en territorio de la nación de los aborígenes Ansermas, explorada por el conquistador Juan Vadillo. En su circunscripción sobresalen Guamal y el resguardo de Cañamomo y Loma Prieta, hábitat de dos comunidades autónomas; la primera en un asentamiento ancestral de unos 1000 afrodescendientes, comunidad cuyo origen se remonta a la esclavitud del siglo XVIII, y el segundo el emblemático pueblo de 15 mil indígenas, de un resguardo cuya jurisdicción se extiende hasta Riosucio.

El colonial poblado, inicialmente lugar de paso, sólo florece avanzado el siglo XVIII con el auge de la minería aurífera durante la Colonia. Entre1580-1630, mientras  en la Gobernación de Popayán sobresalían las minas de lugares como Cartago, Supía y Quiebralomo (Riosucio), en Antioquia, la minería de aluvión prosperó en zonas como Remedios y Santa Fe, y la de filones en otros lugares como las sienitas de Marmato y Supía. Posteriormente, ya en el siglo XVIII se da un segundo apogeo minero, en el que el poblado se consolida. Luego a partir de la independencia, Supía adquiere cierto protagonismo, no sólo por los efectos de la colonización antioqueña cuando desde allí se funda Aguadas (1808), sino también cuando llegan al Cantón de Supía los ingleses, a quienes la naciente República les brinda la posibilidad de explotar las minas de Marmato.

En 1813, cuando Juan de Sámano ya había retomado a Popayán, un grupo de notables: el Padre  Joaquín de Velarde, Don Francisco Gervasio de Lemus, Don José María Gutiérrez y Don Pedro García, en un acto patriótico declararon la independencia  de Supía respecto del dominio español, separándose de la Gobernación de Popayán para anexarse al recién creado y efímero Estado Libre de Antioquia (1813-1816), cuya capital fue Santa Fe de Antioquia, y cuyos dominios por la vertiente oriental del río Cauca llegaron hasta Manizales. A finales del mismo año, aquel militar español y último Virrey de la Nueva Granada, fue derrotado por Antonio Nariño en la batalla de Alto Palacé.

Por el precioso y mestizo territorio, en la segunda década de 1800, haciendo sus observaciones ambientales y geológicas, transitó el científico naturalista Jean-Baptiste Boussingault (1802-1887) con la misión de examinar para los ingleses el estado de la explotación de oro en el distrito de La Vega de Supía. Entre otras valiosas anotaciones, resultado de su experiencia al visitar las minas de Quiebralomo en Riosucio, Llanos en Supía, y Casa Morena en Marmato, describe los pasos del Cauca para la época: uno, el de Guanacas sobre la ruta de Bogotá al alto Cauca; dos, los del Quindío para la ruta de Ibagué a Cartago; y tres, el más norte para transitar por el Páramo de Herveo entre Mariquita y la Vega de Supía.

A mediados de cada año par, los supieños celebran la ya cincuentenaria Feria de la Colación, evento nutrido de verbenas populares, presentación de bandas y chirimías, caravanas turísticas, conciertos y variados espectáculos culturales, para exaltar uno de los más notables productos gastronómicos de la ecorregión cafetera, confeccionado de azúcar o panela, en cuyo núcleo adhiere una almendra de corozo o corojo, fruto de una palma caribeña espinosa, que crece silvestre en  zonas bajas y secas de Colombia.

Finalmente, para el Supía de hoy con sus 24 mil habitantes con un indicador de 29% de NBI, mitad rurales y mitad urbanos, se tiene una compleja amenaza regional asociada al déficit hídrico en tiempo de sequía, y un futuro promisorio que depende de la recuperación de las cuencas del occidente de la ecorregión para asegurar el vital líquido: en el que a la dimensión turística aprovechando su valiosa oferta natural y cultural, y la de los municipios vecinos, se suman las posibilidades geoestratégicas del Corredor del Cauca, de cara a una plataforma logística sin precedentes entre La Felisa y La Virginia, cuyos detonantes serían Pacífico 3 como ruta integradora del Occidente Colombiano, el Ferrocarril Cafetero entre La Dorada e Irra, y el Tren de Occidente conectando Buenaventura y Urabá.

* Profesor Universidad Nacional de Colombia Http://galeon.com/cts-economia  [Ref: La Patria. Manizales, 2015.02.2] Imagen: Supía. Photo by Idiomas, en http://co.worldmapz.com

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Retrospectiva histórica de la minería en Marmato

Resumen: Anotaciones históricas sobre la minería de este colonial poblado de Colombia, donde se pretende una explotación a cielo abierto cuando está de por medio la voluntad de cientos de familias de etnias mayoritariamente afrodescendientes e indígenas que no han negociado sus raíces culturales. Fue el oro la causa de que apenas en 1717 se crea el virreinato de la Nueva Granada con las reformas borbónicas que buscan hacer de América un proyecto rentable. Allí llegan legiones de esclavos africanos cuando los Cartamas fueron exterminados, y luego los ingleses para asegurarse con el oro el pago de los empréstitos de la independencia – See more at:  http://www.bdigital.unal.edu.co/5948/1/gonzaloduqueescobar.20129.pdf

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RETROSPECTIVA HISTÓRICA DE LA MINERÍA EN MARMATO

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Gonzalo   Duque Escobar *

Con el nombre de Marmato asociado al   vocablo “marmaja” mineral que los aborígenes Cartamas molían sobre piedras   para extraer el oro, se identifica este histórico poblado anclado sobre los   riscos del cañón del río Cauca, en una zona aurífera de Caldas cuya historia   está cruzada por la miseria, el abandono y la codicia y cuyo nombre honró,   Juan M. Bossingault al denominar marmatita a una variedad del mineral esfalerita.

Durante la conquista, la ruta que explora el Cauca medio, funda a Anserma (1539), Cartago (1540), Supía (1540), Antioquia (1541) y Arma (1542); y aunque se señala que Belalcázar y Juan Badillo declararon fundado el pueblo en 1537 donde está ubicado el corregimiento de San Juan, se reconoce a Anserma como la primera población de esta región. Pero los Cartamas fueron exterminados antes de 1625 por el trabajo forzado en la Mita y Encomienda, cuando ya Marmato figura como un Real de Minas de la Provincia de Popayán por lo que se obliga a la incorporación de una parte de los 250 mil esclavos africanos traídos al Nuevo Reino de Granada.

