EL CICLO GEOLÓGICO – Manualgeo Cap 01

 UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

MANUAL DE GEOLOGÍA PARA INGENIEROS

8aacf-un2bde2bcolombia

GONZALO DUQUE ESCOBAR

http://www.bdigital.unal.edu.co/1572/

 

 

Cap 01 – EL CICLO GEOLÓGICO

image001

Mapa del planeta Tierra.National Geographic

 

 

 

 

1.1 SOBRE LA GEOLOGIA

 

La Geología es la ciencia que estudia el planeta Tierra en su conjunto, describe los materiales que la forman para averiguar su historia y su evolución e intenta comprender la causa de los fenómenos endógenos y exógenos. La unidad de tiempo en geología es el millón de años.

 

El estudio de la Tierra de manera aislada fue objeto de interés en la antigüedad, pero la Geología como ciencia se inicia en los siglos XVII y XVIII obteniendo su mayor desarrollo en el siglo XX, donde diversas ramas de la Geología se encargan del anterior propósito.

 

El escocés James Hutton (1726-1797) es considerado el primer geólogo moderno, por sus conferencias “Teoría de la Tierra para la Sociedad Real de Edimburgo” presentadas en 1785. En su ponencia, sostiene que la Tierra debería ser más antigua de lo que se suponía, pues no de otro modo las montañas pudieron erosionarse y los sedimentos formar en el fondo del mar las nuevas rocas que luego afloran a la superficie, donde se convierten en tierra seca; Hutton publica estas ideas en 1788, y luego una versión de las mismas en dos volúmenes, bajo el título “Theory of the Earth” (1795), con las cuales cambia radicalmente la percepción de la edad de la Tierra y el ciclo de las rocas.
Más adelante el británico Charles Lyell (1797-1875) publica su famoso libro “Principios de geología” (1830) donde reafirma las anteriores ideas de que la Tierra era el resultado de procesos geológicos lentos y graduales, como: erosión, movimientos sísmicos, vulcanismo e inundaciones, teoría Uniformita opuesta a la tesis del Catastrofismo según la cual la el modelado de la Tierra se habría dado como consecuencia de grandes catástrofes.

 

Posteriormente en la segunda mitad del siglo XIX, hubo varias estimaciones basadas en cálculos y en modelos físicos: una, de esa época en la cual el proceso de fusión nuclear no era conocido, soportado en la evolución estelar que justificaba el diámetro e intensidad actual del Sol, a partir de la contracción gravitacional de la nebulosa de gas y polvo primogénita; otra, partiendo de una supuesta separación de la Tierra y la Luna ocurrida al comienzo de su existencia cuando ambas eran masas líquidas, en la que usaba modelos de fricción mareomotriz; y una más que estimaba el ritmo al cual los océanos habrían acumulado sal, mediante procesos erosivos. Todas ellas estimaron de forma separada la edad de la Tierra, desde varias decenas de millones hasta cien millones de años.

 

Pero en el siglo XX, gracias a la datación radiométrica, un nuevo método que permite asignar edades absolutas a las rocas en millones de años, al estimar inicialmente la edad de Tierra en dos mil millones de años, se abren otras perspectivas que desembocan en nuevas teorías sobre los procesos geológicos que han dado forma al planeta. Actualmente sabemos que la edad de la Tierra es de unos 4470 millones de años, y que la de los fósiles más antiguos se remonta a tan solo 3800 millones de años.

 

La teoría de la tectónica global o de placas de los años 60 ofrece hoy explicaciones plausibles a la mayoría de los fenómenos y hechos geológicos tales como la formación de montañas, océanos, localización de volcanes y epicentros sísmicos, etc., quedando sin embargo algunos puntos oscuros por resolver. En la actualidad las ciencias geológicas están adquiriendo mayor importancia para enfrentar la escasez de materias primas y energéticas y los problemas ambientales. Esto exige el conocimiento profundo de la geología del terreno y el concurso de personal especializado en geología, geotecnia, geofísica y geoquímica, entre otras disciplinas y profesiones.

 

Los estudios geológicos son también necesarios en obras de ingeniería civil, como presas, autopistas y edificaciones y sobretodo en los trabajos relacionados con el ordenamiento del territorio y la conservación del medio ambiente.

 

Para ilustrar los temas de los cuales trata la geología física, una buena herramienta es el ciclo de las rocas, el cual permite describir los principales fenómenos a los cuales están sometidos las rocas y los suelos. Este enfoque de la geología física servirá también como introducción al presente texto.

 

 

 

1.2 CICLO DE LAS ROCAS

 

 image002 Figura 1. El ciclo de las rocas. El magma se transforma en rocas ígneas y de éstas pueden generarse sedimentos, rocas sedimentarias o rocas metamórficas. Las rocas ígneas y sedimentarias dan origen a las rocas metamórficas y éstas al magma. Tomado de Geología Física, Leet y Judson. 

 

 

 

El magma da origen a las rocas ígneas y éstas (u otras) dan origen a los sedimentos; por su parte los sedimentos consolidados dan origen a las rocas sedimentarias. Pero las rocas sedimentarias (y las ígneas) dan origen a las rocas metamórficas y éstas a su vez pueden fundirse para producir magma. El ciclo también puede interrumpirse, como se ilustrará en la siguiente figura, con procesos que adelante se describen.

 

 

 

1.2.1 El magma. Es un fluido rocoso incandescente compuesto principalmente de minerales tipo silicatos y óxidos fundidos.

 

La Tierra está compuesta por un núcleo interior caliente, un manto que lo envuelve y una corteza exterior. La corteza que envuelve la Tierra sólida está compuesta por placas tectónicas de ambiente continental y oceánico.

 

El magma se produce por debajo de la corteza y en el manto exterior del planeta, donde los materiales están sometidos a un flujo plástico de naturaleza convectiva. Así, el magma es un fundido natural a alta temperatura en el que participan principalmente 8 elementos: oxígeno (O8), silicio (Si14), aluminio (Al13), hierro (Fe26), calcio (CA20), sodio (Na11), potasio (K19) y magnesio (Mg12).

 

 

1.2.2 La cristalización. Por el enfriamiento del magma se forman diminutos cuerpos sólidos llamados minerales que tienen la tendencia a formar cuerpos cristalinos, por sus formas espaciales regulares de materia químicamente homogénea.

 

Esas estructuras, fruto de la cristalización de soluciones magmáticas, son el resultado de la unión eléctrica de átomos, iones y moléculas, en un estado energético mínimo de máximo orden.

 

En ocasiones el producto de la solidificación es amorfo, es decir, cuando los átomos, iones y moléculas del cuerpo no manifiestan una disposición regular.

 

Deben destacarse además minerales con formas granulares, laminares y fibrosas, y disposiciones de minerales alineados y cruzados, en un espacio tridimensional. Estos aspectos son determinantes en el comportamiento mecánico de las rocas.

 

Por la compleja composición química del magma su cristalización no es uniforme sino fraccionada. Como las rocas que se derivan del magma tienen componentes minerales principalmente del grupo de los silicatos, conforme desciende la temperatura en el fundido, se forman silicatos en el orden siguiente:

 

Primero los ferromagnesianos y las plagioclasas cálcicas, seguirán el feldespato potásico, la moscovita y por último el cuarzo (consideraremos el cuarzo como silicato y no como óxido). Esto se conoce como la serie de cristalización de Bowen.