Fue el oro la causa de que apenas en 1717 se crea el virreinato de la Nueva Granada con las reformas borbónicas que buscan hacer de América un proyecto rentable. En el Siglo XVII cuando la Nueva Granada suministraba el 39% del oro del mundo, y Quiebralomo era la primera mina del orbe, cerca del 50 % de la producción se concentraba en el Cauca donde se trabajaba casi en su totalidad por esclavos y cuya primacía llega hasta la Independencia, seguida de Antioquia con un 20% y parta la cual el mayor aporte de la fuerza de trabajo lo hacen los mineros independientes. Las ricas minas de plata de Quiebralomo a lindes con Supía y de Echandía vecina a Marmato cuya enorme riqueza reconoció Alexander von Humboldt, fueron descubiertas antes de 1789.

Y tras tener que saldar la deuda de la Independencia antes de haberse consolidado la autonomía de la república, entran al escenario los ingleses aportando una asistencia técnica que les asegurare el oro para el pago de los empréstitos, así: en 1825 la Casa Goldschmith arrendó minas en Supía y Marmato, mientras Bussingault compra para otra empresa londinense minas en Marmato, Quiebralomo y Supía. También, la Colombian Minning Association que en 1820 se había instalado en Santander, en asocio con la Exploration Company Ltd., logra la explotación en la provincia de Riosucio y las minas de Marmato, mediante un monopolio que ejerce por 20 años.

Entrado el Siglo XX, luego de que The Royal Railway Ltd. con la construcción del Cable Aéreo Manizales-Mariquita (1922) controla el transporte y que otras empresas inglesas hacen lo propio con los seguros y la banca, decae el sector,  para luego consolidarse un control norteamericano centrado en las explotaciones mineras del Chocó, a tal punto que en 1969 el ministerio del ramo reconoce que Mr. Harter, con siete compañías que producen 2/3 del total nacional, logra orientar la política del oro en Colombia.

Hoy, dado el crecimiento de los precios del oro, que en pocos años duplican y triplican el valor de las acciones de las multinacionales del ramo, representadas por ejecutivos extraídos de la política nacional que les sirvan, entre los proyectos de la minería aurífera, para las locomotoras del Plan de Desarrollo, sobresalen en Colombia el del Cañón del Río Cauca, el del Batolito de Piedrancha-Guachavéz en Nariño, el de la Serranía de Lucas al Sur de Bolívar, el de Tararia en Guainía, y el del Batolito de Mandé ubicado en Chocó y Antioquía.

En consecuencia al volver al caso de Marmato, tras conocer las inquietudes por las pretensiones de una explotación a cielo abierto en La Colosa-Tolima con la empresa surafricana Anglogold Ashanti y en Santurbán-Santander con la canadiense Greystar, ¿qué pasará en Marmato cuando la multinacional Gran Colombia Gold Corp. heredera de la Medoro Resources decida proceder con esta clase de minería? La respuesta es clara: ni la Asociación de Mineros Unidos de Marmato, ni el Resguardo Indígena de Cartama de Marmato, ni el Comité Cívico por la Defensa de Marmato, desean sus devastadoras consecuencias ambientales y sociales.

Para que no se repita la historia, en la que nada les ha dejado el oro a estas comunidades del occidente minero caldense después de siglos, está de por medio la voluntad de cientos de familias de etnias mayoritariamente afrodescendientes e indígenas que no han negociado sus raíces culturales, porque saben que la alternativa para no quedar sin pasado ni futuro, es implementar una minería artesanal amigable con el medio ambiente, que le incorpore sus símbolos y valores como valor agregado a su producción, tal cual lo propone el Gobernador de Caldas en el nuevo Plan de Desarrollo.

* Profesor Universidad Nacional de Colombia www.galeon.com/cts-economia [Ref: PNC Periódico nº 9, en: http://oasportal.policia.gov.co/pnc9/ ]

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– Riosucio mestiza e indígena

Resumen: Mito fundacional de una  población caldense de 57 mil habitantes que en un 74% se reconoce amerindia, ubicada en las estribaciones de la Cordillera Occidental y en la hoya del río Cauca, sobre un paraje ondulado ubicado a 1800 msnm entre Anserma y Supía. Todo parte de épocas coloniales, cuando en el siglo XVI España explotaba la mina aurífera más grande del orbe, localizada en el cerro Quiebralomo por entonces jurisdicción de la Gobernación de Popayán, donde existían dos parcialidades indígenas vecinas al lugar: Cañamomo y la Montaña. – See more at: http://www.bdigital.unal.edu.co/11888/1/gonzaloduqueescobar.201409.pdf

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RIOSUCIO MESTIZA E INDÍGENA

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En las estribaciones de la Cordillera Occidental y en la hoya del río Cauca, sobre un paraje ondulado ubicado a 1800 msnm entre Anserma y Supía, en 1819 cuando se salvaba la batalla del Puente de Boyacá, se funda Riosucio al lado del Ingrumá su cerro tutelar, como un proyecto de integración de las poblaciones del asentamiento minero Quiebralomo constituido por españoles dueños de minas, y negros y mestizos que laboraban como mineros, y de la comunidad indígena de La Montaña conformada fundamentalmente por grupos nativos dispersos e indígenas cristianizados de Pueblo Viejo, su vereda más importante. La fundación de San Sebastián de Quiebralomo data de 1550, mientras la creación de los resguardos de La Montaña de finales del siglo XVI y de Cañamomo y Lomaprieta del siglo XVII.

Cuando en el siglo XVI España explotaba la mina aurífera más grande del orbe, localizada en el cerro Quiebralomo por entonces jurisdicción de la Gobernación de Popayán, existían dos parcialidades indígenas vecinas al lugar: Cañamomo y la Montaña. A mediados del siglo XVIII por una carestía surge un conflicto entre ambas, cuando para expandir sus cultivos la primera ocupa tierras de propiedad indígena en La Montaña. La situación que lleva a la fundación de un poblado al pie del cerro de Ingrumá en 1752 para atenuar tensiones, exacerba el conflicto durante seis años más, hasta cuando don Lesmes de Espinosa con prudente sabiduría apacigua los ánimos, para que las provincias prosperen.

Ya en 1813, llega para establecerse en La Montaña el Padre José Bonifacio Bonafont, natural de Socorro, quien al encontrar desacaecido el desarrollo de ambas parroquias y haber asumido como Cura, con el apoyo del Padre José Ramón Bueno oriundo de Popayán que ejercía en Quiebralomo, reúne en asamblea ambas comunidades para consolidar la apuesta de hacer de sus poblados uno solo, , y que finalmente se decide considerando entre las opciones hacer la ocupación en Tumbabarreto y un asentamiento en Ingrumá, en favor del segundo sitio, apareciendo Riosucio en jurisdicción del Cantón de Supía, aunque por las conmociones de la independencia la fusión definitiva de ambos poblados y el traslado de sus parroquias y la erección de sus respectivos templos, tarda hasta el 7 de agosto de 1819. Pero como las diferencias no se salvaron, unos y otros separadamente iban a los rituales cristianos vistiendo sus galas el día de mercado, para comprar mercaderías y ofrecer sus productos.

Los más acomodados: españoles y criollos con su servidumbre, habitaban viviendas pajizas que construyeron en el entorno de la plaza fundacional; contrariamente los negros, mulatos, zambos e indígenas vivían aislados en los desmontes de la selva y en vecindades de sus primeras parroquias. Finalmente, los de La Montaña que fueron tomando posesión en la parte baja para quedar en el entorno del templo que consagraron a la Virgen de la Candelaria, terminaron separados por una cerca divisoria de los venidos de Quiebralomo ubicados en la parte alta, donde el templo consagrado a San Sebastián adornaba una segunda plaza. Sobre la cerca divisoria, los dos curas acordaron poner la imagen de un demonio para que recibiera las quejas y reclamos de la plebe, argumentando que sí Dios no había podido unir al pueblo, que lo una el diablo. En 1850, las corrientes de la colonización antioqueña, irrumpen ocupando tierras de resguardos y fundando a Oraida en este territorio.

Pero qué tenemos hoy en Riosucio, esa población caldense de 57 mil habitantes que en un 74% se reconoce amerindia: el legado cultural de esta comunidad cuya ancestral cultura parte de la sabia actitud de respeto a la naturaleza, así su carácter indígena aceptado para el poblado sólo en tiempos de la naciente República, se desconociera luego por la excluyente élite de las primeras décadas del siglo XX que abogaba por “blanquear” la raza. No obstante, sobre la segunda mitad del siglo XX y en cada cita del Encuentro de la Palabra y del Carnaval bianual, en el pensamiento de las comunidades de base y de la nueva intelectualidad se expresa la grandeza de Riosucio, cuando a través de la danza, el disfraz y la palabra se reivindica el concepto más incluyente de una Riosucio mestiza cimiento de la caldensidad.

http://galeon.com/cts-economia

* Profesor Universidad Nacional de Colombia http://galeon.com/cts-economia  [Ref.: La Patria. Manizales, 2014.02.17] Imagen: Resguardos de Riosucio, en http://www.carnavalriosucio.org

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– Un territorio forjado en oro, panela y café

Resumen: Este territorio caldense está conformado por los municipios de Filadelfia, La Merced, Marmato, Riosucio y Supía, cuya orografía pertenece al sistema andino y se establece en el cañón del Río Cauca. Mientras la vertiente occidental fue reconocida desde la Colonia por su vocación minera, la vertiente oriental se puebla con la colonización antioqueña del siglo XIX que pasa por Salamina y Manizales. – See more at:  http://www.bdigital.unal.edu.co/10401/1/gonzaloduqueescobar.201331.pdf

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UN TERRITORIO FORJADO EN ORO Y CAFÉ

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La fracción de la vertiente occidental de la hoya del Cauca caldense, es reconocida desde la Colonia por su vocación minera centrada en el potencial aurífero: en el Siglo XIX cuando la Nueva Granada generaba cerca del 40% del oro del mundo, Quiebralomo aparecía como la primera mina del orbe. Igualmente, la Misión Boussingoult (1822-1836) al centrar su interés en el oro y la plata de Marmato, Supía y Riosucio, subraya ese carácter en dicho territorio. En lo agropecuario, las principales opciones productivas en esta subregión abrigada por Asofelisa, que también incluye a Filadelfia y La Merced por la vertiente oriental del Cauca, de conformidad con sus principales renglones económicos, son: caña panelera, café, plátano y productos de pan coger. Mientras el monocultivo de café sin sombrío responde a un modelo agroindustrial, la caña panelera y los cafés especiales pueden avanzar en un escenario productivo amigable con el ambiente, como es la producción rural y artesanal que obliga a reestructurar las políticas agropecuarias perversamente diseñadas para negociar los TLC favoreciendo la agroindustria a costa del desarrollo campesino.

Hoy, frente a la amenaza de desmantelar el patrimonio material e inmaterial de Marmato, la apuesta debería ser por una minería artesanal limpia, nutrida de íconos de la cultura Umbra levantados por los etnógrafos Guillermo Rendón y Anielka Gelemur, incorporados en el valor agregado del preciado metal. Este enfoque, obliga a replantear las actuales políticas públicas del sector minero orientadas a fortalecer un enclave de economía extractiva, desestructurando el ancestral territorio caldense y desmantelando su minería artesanal. Esta agenda deberá partir del reconocimiento de las comunidades étnicas, de programas como titulación de tierras y ampliación de resguardos, de educación propia y valoración de la etnomedicina, e inclusión de otros valiosos activos culturales de estas comunidades, donde la cultura Umbra aún viva evidencia que el exterminio de sus indígenas en 1625 no se consumó. El desafío para estas cabeceras donde abundan talleres de talabartería, tallados y tejeduría de fique es prevenir los estragos de la apertura de mercados: mientras la agroindustria se fortalece implementando la metodología de los clúster, la producción rural y artesanal obliga a estrategias soportadas en políticas de ciencia y tecnología, organización de pequeños productores para el control y desarrollo de cada eslabón de la cadena productiva, incorporación de valor agregado, creación de un nombre de marca fundamentado en elementos de la identidad cultural, fortalecimiento del tejido social, certificación de procesos, apoyo institucional y medios para la conectividad integral.