 

Las rocas están formadas por minerales; las texturas de las rocas ígneas dependen del tamaño, forma y disposición de los minerales que las componen, pero dicho tamaño depende de la velocidad de enfriamiento del magma; si el enfriamiento es lento, el mineral es grande y la textura será fanerítica (granulada); si el enfriamiento es rápido, los minerales serán pequeños resultando la textura afanítica; una textura combinada por cambios de velocidad de enfriamiento, en la que se muestran minerales grandes dentro de una matriz de minerales finos, es la textura porfidítica.

 

 

1.2.3 Rocas ígneas. En la Tierra existen dos ambientes geográficos de formación de rocas ígneas: el oceánico y el continental; por regla general en el oceánico estas rocas son ricas en minerales ferromagnesianos y se denominan rocas básicas o ultrabásicas y en el ambiente continental son ricas en minerales con abundancia de sílice y aluminio y se llaman rocas ácidas. Estas denominaciones se dan en función de la composición química de las rocas.

 

Según la profundidad de formación, las rocas pueden ser plutónicas, cuando provienen del magma que se ha enfriado en el interior de la corteza; o volcánicas, cuando el magma se ha enfriado sobre ella. También puede ocurrir que el magma se enfríe próximo a la superficie, pero no sobre ella, conduciendo a rocas hipoabisales.

 

Las plutónicas son de textura fanerítica, las volcánicas de textura afanítica, y las hipoabisales de textura porfidítica dado que su formación condiciona la textura a través de la velocidad de enfriamiento.

 

 

 image004
Figura 2. Relieve de los Fondos Oceánicos: se observan las dorsales oceánicas (do), las fallas transformantes (ft), las llanuras abisales (lla) y fosas submarinas (fs), así como los arcos de islas (ai) y continentes emergidos (ce). Fuente La Tierra Planeta Vivo, Salvat..

 

 

 

Las principales rocas ígneas son el granito, entre las plutónicas, y el basalto entre las volcánicas; por regla general la primera de ambiente continental y la segunda de ambiente oceánico. En la Cordillera Central son frecuentes los granitos y en la occidental los basaltos.

 

 

 

1.2.4 Meteorización, erosión y transporte. Los sedimentos se explican por la meteorización, la erosión y el transporte de los materiales que conforman la corteza de la Tierra. La denudación es un proceso nivelador por el cual las rocas de los espacios de erosión nutren los espacios de sedimentación. Semejante proceso se corresponde con fuerzas de degradación de la superficie del planeta, a las que se oponen fuerzas de agradación que reconstruyen el relieve.

 

La meteorización o intemperismo, como condición previa a la erosión y al transporte, es la alteración del material rocoso expuesto al aire, la humedad o al efecto de la materia orgánica; existen dos tipos de meteorización: la mecánica, que alude a la desintegración del material y la química, a su descomposición. Hay otras formas de alteración que no son meteorización, como la alteración tectónica y la hidrotermal de importancia en el ambiente andino.

 

Productos del intemperismo son: gravas, arenas, limos y arcillas, además de soluciones silíceas, carbonatadas y ferruginosas, entre otras. Estos materiales explican posteriormente la formación de los suelos de cultivo, también los suelos residuales, los suelos transportados y las rocas sedimentarias, todos ellos gracias a la meteorización que supone la destrucción de las rocas y minerales expuestos sobre la superficie debido a las fuerzas exógenas.

 

La erosión es el proceso de desprendimiento de las unidades alteradas de la roca merced a agentes como el hielo, el agua y el viento; la gravedad no lo es. Estos mismos agentes ocasionan luego el transporte de los materiales desprendidos, para formar los depósitos sedimentarios, aprovechando la energía proveniente de la gravedad y del Sol.

 

 

1.2.5 Sedimentos. Son materiales rocosos, organismos muertos, sustancias químicas y otras sustancias acumuladas, fruto de la meteorización y alteración de las rocas, por la precipitación de elementos disueltos en la hidrosfera o la acumulación de materia orgánica en un medio continental o marino.

 

Los procesos de denudación de la corteza suponen la erosión de masas emergidas. La energía la provee la gravedad y los movimientos de la tierra fluida a causa de la radiación solar, fuerzas sin las cuales no es posible el transporte de materiales por medios como aire y agua. Según el agente que lo transporta, el depósito recibe el nombre de coluvial, aluvial, eólico o glaciar; y según el lugar donde se encuentre, el depósito recibe el nombre de palustre, marino, lacustre o terrígeno.

 

Algunos ambientes sedimentarios están situados dentro de los continentes como ocurre con el medio fluvial formado por la acumulación de partículas en el lecho y a ambos lados de los ríos, principalmente durante las crecidas, o el medio lacustre originado por el material sedimentado en el fondo de los lagos. Otros ambientes se localizan en zonas costeras y sus aledaños, entre los cuales citamos las playas y los deltas formados por sedimentos del río cuando termina su curso. Es, sin embargo, en el mar donde suelen darse los máximos espesores de sedimentos ya sobre la plataforma continental, sobre el talud continental o en la desembocadura de los cañones submarinos. El espesor de los sedimentos en las llanuras abisales es pequeño, para desaparecer en las vecindades de las dorsales.

 

 

 

 

1.2.6 Diagénesis y litificación. Cuando los sedimentos son sepultados tiene lugar todo tipo de procesos químicos y físicos que pueden conducir a modificaciones bastante radicales del material original. Con el término diagénesis se cubren todas esas transformaciones ocurridas a temperaturas y presiones relativamente bajas, en zonas no muy profundas por debajo de la superficie de la Tierra. Los tres procesos diagenéticos son la cementación, la consolidación‑desecación, y la cristalización.

 

Quizás el efecto más obvio de la diagénesis sea la transformación de partículas sueltas, sin consolidar, en una roca sedimentaria compacta y dura. Este es sólo uno de los aspectos de la diagénesis que se denomina litificación y como ejemplo de ella está la conversión de arenas en areniscas, arcillas en arcillolita y turbas en carbón.

 

La consolidación y la desecación son los dos componentes esencialmente independientes de la diagénesis, el primero es de carácter físico mientras el segundo es más químico que físico, pero uno y otro en general avanzan paralelamente a lo largo de la diagénesis.

 

 

La consolidación-desecación es un proceso que se explica con la litificación de las arcillas, cuyo producto final puede ser una roca sedimentaria llamada arcillolita; gracias a presiones litostáticas este material poroso e impermeable disminuye ostensiblemente su volumen, pierde agua y se endurece.

 

La cementación es el proceso clásico de litificación de las arenas, tras su acumulación, por el cual se forma la roca sedimentaria llamada arenisca, donde la arena porosa y permeable admite coloides cementantes y soluciones con aglutinantes químicos.

 

La cristalización se da, por ejemplo, en algunos depósitos de naturaleza calcárea, donde los intercambios iónicos producen el endurecimiento de la materia gracias a fenómenos de neocristalización y recristalización, obteniéndose como producto una roca sedimentaria del tipo caliza. Para algunos autores este proceso queda comprendido dentro del fenómeno de la cementación cuando se asume como proceso eminentemente químico.