La nutrida presencia de comunidades indígenas y afro que con su aporte a la minería engrandecen a Caldas, dada la mayor proporción poblacional de estas etnias en Riosucio y Marmato, en su orden, sumada al valor estratégico del Paisaje Cultural Cafetero como instrumento supraterritorial de desarrollo ambiental y económico para la ecorregión cafetera, son factores que hacen viable el fortalecimiento del sector servicios con el bioturismo en la subregión, partiendo de elementos de la cultura como el Carnaval del Diablo, el Encuentro de la Palabra y el Encuentro de Escritores Danilo Cruz Vélez, de Ferias como la de la Colación y de Fiestas como las de San Antonio y del Oro.

La convergencia de vías en la Felisa: el Tren de Occidente con su banca comprometida por la minería ilegal y la Autopista de la Prosperidad en curso, además de la Carretera de Occidente (1939) y de la Transversal de Caldas objeto del Plan 2500, como corredores de conectividad facilitan, además de la oferta de bienes y servicios culturales expresión de la minería colonial ubicada del lado de Anserma (1539) y Supía (1540), y de la herencia de la colonización antioqueña enaltecida por el costado de Salamina (1825) y Filadelfia (1850), el desarrollo de un nodo logístico y posibilidades para industrias químicas de base minera, de conformidad con los once perfiles de proyectos formulados para Caldas por Gabriel Poveda Ramos (2006). Estas opciones, suficientes también para detonar el parque industrial del KM 41 previsto por la CDC (1989), que elevarían el PIB de Caldas hasta medio punto, contemplan entre otras posibilidades, explotar los yacimientos aún por evaluar del Carbonífero de Antioquia que aflora por Riosucio, Quinchía y Caramanta, para producir carbón licuado.

* Profesor Universidad Nacional de Colombia. Http://galeon.com/cts-economia   [Ref: Manizales, La Patria, 2013-09-30]

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La nueva Troncal de Occidente, en el marco del Paisaje Cultural Cafetero

Resumen: En el Occidente Colombiano se estarán generando nuevas oportunidades por el cambio espacial y desarrollo de la conectividad del territorio caldense, asociadas a la Conexión Pacífico 3,  donde la conurbación sobre el eje Cali – Medellín se está haciendo una realidad Poblaciones como Anserma, Supía, Marmato, Riosucio, Salamina, Pácora, Filadelfia, Las Merced y Aguadas, encontrarán importantes posibilidades en el marco del Paisaje Cultural Cafetero, para articular proyectos estratégicos relacionados con su patrimonio cultural y arquitectónico. – See more at:  http://www.bdigital.unal.edu.co/39480/1/gonzaloduqueescobar.201426.pdf

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VARIANTE TESALIA: LA NUEVA TRONCAL DE OCCIDENTE, EN EL MARCO DEL PCC

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El nuevo ordenamiento territorial, obliga a buscar o mejorar la conectividad del territorio para encontrar la competitividad en sus fortalezas y oportunidades culturales y ambientales. En el marco del Paisaje Cultural Cafetero PCC, veamos en Caldas estas circunstancias por el cambio espacial y desarrollo de la Troncal de Occidente, con la Conexión Pacífico 3.

En el Occidente Colombiano, donde la conurbación sobre el eje Cali – Medellín se está haciendo una realidad gracias a importantes macroproyectos que serán detonantes del desarrollo regional, caso Aerocafé, el Tren de Occidente y la Conexión Pacífico 3, Anserma y Riosucio, como Salamina y Aguadas, encontrarán importantes posibilidades, actuando en el marco de proyectos estratégicos como el Paisaje Cultural Cafetero.

Pero de estos tres macroproyectos de infraestructura, el más determinante para Anserma y Riosucio en el corto plazo, será el desplazamiento de la Troncal de Occidente hacia la Variante La Tesalia, vía de 14 kilómetros que con un túnel y varios viaductos para lograr un trazado de altas especificaciones, conectará a Asia con Irra y le impondrá a Caldas como reto aprovechar la ubicación estratégica del Km 41, sin gravar con nuevos peajes la conectividad interna de las comunidades rurales del Alto Occidente y Norte de Caldas.

Ya los poblados cafeteros que se han venido rur-urbanizando, deben crear asociaciones municipales para desarrollar competencias estratégicas de cara a los centros urbanos, bajo el presupuesto de la complementariedad territorial, tanto en las subregiones para el caso de Anserma y Riosucio, y de Aguadas y Salamina, como en las áreas metropolitanas de Pereira y Manizales para el caso de los municipios vecinos.

Si la urgencia de las megalópolis es volverse internacionalmente competitivas y manejar problemas de escala, y la de las ciudades intermedias es conurbarse conformando una ciudad región, para no palidecer, la de los pequeños poblados es articularse a un centro urbano vecino de mayor nivel de relevancia, desarrollando una competencia de cara a las necesidades del mercado.

Con la mayor cercanía de los centros urbanos, las zonas rurales de la periferia tendrán una oportunidad formidable en el campo del turismo: hacer del Paisaje Cultural Cafetero un factor de desarrollo con la implementación del “bioturismo”, concepto que incorpora cultura y medio ecosistémico, apalancado con un programa de vías lentas que cruce poblados lentos.

Lo anterior supone fortalecer la oferta local de bienes culturales y servicios ambientales de las comunidades rurales y la recuperación ambiental de las cuencas, para implementar ese paisaje autóctono con casas de bahareque a la vera de los caminos de arriería, en medio de sistemas de producción limpia, arroyos de aguas cristalinas y suelos sanos, donde se pueda escuchar desde las cañadas reforestadas el arrullo de aves y cigarras, y disfrutar de la atención de campesinos montañeros en estos paisajes andinos.