 

 

 

 

1.2.7 Rocas sedimentarias. Las rocas sedimentarias más importantes por su abundancia y en su orden, son: la lutita, la arenisca y la caliza. Aunque las rocas sedimentarias constituyen una proporción muy pequeña del volumen de la corteza de la Tierra, son altas las posibilidades de encontrarlas en la superficie, donde tres cuartas partes de las rocas expuestas son sedimentarias. La Cordillera Oriental colombiana es fundamentalmente de naturaleza sedimentaria.

 

Como los procesos que conducen a la formación de rocas sedimentarias están en funcionamiento en nuestro entorno, el examen de éste da los indicios de su formación. Si el entorno es costero, los sedimentos son variados y se van acumulando y sepultando para formar rocas. En un pantano de sal los sedimentos son de grano muy fino (lodos) y en la playa el sedimento es de grano arenoso; estos dos escenarios muestran aguas tranquilas y entornos de alta energía y turbulencia respectivamente, que condicionan la calidad de la roca.

 

Los diferentes tipos de rocas sedimentarias se relacionan a su vez, no sólo con los procesos de meteorización, sino también con la zona climática en que se formaron y con las diferentes partes del ambiente tectónico sobre las cuales pueden estar operando los procesos superficiales. Pero lo más característico de las rocas sedimentarias es su disposición en capas o estratos, donde el conjunto muestra algunos tipos de estructuras que reflejan el ambiente de formación.

 

Volviendo a las rocas más frecuentes, tenemos que la lutita proviene de las arcillas y limos depositados en mares, lagos o lagunas; que la arenisca proviene de arenas, por regla general cementadas con minerales como calcita, dolomita y cuarzo; que las calizas son rocas de naturaleza calcárea, de origen químico u orgánico. Además, si las rocas sedimentarias como areniscas, lutitas y conglomerados (rocas clásticas) se forman fundamentalmente por la acumulación de partículas provenientes de otras rocas, también se forman rocas sedimentarias con materiales depositados que no son partículas de rocas transportadas mecánicamente, sino que pueden ser, o bien precipitados de disoluciones acuosas como es el caso de los yesos y sales, o bien rocas que se forman por la acción de organismos, como es el caso de los arrecifes, o por acumulación de caparazones de organismos muertos como muchas calizas.

 

 

 

 

1.2.8 Metamorfismo. Es el cambio de una clase coherente de roca en otra, gracias a un proceso que se da por debajo de la zona de sedimentación e intemperismo pero sobre la zona de fusión o producción de magma. Los agentes del metamorfismo son tres, y al menos dos de ellos siempre están presentes: temperatura, presión y fluidos químicamente activos. Las nuevas rocas así originadas sufren en la transformación mecánica, química o químico-mecánica un cambio en su estructura o en su composición mineral sin que varíe la química global.

 

Existen tres series básicas de rocas metamórficas: en las zonas en las que la presión es mucho más elevada que la temperatura, donde se formarán rocas de alta presión; en la zona en que la temperatura es mucho mayor que la presión, donde se formarán rocas metamórficas de alta temperatura, finalmente, si en el lugar de formación la presión y la temperatura están equilibradas, darán a lugar a rocas de presión y temperatura intermedia.

 

Las zonas que pueden dar lugar a rocas metamórficas son variadas y pueden estar tanto en el ambiente continental como en el oceánico. La Cordillera Central colombiana tiene un basamento fundamentalmente de constitución metamórfica. En la base de la corteza oceánica, algunas rocas podrían sufrir metamorfismo; en las dorsales se da una mayor temperatura gracias al ascenso del magma, favoreciendo la formación de rocas metamórficas. Las zonas de subducción también son ambientes propicios, como lo son a su vez las partes inferiores de la corteza continental o los espacios vecinos en las inmediaciones de las intrusiones ígneas que sufre la corteza superior al ascenso de magmas.

 

 

 

 

1.2.9 Rocas metamórficas. En la corteza la temperatura aumenta en promedio 33 °C por Km. (1° C por cada 30 metros de profundidad), y la presión unas 1000 atmósferas cada 3 Km. (1 atmósfera cada 3 metros), por lo que a más de 200 °C y 2000 atmósferas (6000 metros) se forman rocas metamórficas como las granulitas, eclogitas, gneises y esquistos. Algunas rocas son de alta temperatura y baja presión (dorsales oceánicas), o baja temperatura y alta presión (zonas de subducción).

 

El entorno más frecuente en el que las rocas metamórficas están disponibles para el hombre, es la cadena montañosa en donde la erosión de una parte temporalmente engrosada de la corteza continental expone rocas ígneas y sedimentarias que antes estuvieron profundamente sepultadas pudiendo sufrir cambios mineralógicos en respuesta al incremento de presiones y temperaturas. Si se tratara de una roca sedimentaria que ha sufrido metamorfismo, tras un posterior proceso de meteorización que altere su composición química, con la presencia de agua pueden producirse silicatos hidratados y dióxidos de carbono para generar carbonatos.

 

Más si el metamorfismo de las rocas sedimentarias comprende la producción de vapor de agua, dióxido de carbono y otras sustancias gaseosas excedentes, el metamorfismo de las rocas ígneas incluye por lo general la absorción retrógrada de los volátiles señalados, que son tomados de las masas sedimentarias que acompañan el proceso.

 

Al clasificar las rocas metamórficas es indispensable describir la roca en términos de su textura y su composición química, así como de su mineralogía. Estos tres parámetros tienden a ser aplicados genéticamente, aunque pocas veces se pueda, decidir si una roca es metamórfica, ígnea o sedimentaria, pero sí con mejor aproximación si ella es ígneo-metamórfica o sedimentario-metamórfica, ya en atención a las facies minerales, a la textura que proporciona una valiosa escala de técnicas o a los distintos contextos que facilitan la asociación.

 

Con alguna aproximación, las principales rocas metamórficas son: a partir de la lutita, y conforme aumenta la presión y la temperatura, la pizarra, la filita, el esquisto y el paragneis; a partir de la arenisca (cuarzosa), la cuarcita; a partir de la caliza, el mármol; a partir del basalto (o rocas afines), que es la vulcanita más abundante, la serpentina y la anfibolita, y a partir del granito, que es la roca plutónica más abundante, el ortogneis.

 

 

 

 

1.2.10 La fusión. Si pudiéramos ver el más espectacular de los fenómenos naturales, una erupción volcánica, obtendríamos la evidencia directa de la existencia de material rocoso fundido que surge del interior del planeta. El calor del interior de la Tierra es una consecuencia de su proceso de formación. Al observar la superficie del planeta son evidentes las transformaciones de su superficie: volcanes y terremotos coinciden y se extienden sobre las jóvenes cordilleras como una expresión en superficie de los procesos dinámicos que convulsionan al planeta en su conjunto.

 

El colapso gravitacional de la nube de gas primogénita dejó como herencia la energía de acreción y la rotación del planeta. Su forma esférica por acción de su propia gravedad, es el resultado de una masa que ha sobrepasado cierto límite. A su vez la masa de gas y polvo primogénita venía siendo el fruto de materia reciclada en el interior de los astros en donde se cocieron elementos de diferente número atómico, incluyendo la formación de elementos radiactivos.