Si Caldas desea aprovechar mejor la declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero, debe empezar por Salamina y Aguadas, poblaciones dotadas de condiciones de sumo interés por el valor intrínseco del bahareque como arquitectura vernácula, dada su condición de bisagra como articuladora de territorios y poblados con historia y etnias: desde allí se accede al alto occidente, tierra de resguardos y negritudes con potencial minero y opciones agropecuarias en pan coger y caña panelera, y a preciosos poblados como Neira en Caldas y Abejorral en Antioquia.

Si estas maravillosas aldeas son un hito por los memorables continuos urbanos, entonces deberá fortalecerse la escuela de artesanos del bahareque en Salamina, para que se perpetúe ese patrimonio asociado a una tecnología “temblorera” de guadua, limos y cagajón, amenazada por las termitas en expansión por el calentamiento global.

* Profesor Universidad Nacional de Colombia y Miembro de la SMP de Manizales. Ref.: Imagen: Variante Tesalia – Nueva Troncal de Occidente. Fuente: Conexión Pacífico 3; Autopistas Para La Prosperidad. SMP de Manizales, 8 de Julio de 2014.

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Geología económica del Eje Cafetero

Resumen: La geología económica del eje Cafetero muestra un variado recurso minero, que se expresa en cerca de 220 explotaciones y depósitos metalíferos y no metalíferos: 124 en Caldas, 60 en el Quindío y 36 en Risaralda. Aunque el mejor prospecto a la vista lo constituye el oro de Marmato, Quinchía y Riosucio, el de las terrazas del Cauca vecinas al piedemonte del oriente caldense y de la región del Tatamá, merece subrayarse el gran potencial de manganeso en Apia y Viterbo relacionado con la fosa tectónica del Cauca, los carbones de Quinchía y Riosucio; los yacimientos de caliza y mármol de Victoria y La Dorada,  los yacimientos de arcilla en Génova, Calarcá, Quimbaya y Pijao, y los recursos hidroenergéticos del oriente caldense, cuyo potencial equivale a tres o cuatro veces la generación de La Miel. – See more at:  http://godues.blogspot.com/2007/12/geologia-economica-del-eje-cafetero.html

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GEOLOGÍA ECONÓMICA DEL EJE CAFETERO

01-7 yacimientos minerales

Según el inventario minero de Ingeomminas (1972), la región cuenta con 220 explotaciones y depósitos metalíferos y no metalíferos: 124 en Caldas, 60 en el Quindío y 36 en Risaralda.

La minería es una actividad que se rremonta a la época precolombina, fue importante como motor en la colonización antioqueña, y aún hoy, aunque con excepciones, se desarrolla con características artesanales.

En la región las principales ocurrenncias son oro, plata, zinc y mercurio, además de otros minerales metálicos y no metálicos que son vitales para el desarrollo de las fuerzas productivas, como calizas, mármol, arcillas y carbón.

– Oro y plata. Asociados a cuerpos intrusivos y depósitos aluviales. Como yacimientos de filones, en Caldas, se destacan Marmato y Riosucio, el distrito Manizales-Villamaría y otros yacimientos en Samaná, Florencia y Manzanares. En Risaralda la región de Santa Cecilia-Pueblo Rico; en Quindío no hay áreas de interés.

Como aluviones auríferos, están las terrazas del Cauca, los ríos Samaná y Guarinó, en Caldas; Risaralda y San Juan, en Risaralda, y La Vieja y Boquerón, en Quindío. Esta minería se practica básicamente sin control estatal.

– Hierro. Se destacan yacimientos del complejo volcánico Ruiz-Tolima, utilizados en la industria del cemento.

– Antimonio. Son escasas las ocurrencias en la región. Se conocen manifestaciones en Villamaría (Caldas) y en los alrededores de Salento (Quindío), unas y otras asociadas a rocas metamórficas y metasedimentarias.

– Plomo-zinc. Son numerosas las mineralizaciones; se conoce la mina Las Nieblas, y en Caldas, ocurrencias en Samaná y Marquetalia.

– Cobre. Manifestaciones numerosas en Caldas y Risaralda, algunas de ellas explotadas antiguamente.

– Manganeso. El ambiente de la fosa del Cauca parece favorable, siendo reportadas manifestaciones en San Félix, Viterbo y Apía, sobre rocas sedimentarias del Cretáceo.

– Mercurio. Se detecta un cinturón que se extiende de Aranzazu a Salamina; existen manifestaciones en Aguadas (El Pico), sobre la formación Quebradagrande y en las Vegas del río Supía y Guaca, en la desembocadura del río Cambía.

– Carbón. El Terciario Carbonífero de Antioquia se extiende a Riosucio, Quinchía y posiblemente Aranzazu. Los mantos anuncian una cuenca intra-montañosa con reservas bituminosas apreciables y con buen poder calorífico.

– Asbestos. Se reportan en Neira (Caldas) y Córdoba y Pijao (Quindío), asbestos con fibras de mala calidad asociados a rocas básicas de la falla Romeral.

– Caliza-mármol. Sobresalen los yacimientos de Samaná, La Victoria y La Dorada (Caldas); existen numerosas explotaciones como la de Neira (Caldas), Manizales y Pijao (Quindío). Las últimas en forma de lentejones.

– Grafito. Asociados a esquistos negros y shales, podrían darse yacimientos; la única ocurrencia conocida está en el norte de Caldas.

– Arcillas. Abundantes en el Quindío; en Caldas y Risaralda se explotan niveles que incluyen caolinitas. Los yacimientos más interesantes están en Génova, Calarcá, Quimbaya y Pijao, formados como suelos residuales. La naturaleza detrítica supone largos transportes pero subyacen suelos altamente productivos.

– Caolín. Se presentan numerosas ocurrencias en Aguadas, San Félix y Marquetalia (formación Abejorral y Valle Alto).

– Talco. En la Felisa (Salamina) asociado a serpentinas de la Falla Romeral.

– Azufre. Se han explotado yacimientos asociados a morrenas en el costado norte del nevado del Ruiz. Existe otra ocurrencia interesante en la Laguna del Otún.

– Agregados de ríos. Las principales fuentes son los ríos Vieja, Otún, Risaralda, Cauca, Chinchiná y Barragán.

Algunas fuentes resultan hoy sobre eexplotadas, por lo cual se intensifican explotaciones en Cerro Bravo y en macizos rocosos vecinos a los grandes cascos urbanos.

– Uranio. Se encuentran anomalías en Irra (Risaralda) y Berlín (Caldas), asociadas las primeras a sedimentos del Cretáceo y las segundas a un intrusivo del Terciario.

– Recursos geotérmicos. Los estudios de prefactibilidad de la CHEC permitieron identificar tres zonas anómalas: la Laguna del Otún (Cerro España), la región de Nereidas (Playa Larga) y la región de Cajamarca (El Machín). Hoy se prospecta el potencial del campo de Nereidas, en territorio de Villa María.

Tomado de:

Cap. 05. LOS MINERALES. MANUAL DE GEOLOGIA PARA INGENIEROS. Gonzalo Duque Escobar. U.N.de Col. Manizales, 2003. En: http://www.galeon.com/manualgeo/

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Desarrollo minero-energético de Caldas

Resumen: Gracias al Ferrocarril Cafetero integrando la Hidrovía del Magdalena, el Corredor Férreo del río Cauca, son varias las industrias químicas de base minera propuestas por Gabriel Poveda Ramos en el Plan Minero de Caldas 2006-2016, destinadas a transformar la riqueza del subsuelo de la ecorregión, aprovechando el recurso minero relacionado con el oro de Marmato, las calizas de Victoria y el manganeso de Apía, entre otros, y haciendo uso de la posición geoestratégica del territorio, de recurso hídrico excedentario, del potencial multimodal en La Dorada y de nuestros recursos energéticos. – See more at:  http://www.bdigital.unal.edu.co/46067/1/gonzaloduqueescobar.201453.pdf

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DESARROLLO MINERO-ENERGÉTICO DE CALDAS

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Ahora que Caldas retoma la senda perdida en el desarrollo hidroenergético con El Edén y Miel II, al declinar la bonanza del oro, carbón y petróleo para la Colombia minera, e iniciar el quinquenio de la infraestructura por las inversiones en curso para carreteras, líneas férreas, aeropuertos y la navegación del Magdalena, veamos las problemáticas y potencialidades de la ecorregión con los desafíos, grandes ventajas y tareas por resolver, para un desarrollo de industrias pesadas destinadas a transformar la riqueza del subsuelo, aprovechando el recurso minero relacionado con el oro de Marmato, las calizas de Victoria, y el manganeso de Apía, haciendo uso de la posición geoestratégica del territorio, del potencial multimodal en La Dorada y de nuestros recursos energéticos.

Para entrar en la materia, algo sobre los dos escenarios privilegiados de la ecorregión para implementar industrias químicas de base minera: por el poniente, el Corredor del Cauca entre La Virginia y La Felisa, cuenta con el carbón de la cuenca carbonífera de Antioquia que se extiende hasta Quinchía y Riosucio, pero depende para su viabilidad de un sistema férreo eficiente como medio de transporte y debe resolver su balance deficitario en agua. Y por el naciente, La Dorada, aunque el recurso hidroenergético e hídrico excedentario, y la hidrovía del Magdalena la favorecen, también requeriría del Ferrocarril Cafetero entre La Dorada y el Km 41 cruzando la cordillera, para resolver el suministro de materas primas al integrar la Región Andina, y encontrar la salida de productos transformados a la cuenca del Pacífico.

Como punto de partida, del trabajo del ilustre Maestro e Investigador Gabriel Poveda Ramos, “Propuesta de un Plan Minero- Industrial de Caldas 2006-2016”, tomaré algunos elementos, donde al citar el “Inventario minero nacional” Ingeominas (2000), advierte sobre la carencia de estudios serios de cuantificación de reservas, y condiciona los proyectos a los costos del transporte y de la energía disponible.

Poveda Ramos rescata la existencia de filones de oro que califica de interesantes, en Manizales, Manzanares, Marmato, Riosucio y Supía, y agrega que de las jaguas de los beneficios y de las gangas de las explotaciones de estos y otros lugares, caso Pensilvania y Samaná, se podría obtener apreciables cantidades de sulfuros de zinc, de plomo, de hierro, de cobre, de antimonio y de arsénico, o zinc metálico y sus derivados. Añade que previamente habrá que cuantificar y caracterizar las cantidades de materias primas existentes en las escombreras auríferas y que se generan en las minas, para asegurar suficiencia alimentando una planta de producción de zinc metálico y óxido de plomo.

Sobre el manganeso de Apía y Viterbo, el eminente Investigador también señala que en dicho Inventario no se mencionan estas minas, califica el yacimiento minero-metálico como el más importante de Caldas, y considera su eventual aprovechamiento de mucho interés para el Plan Minero-Industrial. Similarmente, anota que tal compilación del Ingeominas no precisa la existencia de arenas silíceas de alta pureza en cuarzo (SiO2), existentes en Pueblo Rico y el Valle del Cauca, y posiblemente en el distrito minero Riosucio-Supía-Quinchía, las que podrían explotarse y complementarse con otras de Antioquia y Tolima para implementar industrias de transformación, garantizando un proyecto a 20 años para tres importantes productos: silicato de sodio, sílice-gel y carburo de silicio.

Adicionalmente y entre los principales prospectos para el Plan Minero de Caldas, el Doctor Gabriel Poveda considera los materiales calcáreos, al anunciar que parece inferirse una inmensa cadena de yacimientos de calizas en el oriente caldense, que parte desde el centro de Tolima y llega al nordeste de Antioquia, cuyos mayores prospectos requieren ser ubicados y aforados, al igual que los existentes en la otra vertiente de la cordillera entre Manizales y Aguadas. Al respecto recomienda un programa para inventariar los yacimientos de caliza y mármol de las dos franjas calcáreas que recorren a Caldas de sur a norte: la de La Victoria-La Dorada-Río La Miel, y la de Neira-Aranzazu-Salamina, aforando su calidad, dispersión y cantidad, para proveer de materias primas en un horizonte de 20 años como mínimo, una industria de carburo y fosfatos fertilizantes que en un plano de mayor nivel de desarrollo daría origen a plantas de acetileno, cianamida, cloruro químicamente puro y cemento.