 

La sismología es el método geofísico más revelador en lo que a contraste estructural en el interior de la Tierra se refiere. El estudio de la gravedad también proporciona interesantes observaciones, pues sus cambios reflejan faltas de homogeneidad laterales en la masa del interior del planeta. El magnetismo y paleomagnetismo de las rocas ha contribuido en mayor grado a la aceptación general del concepto de tectónica de placas. Si a estos datos se agregan los beneficios de la geoquímica y la astrofísica, podremos concluir en modelos físicos que expresen las capas más internas de la Tierra con su correspondiente composición estimada a partir de isótopos.

 

Por razones térmicas y de presión, a gran profundidad las rocas son susceptibles de transformarse en magma. Un descenso de la presión obliga a la fusión de los materiales que a gran profundidad están sometidos a elevadas temperaturas. Por el gradiente geotérmico, en los primeros km. de la corteza, la temperatura es extremadamente alta, pero la presión será suficiente para que las rocas estén en su fase sólida; se requieren sismos y movimientos de la corteza para que se despresurice el medio y así, las rocas por calor se fundan.

 

Otras fuentes de energía para la fusión de las rocas las proveen las corrientes de convección del manto, la fricción entre placas tectónicas y la presencia de elementos radiactivos.

 

 

1.3  LAS GEOCIENCIAS Y EL DESARROLLO DE COLOMBIA

 

 

Imagen 1: Mapa Geológico de Colombia – INGEOMINAS (1996). En synmap.com.


a-       Nuestra riqueza:

Colombia, es un país tropical que sobresale por sus riquezas culturales y naturales, dada la variedad de escenarios geográficos y su biodiversidad: con riesgo de mantener ese privilegio ocupamos el segundo lugar en biodiversidad en el mundo, puesto que, además de una tasa de deforestación del orden de 300 mil hectáreas anuales, hemos caído en riqueza hídrica del cuarto puesto al décimo séptimo entre 2000 y 2007, y al  vigésimo cuarto en 2013; adicionalmente, 14 millones de colombianos no tienen acueducto y otros 19 millones carecen de alcantarillado.

Iniciando la década, Colombia ocupaba el puesto 8 en producción de carbón, y el puesto 21 en producción de oro. Sus reservas indicadas de carbón se estiman entre 17 mil y 26 mil  Millones de ton, 7 mil a 6,6 mil Millones de ellas medidas (8% a 10% ubicadas en la región andina), para una producción anual de 73.5 M ton. Según la Unidad de Planeación Minero Energética UPME del Ministerio de Minas y Energía, cerca del 90% de los recursos y reservas carboníferas de Colombia se localizan en la Costa Atlántica, mientras los carbones coquizables, aptos para la metalurgia, están en el centro y oriente de la región andina, zona donde también existen semiantracitas y antracitas para usos industriales.
El carbonífero de Antioquia, que se extiende hasta Quinchía y Riosucio es una extensa cuenca con reservas medidas de 90 MT, en la  quede sobresale la subzona de Amagá – Sopetrán, y dentro de ella el sector Amagá-Venecia-La Albania. Hoy la producción de este carbón sub-bituminosos tipo A, supera el millón de toneladas por año.
Entre 200 y 2012 el PIB minero-energético de Colombia, creció cerca de 6,7 veces: en 2012, cuando la cuantía llegó a cerca de U$ 55.400 millones: la participación mostró al Petróleo (67%) en primer lugar, lugar Gas (14%) y Electricidad (13%) en un segundo puesto, y luego el Carbón (35), los minerales metálicos (1,5%) y los minerales no metálicos (1,5%), en tercer lugar.
La Inversión Extranjera Directa en el sector minero-energético, que en 2000 fue cercana a U$ 1.200 millones y en 2012 casi llegó U$ 16.000 Millones, mostró una participación que creció diez veces en IED de Colombia,  al pasar del 6% al 60% entre 2000 y 2011.
En el quinquenio 2000-2005, la producción media anual de los diez principales renglones del sector minero, según la UPME, fue: Oro, 33000 kg; Platino, 798 kg; Cobre, 8030 kg; Ferro-níquel, 43264 ton; Mineral de hierro, 625200 ton; Sal terrestre, 191200 ton; Sal marina, 309200 ton, Esmeraldas, 7496 Kquil; Carbón, 47 MT; Calizas, 9391 MT.

En el año 2012, la participación del sector minero-energético que en el 2000 representaba el 8% del PIB, pasó al 14,8%, mientras que para ese mismo período los hidrocarburos, pasaron del 4% del PIB al 9%. Mientras que su participación en las exportaciones durante  ese lapso de 12 años fue del 48%, en 2012, cuando las ventas alcanzaron el 66%, los renglones que mas aportaron fueron: Petróleo U$ 31.398 Millones, Carbón U$ 8.873 Millones y Electricidad U$ 92 Millones.

El país no es petrolero: en hidrocarburos, de conformidad con su actual ritmo de explotación en un millón de barriles por día, Colombia  tiene reservas de petróleo para 6,6 años y de gas para 15,5 años. Mientras al finalizar 2013 el balance de reservas de crudo fue de 2.445 millones de barriles, las de gas se situaron en 6.409 tera pies cúbicos (TPC).

Ubicada en la interface de las Américas, Colombia cuenta con una fracción de órbita geoestacionaria, y posee dos océanos, con sus 2.900 km de costa, territorios insulares arrecifes de coral, ciénagas y manglares; también, con tres cordilleras, con sus altiplanos, sabanas valles interandinos, multitud de cuerpos de agua, variedad climática, selvas húmedas y secas, paramos, ríos y algunas de las zonas más lluviosas del planeta. En la altillanura oriental y en la costa norte, posee entre otros, valiosos recursos energéticos.

La producción aurífera en Colombia, también ha sido notable: de 1994 a 2012 cuando el precio del metal crece más de nueve veces, la producción pasa de 20,8 ton a 49,1 ton anuales. En 2010 el país, con una producción anual de 53,6 ton equivalente al 1,2% de la producción mundial, ocupó el puesto décimo noveno entre los mayores productores de oro del orbe.

A partir de información de Ramón Javier Mesa Callejas (2013), Investigador de la Universidad de Antioquia, entre las problemáticas del sector minero, están la falta  de control ambiental, falencia que incluye actividades en áreas protegidas, y la falta de protección y seguridad para los trabajadores, máxime cuando la mayor proporción de las empresas cuenta con menos de 6 trabajadores y 1 de cada 4 hace aportes de salud, y la ilegalidad, puesto que entre 2008 y 2010, en 44% de los municipios del país ha existido minería ilegal o de hecho. Los departamentos de Córdoba (86%), Boyacá (69%), Risaralda (64%), Quindío (62%), Valle del Cauca (55%), Caldas (52%) y Antioquia (46%) tienen el mayor porcentaje de municipios con esa problemática, la que afecta en mayor proporción la explotación de materiales de construcción, y luego en del oro y del carbón mineral.

Pero desde el punto de vista económico, la verdadera riqueza de una Nación,  no radica en la disponibilidad y abundancia de materias primas, sino en la capacidad que tenga de transformarlas, incorporándoles valor agregado, una tarea que ni siquiera hacemos con el Café a pesar de haber desarrollado un clúster pero sólo centrado en la producción del grano. Según Mesa Callejas, en 2013, así como en el sector agropecuario el café representó el 7%, en el sector minero y de los combustibles, el 96% estuvo representado por petróleo (76%) y carbón (20%).

b-      El desafío

El camino para construir la paz en Colombia, exige el ejercicio de un pensamiento crítico para resolver la inequidad, democratizar la democracia y dignificar la sociedad. El desarrollo sostenible de Colombia exige, además de más y mejor educación con C&T para cerrar la brecha de productividad y facilitar el empleo, atender la oferta y demanda ambiental (natural y cultural) del país, para lo que se sugieren una segunda expedición botánica y una segunda misión corográfica. Si el retraso rural es abrumador, también lo es la obsolescencia del sector industrial en Colombia.

El país requiere aprovechar de forma sostenible sus recursos renovales, y lograr su transformación incorporándoles valor agregado en lugar de apostarle a la reprimarización de nuestra economía, al igual que con otros recursos no renovables donde urge implementar formas de explotación con responsabilidad ambiental, deben aplicarse modelos de desarrollo que prevengan enclaves económicos y prácticas mineras y petroleras soportadas en políticas empresariales de exclusión social.  Esto, dado que con la bonanza minera el precio del “vil metal” ha venido opacando el valor fundamental de las aguas, la biodiversidad y la cultura ancestral, en ciertas formas y situaciones.

Si la amenaza del cambio climático y la explotación insostenible de recursos acechan, cuando la exploración avanza por todos los rincones de la geografía colombiana, obliga a prevenir las consecuencia de una minería extractiva, en la que el oro y los hidrocarburos por cobra valor estratégico, y se convierten en objetivos clave para el crecimiento económico. De ahí la importancia de comprender integralmente dichos recursos, para lograr implementar procesos de extracción, transformación y mercadeo, sin generar conflictos de soberanía de Colombia, atropellar comunidades,  deteriorar el medio ambiente y comprometer el recurso hídrico, el suelo y la biodiversidad que son el patrimonio de la nación, si lo que deseamos es el desarrollo.

En Colombia, donde la Ley ambiental y las políticas públicas ambientales se han acoplado más a los desafíos del mercado que a los retos de un desarrollo sostenible: agua y suelo, como soporte de la biodiversidad, son considerados recursos y no un patrimonio inalienable; además, habrá que añadir que, en la perspectiva temporal, no basta la redistribución del ingreso y de la riqueza, si la política es el desabastecimiento, ni el crecimiento económico si no se le da primacía de la formación del capital social.

Finalmente, hoy, cuando en nombre del desarrollo, ciertas áreas sensibles ecológica y culturalmente vitales para algunas comunidades, se han visto amenazadas por proyectos mineros, macroproyectos y conflictos entre uso y aptitud del suelo, no podemos olvidar que la Tierra es un “planeta vivo”, en el que nuestras relaciones con ella,  sólo son la consecuencia de las interacciones entre dos sistema complejos: el natural y el social.

 

1.4- LA PROBLEMÁTICA SOCIO-AMBIENTAL

La cultura es, en últimas, el resultado de un proceso humano de recolección y procesamiento de información útil para establecer el medio ambiente y garantizar la supervivencia. Pero lamentablemente la acción del hombre ha sido históricamente hostil hacia la naturaleza olvidando así su condición fundamental: si está en lucha con ella lo está consigo mismo (George, 1986).

 

Imagen 2. Deforestación, pobreza, contaminación y desastres, en el caso de Colombia.

En la perspectiva de un crecimiento demográfico, unido al deseo de un mejoramiento de la calidad de vida de la especie humana, parece  anticiparse un sombrío panorama derivado de la reducción absoluta de los recursos naturales y de la reducción relativa de los recursos artificiales.

Así, para el año 2030, el hombre será víctima de dos mitos, el de la riqueza inagotable de la naturaleza y el de su facultad ilimitada de regeneración. También encontrará insuficiente el beneficio derivado de las tecnologías previstas a esa fecha: la informática, la biotecnología, los nuevos materiales, las nuevas fuentes de energía y los nuevos espacios (Duque, 1988).

En los próximos cuarenta años, cuando el planeta alcance los 8.000 millones de habitantes, afrontará problemas sustanciales relacionados con energía, alimentos, vivienda y trabajo, cuya solución no podrá partir de la religión y de la técnica, sino de la cultura, la tecnología y la organización política, pero bajo el supuesto de un mundo más interconectado e interdependiente en lo económico.

De las previsiones hechas surge de inmediato el problema del medio ambiente, porque, a pesar de 1las proezas de la ciencia y la técnica que posibilitan la transformación y el modelado de la naturaleza, la expansión de la especie humana tiene su límite natural trazado por las fronteras del Planeta azul y su propia fragilidad (George, 1986).

En el medio global se ponen en juego, suelo, agua y aire con las colectividades humanas, en una situación de relaciones dialécticas de acciones y reacciones recíprocas, que dependiendo del nivel de civilización y de la influencia del medio natural, sería un medio ambiente primordialmente obra de los hombres o bien, obra de la naturaleza.

Cuando se crea el medio y los fenómenos naturales son huéspedes condicionantes de consecuencias y aplicaciones de las acciones e intervenciones humanas, la responsabilidad de los hombres toma un lugar decisivo. Contrariamente, si los factores naturales originales dominan el medio ambiente, el hombre, antes que ser amo de la naturaleza, sufre y destruye sin comprensión aunque sepa neutralizar, con destacado éxito, algunas de sus agresiones.

En este medio ambiente, el suelo, o espacio para hombres, plantas y animales, tiene formas y potencialidades: el agua marina y continental se liga con un ciclo esencial para la vida y es medio o agente directo o indirecto de perjuicio, y el aire, en la máquina atmosférica, es sede del clima, es alimento y también medio o agente de beneficios y amenazas.

Y es que los elementos del medio ambiente tienen su propia dinámica condicionada por las fuerzas que mueven el planeta y por las que rigen la vida de un grupo biológico, con la misma simbiosis y parasitismo. Por eso, objetivamente, el medio ambiente es un sistema de relaciones muy complejas con gran sensibilidad a la variación de uno solo de sus factores, que provoca reacciones en cadena; mientras, subjetivamente, el medio ambiente es un estado de conciencia donde se percibe la fragilidad del medio y la contingencia del medio ambiente (George, 1986).

Así nace la noción del límite a la acción humana que se debate entre la confianza a su capacidad creadora de un medio paranatural y la insensibilización frente a la gravedad de riesgos asociados a la acción antrópica y a las amenazas naturales. En resumen, un miedo a la crisis pone en entredicho la civilización o incluso la conservación de la especie.

Partiendo de esa concepción que del medio tienen las colectividades humanas que lo ocupan y de la forma, tomándolo como base o vía de producción, desembocamos en el problema de la economía donde se le considera en función de su aptitud para producciones totales o por su calidad de ayuda en actividades generadoras de valores agregados según su extensión, fecundidad y posición (George, 1986).