* Profesor U.N. de Colombia. http://galeon.com/cts-economia  [Ref.: La Patria. Manizales, 2014.12.8] Imagen: Mapa Geológico de Caldas. Ingeominas.

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Anotaciones para un crecimiento previsivo y con desarrollo

Ahora que la exploración avanza por todos los rincones de la geografía colombiana, obliga a prevenir los enclaves y demás consecuencias de una minería extractiva, donde oro e hidrocarburos cobran valor estratégico y son fórmula para movilizar una locomotora clave para el crecimiento económico, pero que requiere operarse sin atropellar comunidades y generar conflictos, sin deteriorar el medio ambiente y el recurso hídrico, y sin comprometer el patrimonio de la nación, si lo que deseamos es el desarrollo. – See more at: http://www.bdigital.unal.edu.co/4200/

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ANOTACIONES PARA UN CRECIMIENTO PREVISIVO Y CON DESARROLLO

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Este título para dos temas relacionados con la minería extractiva en Colombia, objeto de políticas económicas globales que han reprimarizado nuestra economía buscando alimentar el modelo de consumo, pero donde oro e hidrocarburos cobran valor estratégico y son fórmula para movilizar una locomotora clave para el crecimiento económico, aunque requiere operarse sin atropellar comunidades y generar conflictos, sin deteriorar el medio ambiente y el recurso hídrico, y sin comprometer el patrimonio de la nación, si lo que deseamos es el desarrollo. Naturalmente, mientras en el caso del petróleo la situación resulta más homogénea, en la minería del oro, donde existen tres formas de explotación: la industrial, la artesanal y la ilegal, me centraré en la primera por ser fundamental para el asunto del cual me ocupo, cuando la bonanza minera con el brillo del precio del “vil metal” puede opacar el valor fundamental de las aguas, la biodiversidad y la cultura ancestral, en ciertas formas y situaciones.

Sabemos que dichos recursos del subsuelo como bienes que le pertenecen a la Nación y solo a ella, por su carácter no renovable que impide hacerlos objeto de una política de agotamiento, al no ser sostenibles deben utilizarse marginalmente y por lo tanto no pueden destinarse en sí para financiar el Plan Nacional de Desarrollo así sea por el Gobierno, puesto que su nivel de explotación debe limitarse a satisfacer los niveles de consumo interno y las necesidades de su legítimo dueño, manteniendo preceptos sociales, ambientales y económicos, y dejando sólo una fracción a las dinámicas exportadoras, para aquellos fines.

El tema de los enclaves mineros y petroleros ahora que la exploración avanza por todos los rincones de la geografía colombiana, obliga a prevenir la amenaza de devastación de ecosistemas, en territorios sensibles como San Andrés y las zonas amortiguadoras del páramo en PNNN, en Tolda Fría y La Colosa, e invitar a reflexionar sobre las consecuencias de la minería extractiva en descontrolada expansión animada por el elevado precio del “oro azul” en el caso de nuestro archipiélago cuyos ecosistemas se comprometerían, y del valor económico del oro en áreas de interés ambiental o cultural objeto de mesas de inversionistas, como las que resuelven la suerte de los marmateños y las que comprometen el agua de la ciudad a cambio de insulsas regalías, que para el oro son 1/5 de las que recibe la Nación de las empresas petroleras o 1/3 de las que aplican para el níquel y la sal.

Y mientras el precio interno de la gasolina se reajusta al vaivén de los precios internacionales del petróleo, no ocurre lo mismo con las regalías auríferas, afectándose la contraprestación económica que recibe el Estado por la explotación de este recurso natural susceptible de agotarse, por lo que nos preguntamos por qué en el oro donde sólo paga el 4% del valor de la producción en boca de mina o el 6% en oro de aluvión, las multinacionales que en dos años han duplicado y triplicado el valor de sus acciones fruto del “boom” minero que en la década ha elevado 5 veces el valor del oro,  objetan la fórmula para el “gana-gana” alegando requerir beneficios adicionales. Igualmente, cuando la explotación petrolera le apunta al millón de barriles día, cuantía que triplica el consumo nacional y consumiría en menos de una década las actuales reservas probadas del país, nos preguntamos si con unas exportaciones que no guardan proporción con nuestros precarios activos petroleros, a pesar de la exploración de nuevos yacimientos no se estaría comprometiendo la vida útil de las refinerías y la seguridad energética de Colombia.

Motivado por lo dicho y temiendo el detrimento de nuestro patrimonio, considero conveniente volver a ajustar la legislación ambiental colombiana que fuera ablandada para permear una economía de enclave de tal naturaleza. En virtud de esto recalcaba para mis colegas de la Red de Astronomía de Colombia convocados en Barrancabermeja, a discutir temas como la órbita geoestacionaria y el desarrollo aeroespacial de Colombia, al decirles que todo esto no se compadece con lo que recibimos por un metal no renovable y de elevado precio ni compensa las consecuencias ambientales y sociales de dicha minería, al tiempo que señalaba la necesidad de implementar políticas que le apuesten a la incorporación de valor agregado como soporte para el desarrollo minero, tal cual lo hicimos ayer al constituir Ecopetrol en este emblemático puerto para sentar soberanía sobre el petróleo de Colombia, por ser mejor alternativa esa que la de optar por  “entregar la riqueza del subsuelo y mantener indicadores del 70% de pobreza en escenarios como Barbacoas Nariño, Tibú Santander, Orito Putumayo, Cantagallo Bolívar y El Difícil en Ariguaní Magdalena”.

* Profesor Universidad Nacional de Colombia, http://www.galeon.com/cts-economia    [Ref: La Patria, Manizales, 2110815] Imagen de Fundación ICRI, en: icri-colombia.blogspot.com

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El transporte rural y el desarrollo de Caldas.

Una reflexión sobre la importancia del transporte rural como catalizador de la reducción de la pobreza e integrador del territorio hacia adentro, y su diferencia con el sistema vial principal para el transporte troncalizado que integra hacia afuera el territorio caldense. – See more at: http://www.bdigital.unal.edu.co/2444/1/gonzaloduqueescobar.201023.pdf

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EL TRANSPORTE RURAL Y EL DESARROLLO DE CALDAS

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A propósito del encuentro “Soluciones Viables para el Desarrollo Rural en el Triángulo del Café” que convoca para el 10 de diciembre en Pereira a funcionarios públicos y de la academia de Caldas, Risaralda y Quindío, quisiera hacer una reflexión sobre la importancia del transporte rural como catalizador de la pobreza, para reconocer el fundamental beneficio de los caminos abiertos por nuestros cafeteros desde hace 80 años y dado el aporte que hace el Plan Vial del Departamento de Caldas resolviendo la grave problemática de conectividad de pueblos y caseríos del norte y sobre todo del centro oriente del departamento, cuyos caminos resultan continuamente bloqueados por daños severos en sus bancas viales durante cada temporada invernal, como la que se vive ahora.

Para dicho examen resulta necesario tomar como referente el del aislamiento sistemático al cual se ve sometida Manizales por la pérdida de la vía al Magdalena, ruta que hace parte de las vías nacionales, puesto que no se puede entender el transporte rural sin diferenciar, de un lado, entre lo que es una red de transporte terrestre de segundo y tercer orden para la extensa y accidentada geografía caldense, soporte de una movilidad que además de resultar capital para el acceso a los servicios de los productores del campo, no sólo les garantiza el acceso al mercado sino también poder accederlo físicamente tal cual ocurrió con los caminos cafeteros; y de otro, el sistema vial principal que integra hacia afuera el territorio y por el cual se establecen los mayores flujos troncalizados de personas y de mercancías entre los centros urbanos como Manizales, y de producción y consumo de la nación.

Comparando ambos sistemas, sus características difieren: primero, porque mientras el transporte rural goza de un alto nivel de resiliencia pero mínima capacidad de irradiación, el troncalizado no: una falla funcional o estructural como la que vive la vía Honda- Manizales, resulta fatal para la economía caldense y difícil de reparar. Y segundo, porque desde la perspectiva de la inversión pública en infraestructura vial, dado que los niveles de servicio difieren, por su mayor volumen de tráfico los corredores principales pueden concesionarse para que los recursos públicos se ocupen del transporte rural, cuyo menor tráfico al no soportar peajes obliga a medir su rentabilidad por los beneficios sociales en esas zonas geográficas marginadas, de baja densidad poblacional y reducida movilidad, como lo es la región de San Félix y Marulanda.

Y para la evaluación de dichos beneficios, los del transporte rural, basta decir que no resulta viable el desarrollo regional sin ocuparlo de nuestros campos y montañas, y por lo tanto sin una red de caminos que lo soporte, como la del Plan Vial de Caldas que se ocupa de más de 500 km con este histórico programa de pavimentación y mejoramiento de carreteras y caminos entre cabeceras municipales, vital para enfrentar desafíos como la reconversión agropecuaria, la reducción de la pobreza y el ordenamiento de cuencas, y por lo tanto un proyecto de tal trascendencia que merecen la mayor atención del ciudadano y del Estado, para lograr su sostenibilidad social, ambiental y económica. Si resulta urgente la solución estructural del aislamiento de Manizales, no lo es menos resolver la articulación de Caldas por razones estratégicas de orden  geopolítico para la caldensidad, y desarrollar el transporte rural por sus funciones complementarias para el transporte global, y su profundo impacto económico y social en el departamento.

A modo de información, de conformidad con lo que señala la Revista Civismo entre las propuestas de la Benemérita SMP de Manizales para ligar los municipios de Caldas, articulando el 40% de su territorio y beneficiando al 20% de los caldenses, se trabaja la Transversal de Caldas para unir con sus 212,7 km los corregimientos de La Felisa (Supía) y Perico (La Dorada). Aquí debe señalarse que esta carretera une tantos municipios de Caldas, como los de la vía al norte entre Neira y Aguadas. Y de otro lado la Vía al Magdalena, cuyo nombre hace mérito al destino buscado con los 130 km de la carretera a Honda, ruta que ahora  se reclama como el corredor fundamental  para vincular al Eje Cafetero con el futuro puerto intermodal de la Dorada, y alternativo con Bogotá por lo cual debe rectificarse en la montaña y abreviarse con un túnel en Cocoló. Si bien la vía al Magdalena transita en un 78% por el Tolima, Manizales en el 2005 con $3,3 billones generó el 70% del PIB de Caldas.

Profesor U.N.- de Colombia. http://www.galeon.com/gonzaloduque Imagen, Camino cafetero, puebnte veredal y con créditos incorporados.

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UMBRA: LA ECORREGIÓN CAFETERA EN LOS MUNDOS DE SAMOGA

MUNDOS SAMOGA un

BOOK SECTION:

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• UMBRA: PRESENTACIÓN
• MUNDO DE LA TIERRA
• MUNDO DEL AGUA
• MUNDO DEL AIRE
• MUNDO DEL FUEGO
• CULTURA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA
• BIBLIOGRAFÍA
• Contenido

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GONZALO DUQUE-ESCOBAR (1015). MUSEO INTERACTIVO SAMOGA. UNIVERSIDAD NACIONAL. Enlace:

http://www.bdigital.unal.edu.co/50853/

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Universidad Nacional de Colombia. Museo Interactivo Samoga.

http://samoga.manizales.unal.edu.co/


Créditos:

El Proyecto de los Siete Mundos de Samoga se ha desarrollado en la Administración del Dr. Ignacio Mantilla Prada como Rector de la Universidad Nacional de Colombia, gracias al apoyo del Dr. Germán Albeiro Castaño Duque, Vicerrector de la Sede Manizales. La concepción museográfica es de la Diseñadora Visual Carolina Calderón Franco y su contenido museológico del Director del Museo, Profesor Gonzalo Duque-Escobar.

@museosamoga

Facebook.com/MuseoSamoga

msamoga_man@unal.edu.co

* Autor:  Gonzalo Duque-Escobar. Director del Museo Interactivo de la Ciencia y el Juego, Samoga. http://godues.webs.com

logo-universidad-nacional-manizales

 

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