Con ese enfoque, inevitablemente debemos abordar la problemática del medio ambiente en el terreno de la economía política para comprender en esencia la racionalidad del hombre que permite contaminar las aguas, cargar de impurezas el aire y acabar con los suelos de cultivo y soporte del hábitat.

El avance del modelo económico basado en una economía de mercado, permite, en el corto plazo, la privatización de los beneficios derivados de la explotación de los recursos, mientras los costos de esa explotación han de socializarse en el largo plazo para que los asuma el Estado o, en su defecto, la población, con el deterioro de su calidad de vida (Duque, 1989).

Que ríos del planeta sean nuestras cloacas donde se vierten desechos industriales y residenciales, que se talen en el mundo tres hectáreas de bosque por minuto, que se destruya con freones la capa de ozono, que en nuestros mares mueran bancos de coral o que los sectores urbanos con amenaza natural sean al tiempo las zonas subnormales de la ciudad, no es un problema relacionado con el nivel de desarrollo sino con el modelo de desarrollo que hemos adoptado (Carrizosa, 1990).

Definitivamente no podemos olvidar que el agua limpia, el oxígeno y la fertilidad del suelo, no son el resultado de la acción humana, sino el resultado de la interacción de cientos de miles de especies de plantas, animales y microorganismos que componen nuestro ecosistema. Así, la calidad del ambiente depende de la estabilidad de los ecosistemas, hoy amenazados por el hombre que atenta contra la preservación y mantenimiento de la diversidad biológica y el equilibrio de la biosfera (El Tiempo 1990).

Si tan necesaria es la preservación de los suelos de cultivo, como la de los litorales y de todas las especies; si tan grave resulta el proceso de desertificación, como también la desastrosa contaminación del aire que calienta el clima, ¿Por qué nuestra actitud de consumismo, desperdicio e individualismo y por qué persistir en un modelo de desarrollo caracterizado por una vocación suicida?

Nace entonces la propuesta alternativa de un modelo de desarrollo sostenible como exigencia de vida o muerte para la humanidad. Un desarrollo compatible con el mantenimiento de los procesos ecológicos, la diversidad biológica y los recursos biológicos. Un desarrollo que aumente el control que el hombre tiene sobre sus vidas y que rescate y fortalezca la identidad de la comunidad. Un desarrollo compatible con la cultura y los valores de los pueblos afectados. Un desarrollo de eficiencia económica con equidad dentro y entre generaciones (Carrizosa, 1990).

Ese complejo concepto, que incorpora los principios de sostenibilidad ecológica, sostenibilidad social, sostenibilidad cultural y sostenibilidad económica, define en sus metas una sociedad sostenible como una sociedad que satisface sus necesidades sin poner en peligro los prospectos de las futuras generaciones. También dicho concepto se constituye a la vez en fórmula para enfocar la solución a los futuros problemas de energía, alimentos, vivienda y trabajo, antes anunciados.

Finalmente, como quiera que el problema del medio ambiente ya va entrando en el repertorio político, y ya la opinión pública, antes indiferente e inconsciente, reacciona apasionadamente contra amenazas y frustraciones de índole ambiental, resulta útil trazar los elementos de una política del medio ambiente, precisando sí, que para el cambio de actitud de los hombres y colectividades, se hace necesario el cambio hacia una mentalidad de desarrollo sostenible (El Tiempo 1990).

Los elementos básicos de esa política serían la educación y la información, como instrumentos de culturización y responsabilidad; la planeación explícita, como instrumento de prevención y regulación en el uso y manejo del medio y los recursos; la respuesta tecnológica, como instrumento de eficiencia y como resultado complementario para la debida transformación y modelado de la naturaleza; la organización comunitaria, como instrumento de adaptación y adecuación del sistema social con base democrática, y la acción legal y jurídica, como instrumento de legitimación y control de los derechos, deberes y acciones del hombre sobre el medio.

Las reflexiones anteriores no necesariamente satisfacen todos los puntos de vista de las corrientes ecologistas. Algunas persisten en la idea de reducir el problema ambiental a la cuestión ecológica, y no admiten el concepto de medio ambiente como el resultado de la interacción entre cultura y medio ecosistémico; posiblemente sea esta una perspectiva fácil de superar. Otra corriente aboga, no por un modelo de desarrollo sustentable, el que supone la explotación de la naturaleza por el hombre, sino por el ecodesarrollo, en el cual hombre y naturaleza armonizan. Evidentemente esta perspectiva viene cargada de todos los elementos de un paradigma.

Fuente: Desarrollo Sostenido en la Prospectiva de la Problemática Ambiental y la Supervivencia, GDE (1991).

 

 

1.5- LAS CUENTAS DEL AGUA EN COLOMBIA

 

 

 

Imagen 3. El agua en Colombia (ENA Colombia), en:  www.ingenieria.bogota.unal.edu.cohttp://sig.anla.gov.co

Resumen: Con precipitaciones anuales promedio de 1.800 mm y unas 720 mil cuencas hidrográficas, Colombia alcanza una oferta de 7.859 kilómetros cúbicos de agua superficial y subterránea, de los cuales el 25% son las aguas de las escorrentías anuales; pero el país tiene severos problemas de calidad en la mitad de dicho patrimonio, dado el vertimiento de 9 mil toneladas de materia orgánica contaminante por año que llegan a los acuíferos y cuerpos de agua, proveniente del sector agropecuario y residencial, a las que se suman otras sustancias como las 200 toneladas anuales de mercurio proveniente de la actividad minera.

Colombia, con 2.011 kilómetros cúbicos de aguas de escorrentía y 5.848  kilómetros cúbicos de aguas subterráneas, es reconocida por su potencial hidrológico: según el Estudio Nacional del Agua, ENA, nuestro rendimiento hídrico estimado en 56 l/s/km2, es 5,2 veces superior a la media mundial y 2,7 veces a la de América Latina; de ahí la necesidad de fortalecer el Sistema Nacional de Áreas Protegidas que alberga el 62% de los nacimientos de agua, ya que abastecen al 50% de la población y al 20% del sistema de generación hidroenergética. Mientras que por superficie, la cobertura de bosques del país llega al 53.5% y la de humedales al 2,7%, cada año deforestamos cerca de 300 mil ha, 100 mil de ellas en la región Andina, que con el 24% de la superficie continental y el 75% de la población, solamente posee el 13% de la oferta de agua superficial y subterránea

Es que la escasez del agua agravada por procesos de urbanización, cambios en el uso de la tierra y degradación ambiental, por una gobernabilidad débil, y por el costo económico de los frecuentes desastres naturales de origen climático, es un asunto político y social de gran importancia que igualmente nos afecta: en Colombia, con 24 grandes ciudades de las cuales Bogotá representa el 16 % de su población y con Cundinamarca el 26 % del PIB, en 2008 la participación del agua en el PIB nacional fue del 10% (incluido un 2% por la hidroelectricidad), además los costos económicos de la contaminación hídrica ascendieron al 3,5% del PIB, y según el Banco Mundial el costo oculto de la mala calidad del agua y de los servicios de saneamiento, podría ascender al 1% del PIB.

Dada la problemática acentuada por el cambio climático, en el siglo XXI muchas sociedades deberán enfrentarse a la crisis ambiental del agua, y Colombia no será la excepción: en los años secos nuestra oferta hídrica ya se ha reducido el 38%, incidiendo con mayor intensidad en áreas hidrográficas de baja eficiencia hídrica como La Guajira y  sectores con el mayor factor de aridez en el Caribe y la región Andina. Además, en Colombia, donde la cobertura de agua potable alcanza 96% de las ciudades y 56% de las áreas rurales, de 1122 municipios de la geografía nacional, según la Defensoría del Pueblo 521 consumen agua sin tratamiento alguno, el 70% de ellos con riesgo para la salud y en el 21% sanitariamente inviable; y de 318 cabeceras municipales con amenaza de desabastecimiento, 265 se alimentan de corrientes de agua superficiales, 24 obtenida de pozos profundos y 25 de reservorios o soluciones mixtas.

De ahí la importancia de la institucionalidad, para elevar la productividad del agua sin comprometer la sustentabilidad de los ecosistemas, máxime si se tiene en cuenta la deficiente capacidad de municipios y algunas CARS para enfrentar un sensible asunto que pasa por el cuidado de los páramos y humedales amenazados por la minería, por el vertimiento de mercurio contaminando aguas que alimentan poblados enteros, y por la pérdida deresiliencia del Magdalena agobiado por 135 millones de toneladas anuales de sedimentos en suspensión.

Creado el Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible en reemplazo del Instituto Colombiano de Hidrología, Meteorología y Adecuación de Tierras HIMAT, aparece el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales IDEAM que desde su inicio, en 1995, se trazó como objetivos principales la necesidad urgente de conocer y estudiar la riqueza en agua del país, y el uso y las medidas de protección de nuestro patrimonio hídrico.

Por fortuna ha logrado el IDEAM ir más allá de los intereses sectoriales, al poder alertar sobre el potencial desabastecimiento para algunos centros urbanos del país y entregar avances en cada versión del ENA sobre la interdependencia del patrimonio hídrico con la biodiversidad, el suelo, el subsuelo y la atmósfera, incluyendo enfoques fundamentales como el concepto de la huella hídrica, y abordando el análisis del comportamiento del ciclo hidrológico en el territorio nacional, contemplando cuencas hidrográficas, cuerpos de agua y aguas subterráneas. No obstante, el país está urgido de acciones y soluciones para enfrentar dicha problemática socio ambiental, en el marco de la adaptación al cambio climático.

* [Ref.: La Patria. Manizales 2016.08.29]
.

 

1.6- NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO

Imagen 4: Minería ilegal, río Ovejas. Juan Bautista Díaz. El Tiempo 13.02.2015.

Resumen: A diferencia de una minería artesanal y limpia que puede coexistir con la minería industrializada subterránea, cuando se practica con responsabilidad social y sin comprometer biomas estratégicos, la mega minería y la minería ilegal, son dos flagelos que amenazan el frágil ecosistema andino en la Ecorregión Cafetera.

El “vil metal” como se le llama al oro cuando se usa como medio de pago, que si hace una década se cotizaba a U$600 la onza hoy cuesta el doble, desde épocas coloniales ha sido uno de los principales motores económicos del país: si en el siglo XVI la Nueva Granada producía el 39% el oro del mundo, y hasta el siglo XX Colombia participaba con el 30%, hoy con 56 toneladas por año ocupa el puesto decimocuarto a nivel mundial y el segundo en Sudamérica, después de Perú (151). Además, para el caso de Caldas que con 1,8 toneladas por año aparece en el sexto lugar de Colombia, el municipio productor por excelencia es Marmato, cuyas regalías por tal concepto suman $1.639 millones, cuantía más de veinte veces superior a lo que generan los demás municipios juntos.

Ahora, si en Colombia existen dos grandes empresas que controlan el 12% de la producción: la Mineros conformada por Colpatria, la Corporación Financiera Colombiana y otros socios menores, y la Gran Colombia Gold de Canadá, pero la mayor proporción estimada en el 80% del oro del país es de la minería ilegal, entonces, en nombre de esta actividad empresarial, a las fuentes de agua del país se vierten 200 toneladas de mercurio al año, 100 de ellas en Antioquia, y también en la Depresión Momposina donde los ríos Cauca, Cesar y San Jorge desaguan al río Magdalena, convergen las aguas servidas llevando el mercurio de 1.200 minas de aluvión y los vertimientos de la Región Andina donde habitamos el 70% de los colombianos.

Además, en razón a la mirada utilitarista de multinacionales blindadas por una ley que desampara a los colombianos, o de la máquina devastadora de la informalidad cooptada por el “para-estado”, esta actividad extractiva se ha venido constituyendo en una severa amenaza para los ecosistemas andinos ubicados en los departamentos de mayor producción de oro en Colombia: basta examinar los procesos de deforestación en el Amazonas y el Chocó, los intentos de arrasar santuarios como el páramo Santurbán y de perforar por el “oro negro” en Caño Cristales, cuando no la criminal degradación del paisaje en el Bajo Cauca con la destrucción del humus, y las charcas de mercurio y cianuro, herencia de uno de los negocios más fructíferos de los últimos tiempos: el oro.

En Marmato, el cuarto municipio más viejo de Colombia (1537), un verdadero enclave económico dado el contraste entre su elevado PIB per cápita para unas NBI mayores al 30%, y donde las reservas auríferas tras 100 km de perforaciones exploratorias han pasado a 11,4 millones de onzas de oro, pese a haber sido objeto temprano de la intervención del Estado desde la Misión Boussingault (1822-1831) que eleva la eficiencia de la explotación en un 25%, y de haber contado desde 1980 con la presencia de Ecominas -luego Mineralco- como ente administrador de las minas en representación del ministerio de Minas y Energía, se tiene que de las 500 minas de socavón, la mitad concentrada en el Cerro el Burro, únicamente 121 tienen título, entre estas 103 propiedad de la Gran Colombia Gold.

Si en el precioso poblado de Iván Cocherín, guacheros y pequeños mineros que en medio de minas ilegales cuya legalización no está a su alcance técnico ni económico, al no encontrar oficio empujados por la necesidad van tras los socavones abandonados asumiendo los riesgos que conlleva la informalidad mientras sus mujeres, niños y mayores deben recurrir al mazamorreo en aguas contaminadas, entonces qué podremos esperar en La Colosa o Cocora y Tolda Fría, donde la sudafricana Anglo Gold Ashanti o la canadiense Río Novo han puesto el ojo para explotar oro a cielo abierto, sin importar el equilibrio ambiental de esta barrera natural protectora del PNNN, ni la sobrevivencia de especies emblemáticas como el cóndor y la palma de cera.

Razonablemente, nuestra Sociedad de Mejoras Públicas previendo la amenaza sobre ecosistemas y el agua, como defensora del territorio y de la vida al conocer lo que está ocurriendo en la quebrada La María de la Vereda Montaño de Villamaría, vecina a la Reserva de la Chec y afluente directo del Río Chinchiná cuya cuenca comparte con Manizales, ha logrado la suspensión provisional de la Mina Tolda Fría.

[Ref.: La Patria. Manizales, 2016.05.23].

 

Lecturas complementarias

 

Ciencias naturales y CTS.        

El conocimiento es producto de una práctica humana con reglas establecidas y las ciencias naturales cuyo objeto es el estudio de la naturaleza, no afirman cómo es la naturaleza, sino que explican lo que observamos en ella. Aquí nos ocupamos de las ciencias naturales: el dominio de los sistemas rígidos comprende las ciencias físicas y parcialmente las ciencias de la vida, pero no las ciencias del comportamiento y las ciencias sociales, que son del dominio de los sistemas flexibles. La ciencia a su vez, diferencia la ciencia básica de la aplicada, siendo ésta última la aplicación del conocimiento científico. La Tecnología surge entonces al incorporar nuevas ideas científicas a las actividades prácticas de la producción, a la técnica. Otro elemento fundamental a considerar en las relaciones entre ciencias naturales, tecnología y sociedad, es el de las nuevas tendencias: la Globalización de la economía, Las Restricciones Ambientales, y la Globalización de la cultura, para examinar los problemas del desarrollo y del subdesarrollo. La conjunción Medio ambiente & Ciencias naturales, se comprende mejor cuando el concepto de medio ambiente involucra a la Naturaleza y a la Cultura. Ver:http://www.bdigital.unal.edu.co/1584/1/cts-ondas.pdf

Ciencia y tecnología en la sociedad del conocimiento.

Desde las disciplinas tradicionales resulta utópico intentar la solución a las profundas problemáticas del mundo actual. Hoy, tanto los procesos de construcción de un territorio dado, como su contexto social, económico y ambiental, resultan más complejos. Requerimos además del diálogo de saberes, del concurso de la propia ciencia y tecnología con sus herramientas para obtener de ellas una aproximación a las posibles soluciones.

Ver en: http://www.bdigital.unal.edu.co/5323/1/gonzaloduqueescobar.201176.pdf

Eje Cafetero: fortaleza minero-industrial y posibilidades agropecuarias

Fortalezas del Eje Cafetero relacionadas con sus potencialidades agropecuario y valioso inventario minero, que le dan soporte a los elementos fundamentales del Plan Industrial Minero y a nuevas opciones de clústeres regionales agropecuarios, en momentos en los que se perfila un crecimiento de la oferta energética local en el oriente caldense y la implementación de modos de transporte más eficientes como la navegación por el río Magdalena.

Ver en: http://www.bdigital.unal.edu.co/6656/1/gonzaloduqueescobar.201222.pdf

Minería: Anotaciones para un crecimiento previsivo y con desarrollo.

Ahora que la exploración avanza por todos los rincones de la geografía colombiana, obliga a prevenir las consecuencia de una minería extractiva, donde oro e hidrocarburos cobran valor estratégico y son fórmula para movilizar una locomotora clave para el crecimiento económico, pero que requiere operarse sin atropellar comunidades y generar conflictos, sin deteriorar el medio ambiente y el recurso hídrico, y sin comprometer el patrimonio de la nación, si lo que deseamos es el desarrollo.  Ver en:http://www.bdigital.unal.edu.co/4200/1/gonzaloduqueescobar.201152.pdf

Significado y desafíos del regreso del tren

Ahora que regresa el tren a La Dorada, las autoridades del sector deberían revaluar las políticas del transporte de carga, donde resulta evidente que antes que poner a competir ferrocarril, carretera y rio a lo largo del Magdalena, en lugar de desarrollar el Ferrocarril Cafetero y el Corredor Férreo del Cauca uniendo a Buenaventura con Urabá. Con esta configuración, se puede hacer viable un sistema intermodal de carga en Colombia, siempre y cuando se parta del presupuesto de que no solo el desarrollo sino también la rentabilidad de la hidrovía y los ferrocarriles, obliga a implementar la locomotora del carbón andino para asegurar la carga en ambos modos.

Ver en: http://www.bdigital.unal.edu.co/5802/1/gonzaloduqueescobar.20126.pdf

 

UMBRA EN LOS MUNDOS DE SAMOGA

PACHAMAMA: EL MUNDO DE LA TIERRA  http://www.bdigital.unal.edu.co/50853/2/mundodelatierra.pdf

BACHUÉ: EL MUNDO DEL AGUA  http://www.bdigital.unal.edu.co/50853/3/mundodelagua.pdf

YURUPARÍ: EL MUNDO DEL AIRE  http://www.bdigital.unal.edu.co/50853/4/mundodelaire.pdf

CHIMINIGAGUA: EL MUNDO DEL FUEGO  http://www.bdigital.unal.edu.co/50853/8/mundodelfuego.pdf

CHÍA, BOCHICA Y CHIBCHACUM: ARTE, CIENCIA Y TECNOLOGÍA  http://www.bdigital.unal.edu.co/50853/22/mundosdelaculturalacienciaylatecnologia.pdf

ELEMENTOS PARA UNA VISIÓN ESTRUCTURADA DEL DESARROLLO DE CALDAS    http://www.bdigital.unal.edu.co/44850/1/elementosparaunavisiondecaldas.pdf

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

(1867-2017)

 8aacf-un2bde2bcolombia

MANUAL DE GEOLOGIA PARA INGENIEROS

Gonzalo Duque-Escobar

MANIZALES, 2016

http://www.bdigital.unal.edu.co/1572/

Presentación 

Contenido

Cap01 Ciclo geológico

Cap02  Materia y Energía

Cap03 El sistema Solar

Cap04 La Tierra sólida y fluida

Cap05 Los minerales

Cap06 Vulcanismo

Cap07  Rocas ígneas

Cap08  Intemperismo ó meteorización

Cap09 Rocas sedimentarias

Cap10 Tiempo geológico

Cap11   Geología estructural

Cap12  Macizo rocoso

Cap13  Rocas Metamórficas

Cap14  Montañas y teorías orogénicas

Cap15  Sismos

Cap16  Movimientos masales

Cap17  Aguas superficiales

Cap18 Aguas subterráneas

Cap19  Glaciares y desiertos

Cap20  Geomorfología

Lecturas complementarias

Bibliografía

Anexo 1: Agua y Climahttp://www.bdigital.unal.edu.co/54046/

Anexo 2:  Calentamiento global en Colombiahttp://www.bdigital.unal.edu.co/3673/

Anexo 3:  Desafíos del Complejo Volcánico Ruiz – Tolima

 http://www.bdigital.unal.edu.co/9484/

Anexo 4: Economía para el constructor http://www.bdigital.unal.edu.co/1698/

Anexo 5:  Gestión del riesgohttp://www.bdigital.unal.edu.co/47341/

Anexo 6: Geotecnia para el trópico andinohttp://www.bdigital.unal.edu.co/53560/

Anexo 7:  La Luna http://www.bdigital.unal.edu.co/1663/

Anexo 8: ¿Para dónde va el Magdalena?http://www.bdigital.unal.edu.co/51046/

Anexo 9: Túnel Manizaleshttp://www.bdigital.unal.edu.co/2046/

Anexo 10:  UMBRA: La Ecorregión Cafetera en los mundos de Samogahttp://www.bdigital.unal.edu.co/50853/

Anexo 11: Mecánica de los suelos

http://www.bdigital.unal.edu.co/1864/

.

El Autor: Gonzalo Duque-Escobar

HOME:

http://www.bdigital.unal.edu.co/1572/

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: