MUJERES FORJADORAS DE CIVILIDAD

MUJERES FORJADORAS DE CIVILIDAD

Por: Claudia Torres Arango[1]

 

Capítulo penúltimo del libro “SOCIEDAD  DE MEJORAS PÚBLICAS DEMANIZALES 100 AÑOS DE CIVILIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DE  TERRITORIO”. DirecciónAlbeiro  Valencia Llano. SMP Manizales (2012), Manizales.  Contiene dos apartes de Dorian Hoyos Parra.

Para empezar deseo agradecer este espacio que me abre la Sociedad de Mejoras Públicas, para presentar en el marco de su centenario, algunos hechos, ideas y circunstancias que subrayan el aporte de la mujer como forjadora de civismo, y como tal de sujeto activo en la construcción de la sociedad de esta ciudad fundada apenas en 1849, y en cuya “jungla de concreto” se guardan historias que poco a poco se irán revelando, conforme podamos abordar los hechos sociales y ambientales que las describan.

 

Figura 1- Panorámica de Manizales del año 1912, año en que se crea la SMP de Manizales. Fuente, Centro de Historia de Manizales.

 

Emprender la tarea de la reconstrucción del papel de la mujer manizaleña y acaso en el contexto nacional en el civismo, nos conduce a las imágenes y representaciones femeninas a la vez que a su participación en los espacios de la ciudad; extractar su labor a partir de los escritos de la revista Civismo ciertamente nos da una visión limitada, tenemos por lo tanto que recurrir a otras fuentes para lograr acercarnos a la dimensión real de la mujer en las Sociedades de Mejoras Públicas.

Para saber cuál era su función buscamos la definición de civismo esta habla de las personas que viven en la ciudad y son ciudadanas, el diccionario nos dice que es el amor y el celo por las instituciones y la patria, también se refiere a las pautas mínimas de comportamiento social para vivir en colectividad, se basa en el respeto hacia los demás, el entorno natural y los objetos públicos, también buena educación, urbanidad y cortesía. Siendo así la labor cívica de la mujer gozaría de un abanico de posibilidades para desarrollar. Sin embargo, ella se encuentra sujeta a la sociedad de la que hace parte con sus movimientos cotidianidad, prejuicios, costumbres, discursos, concepciones de la mujer, la familia, y el matrimonio.

El papel de la mujer a lo largo de la historia se enmarca no sólo dentro del rol que ha ejercido dentro de los diferentes tipos de sociedad,  no siendo el mismo en sociedades agrarias, o industriales que en las del conocimiento, sino también dentro de las oportunidades que ha tenido para educarse.

1-   ECONOMÍA Y TIPOS DE SOCIEDAD

En la sociedad tanto las mujeres como los varones, han asumido un papel cultural particular normalmente diferenciado. De otro lado la economía es la base de uno u otro tipo de sociedad, siendo también la que le da su estructura política; el establecimiento está soportado en dos pilares, uno compuesto por las fuerzas militares y de policía, el otro por la educación y el sistema jurídico, la base o la infraestructura está dada por la economía que toma su carácter de acuerdo al conjunto de relaciones entre los medios de producción dominantes. La propiedad privada sobre los medios de producción ya sea la sociedad esclavista, feudal o capitalista, implica una clase dominante sobre otra sometida.

Los cambios en la sociedad están asociados al desarrollo de las fuerzas productivas, que a su vez conducen a los cambios en la estructura política de la sociedad.

 

1.1 Sociedad agraria

En sociedades cazadoras y recolectoras, las mujeres casi siempre eran las que recogían los productos vegetales, mientras que los varones suministraban la carne mediante la caza, es decir, se trataba de un trabajo colectivo, sin excedentes de producción, no existía la propiedad privada ni la explotación de clases. Al aparecer la agricultura y la ganadería, se da la primera división del trabajo y se incrementa la productividad, se sustituye el trabajo colectivo por el individual que se especializa, lo que da paso a la propiedad privada sobre los medios de producción. Con la aplicación de los desarrollos técnicos e innovaciones a la actividad agrícola aumenta la producción con lo que los excedentes se destinan para el comercio. El recurso humano se destina a otras labores como la siderurgia y alfarería para la elaboración de armas y utensilios, lo que favorece el intercambio con otras comunidades, incluido el conocimiento.

La riqueza es el resultado de los excedentes y su intercambio, dando como resultado el surgimiento de las clases sociales, haciendo más complejas las relaciones entre los diferentes grupos como guerreros, artesanos y comerciantes. Se dan las condiciones para el surgimiento de la sociedad mercantil.

Los factores de producción son tierra, trabajo, capital y conocimiento, cada uno ha sido el protagonista para producir cuatro clases de sociedad: esclavista, feudal o agraria, capitalista o de mercado y sociedad del conocimiento[2].

Las sociedades agrarias se caracterizan por su conformación como unidades relativamente iguales, basadas en lazos de parentesco aunque no necesariamente biológico, más bien compuesta por los que comparten la vida comunal, unidos por lazos sociales, cerradas al exterior, pueden o no estar sometidas a la extracción de los excedentes por parte de un Estado. La tendencia a la diferenciación en las sociedades agrarias, dadas las desigualdades de capacidad de laboreo y en la calidad diferenciada de la tierra, la que se estimula con los avances técnicos, les da un mayor control sobre la naturaleza e inciden en la variabilidad de las formas de organización social[3].

La sociedad preindustrial se caracteriza por las formas de autoridad manifestada en el personalismo y no en el Estado o burocracia impersonal; el comportamiento y la mentalidad están sujetos a códigos religiosos o morales y no a la ley o la ciencia; la producción económica es limitada o artesanal, no de producción en masa, por lo tanto la división del trabajo es limitada, en virtud de una producción relativamente simple, aunque Marx manifiesta que el obrero puede quedar como un mero servidor de la máquina en su concepto de alienación; la economía es de base esencialmente agrícola; la movilidad social es limitada; las comunidades tienden a ser parroquiales, dada la dificultad para el desplazamiento.

 

1.2 Sociedad industrial

Se desarrolla en los países occidentales a partir de la Revolución Industrial, donde se estructura una sociedad moderna, puede definirse también como una sociedad de masas.

Las características de este tipo de sociedad están dadas por el uso de la energía, la urbanización y la demografía.

En cuanto a la energía utilizan fuentes de energía externas como los combustibles fósiles (carbón y petróleo), necesarios para incrementar la producción. La producción de alimentos proviene de la agricultura de mercado, donde los procesos se han industrializado con semillas mejoradas, agroquímicos, maquinaria agrícola, y mejoras tecnológicas que desplazan la mano de obra humana, al tiempo que incrementan la producción. El trabajo excedente se traslada a fábricas industriales, donde la mecanización aumenta la eficiencia. El aumento de la población conduce a la automatización que suprime puestos de trabajo en la industria que pasan al sector de servicios.

La otra característica es la urbanización para que los trabajadores estén cerca a los centros de producción como para que los servicios se beneficien de los núcleos de actividad económica. Los centros urbanos requieren fuentes externas de energía para la creciente actividad económica, el decrecimiento de la tierra productiva, el transporte, costos de almacenamiento se supera a través de políticas económicas.

En la sociedad industrial el comportamiento demográfico se modifica, las mejoras en las condiciones de vida, alimentación y salud disminuyen la mortalidad, aumentando la esperanza de vida. Posteriormente desciende la tasa de natalidad y fecundidad, como consecuencia de la pérdida de importancia de mantener familias numerosas, que no pueden incorporarse a las explotaciones familiares, como ocurría en la sociedad tradicional, además se incorpora la mujer al trabajo.

 

 

1.3 Sociedad post-industrial

 

El término fue acuñado por Arthur Joseph Penty, -un socialista gremial, que creía en una sociedad descentralizada, de pequeños artesanos y basada en la habilidad profesional-, sin embargo, el término no aparece en el diccionario. Para los teóricos de la sociología y la economía, describe un sistema social y económico, cuya estructura ha evolucionado del proceso de industrialización. Rudolf Barho 1980 también clamó por un socialismo postindustrial con rasgos bastantes similares. En la actualidad las concepciones varían pero, según algunos analistas, este tipo de sociedad estaba caracterizada por cinco componentes:

 

  1. Sector económico: el cambio de una economía productora de mercancías a otra productora de servicios.

2. Distribución ocupacional: la preeminencia de las clases profesionales y técnicas.

3. Principio axial: la centralidad del crecimiento teórico como fuente de innovación y formulación política de la sociedad.

4. Orientación futura: el control de la tecnología y de las contribuciones tecnológicas.

5. Tomas de decisiones: la creación de una nueva “tecnología intelectual”.[4]

En este tipo de sociedad se ha producido una transición económica, que reestructura la sociedad de una economía basada en la industria a otra basada en los servicios, una división del capital nacional y global y una privatización masiva. Como consecuencia surgen los procesos de industrialización y liberalización.

Estas características implican el rápido aumento del sector servicios, aumento de las tecnologías de la información; la información, el conocimiento y la creatividad son los pilares de la economía, donde se puede hablar de la revolución de la información. La naturaleza del poder está soportada en el conocimiento. Según la UNESCO “el concepto pluralista de sociedades del conocimiento va más allá de la sociedad de la información ya que apunta a transformaciones sociales, culturales y económicas en apoyo al desarrollo sustentable. Los pilares de las sociedades del conocimiento son el acceso a la información para todos, la libertad de expresión y la diversidad lingüística”[5].

La sociedad de la información aparece con la implementación de las tecnologías de información y comunicación (TIC), en las relaciones sociales, culturales y económicas dentro de una comunidad, eliminando las barreras del espacio y del tiempo, facilitando una comunicación ubicua y asíncrona. Las nuevas tecnologías actúan sobre los elementos básicos de la persona, como el habla, el recuerdo o el aprendizaje, modificando la forma como se desarrollan muchas actividades de la sociedad moderna. Vale la pena aclarar que la información no significa conocimiento. La información está compuesta por hechos y sucesos, mientras el conocimiento es la interpretación de los hechos dentro de un contexto y con una finalidad.

Si la sociedad industrial se identificaba como una sociedad de clases, en la posindustrial los rasgos de identidad pasan por la  sexual o de género, la religión o la nacionalidad.

 

Sobre el Establecimiento

En cada tipo de sociedad la clase dirigente mantiene el orden, el sistema o las estructuras a través de diferentes medios: en la esclavista por medio de la fuerza, grillos y cadenas; en la feudal, por el rito, es decir, la anuencia del noble y del monje; en la capitalista, por las leyes del mercado, fama, dinero y poder son sus consignas; en la sociedad del conocimiento, se logra a través del imperio de la razón y el argumento[6].

Figura 2. Familia campesina avistando el poblado: montaje donde Manizales hace de fondo. Fuente, Centro de Historia de Manizales.

 

Manizales vive cada uno de estos períodos de una forma acelerada, pero igualmente fraccionada: posiblemente la competitividad sólo esté al alcance de las minorías dado el bajo nivel de escolaridad de la población.  Se trata de una ciudad que no surgió del proceso de colonización española, sino de un proceso de expansión de Antioquia.  No es posible entonces separar el papel de la mujer en el civismo, apartándola de la sociedad dentro de la que se encuentra inmersa.

2-   EL PRIMER MOMENTO: LA SOCIEDAD CIVIL EN ESCENA

Este período que surge al concluir las guerras civiles, señala la importancia de una comunidad de artesanos, talladores, metalisteros y obreros de la cultura, que se organizan de diferentes formas, entre ellas la Sociedad de Mejoras Públicas. No resulta extraño que esto ocurra en el seno de una sociedad agraria donde el minifundio marca la estructura de la tenencia de la tierra y las rentas del café se pueden ir redistribuyendo para dinamizar el mercado local para generar unos beneficios que finalmente se expresan en la transformación de la aldea, y con ella su sociedad[7].

A diferencia de las sociedades dominadas por las fuerzas surgidas de empresas terratenientes, aquéllas que dependen de comerciantes y artesanos, como es el caso de Manizales, resultan proclives a los nuevos pensamientos que incorporan el progreso; sólo que para la vocación gracias al café se genera una apertura económica sin precedentes en la Patria, lo que hará de la sociedad Manizaleña un nicho fecundo para la cultura y para el liderazgo de la sociedad civil.

2.1 Del cultivo del café a la incipiente industrialización

Se puede circunscribir este período entre 1850 y 1910, es decir, desde la fundación de Manizales y el desplazamiento de la arriería por el cable aéreo.

Dado el aislamiento en que se encontraba Antioquia y a los conflictos producto del agotamiento de las tierras y a la necesidad de superar el aislamiento buscando rutas que los comunicaran con el río Magdalena, el principal medio de comunicación del país, y de paso vincularse con el mundo, se produce entre 1780 y 1850, la ocupación de las tierras y además de la fundación de Sonsón y Abejorral al sur oriente de Antioquia, después al sur del río Arma, Aguadas, Salamina y Pácora; a partir de Salamina surgieron, también al sur, Neira, Manizales, Aranzazu y Filadelfia, y al oriente Pensilvania. Luego de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, teniendo como punto de partida a Manizales, continuó la colonización de los valles de Risaralda y el Quindío.

El proceso colonizador fue uno de los fenómenos socieconómicos más importantes del país, que en conjunto con el cultivo del café, el desarrollo de las ciudades y más tarde de la industria, se constituyen en el factor modernizador de Colombia entre los siglos XIX y principios del XX[8]. Este proceso de expansión penetró en las estribaciones de la cordillera central y occidental, en el Quindío, el Cauca y el Tolima, territorios que durante la colonia estaban vacíos, salvo algunos centros mineros en el occidente en la región Anserma-Marmato y algunos resguardos indígenas. El antiguo Caldas era una región selvática e inhabitada con algunas plantaciones de cacao cerca a Cartago, a lo largo del Cauca y del río La Vieja[9]. Existían algunos desmontes sobre el río Magdalena en primer lugar, y luego surgieron otros en la cordillera con predominio antioqueño y después tolimense.

De otro lado la colonización antioqueña implicó ocupar desde el punto de vista económico nuevos territorios, la movilización de pobladores unos pobres buscando subsistir, otros como las élites vieron la oportunidad de “invertir  en una empresa prevista, calculada y lucrativa”[10], en tierras extensas y fértiles. Además de los latifundistas interesados en vender la tierra a altos precios[11], surgen los colonos, campesinos libres, dueños de pequeñas parcelas y los mineros independientes dedicados al mazamorreo, quienes abrieron espacio al comercio convirtiéndose la actividad en una alternativa de subsistencia para grandes sectores de la población.

Entre el colonizador libre y el productor independiente se incorporan nuevas tierras a la producción y se amplían los mercados creando una demanda por bienes de consumo. Se presenta además la producción parcelaria con dos modalidades: la de colono o productor independiente, y la de aparcero, dando lugar a unas relaciones sociales más igualitarias diferente de lo ocurrido en otras regiones del país. La productividad de los colonos antioqueños, su movilidad y división del trabajo, estimularon en palabras de Kalmanovitz, citado por Giraldo, un rápido crecimiento de las fuerzas productivas y una amplia circulación de mercancías. Aparecen unos valores como el afán de lucro, la búsqueda del éxito, la importancia de la iniciativa individual, y el valor del tiempo, dándole a la región unas particularidades propias de la cultura antioqueña.

Es evidente que, en un medio como éste, dominado por los procesos de economía campesina, el trabajo de la mujer resulta fundamental para la economía familiar, y por lo tanto para  su propia realización.

Una aldea en el camino

Se emplaza Manizales “lo más cerca posible del cruce de caminos que comunicaban a Medellín con Popayán y Bogotá[12]”, tenía 10.237 habitantes para 1870, y se había erigido en Distrito parroquial.

Con el cultivo del café, dice Luisa Fernanda Giraldo Zuluaga, se inserta el país y la región en el mercado mundial[13]. La consolidación de la economía manizaleña surge del cultivo del café, aunque este se había introducido antes de la fundación de Manizales, “por los colonos que los echaban en su equipaje”, el primero en cultivarlo fue Eduardo Walker Robledo, en 1864, al que siguieron Marcelino Palacios y Manuel María Grisales en 1870; luego J. Ernesto Mogollón de Bogotá, establece una venta de Café en 1875, proyecto que fracasó por el bajo consumo. Antonio Pinzón, venido de Santander en 1878 cultiva un cafetal de más de 10.000 arbustos de café. Alejandro Gutiérrez, Pedro Uribe Ruiz, Manuel Grisales y Antonio Pinzón crean en 1881 el Banco Industrial de Manizales, también aparecen el Banco Prendario y el Banco de Depósitos, para manejar las divisas que generaban las exportaciones de café. Para 1891 se funda el Banco de Manizales.

El alza del precio del café en Nueva York incrementa su cultivo. Con él continúan llegando colonos y jornaleros y la necesidad de satisfacer sus necesidades. La arriería es el medio para sacar el producto, en busca de los vapores del Magdalena, con lo que se incrementa la cría de equinos y mulares. Las mujeres se integran a este proceso para recoger café, cocinar y coser la ropa para los jornaleros. Para 1910 Manizales tenía 24.700 habitantes,[14] muestra de que el pequeño poblado se está convirtiendo en ciudad.

Los cambios políticos y económicos durante los primeros años del siglo XX, transformaron el modelo familiar en Colombia y el papel de la mujer en la sociedad. La Guerra de los Mil Días (1899-1902) desplaza gran cantidad de familias del campo a la ciudad en busca de nuevas formas de subsistencia, gracias al proceso de industrialización que ha surgido como consecuencia de la economía cafetera. La mujer se vincula al mundo laboral en busca de mejores condiciones económicas para ella y su familia, a pesar de los bajos salarios y las largas jornadas.

El café representó el 16 por ciento del PIB entre 1920 y 1925 y el 10.3 por ciento entre 1950 y 1952[15], para finales de la década de 1920, Colombia aportaba el 10 por ciento de la producción global y hacia 1945 el 20 por ciento, esto convirtió a los cafeteros en uno de los sectores más relevantes de la política del país.

Aires urbanos

Con la riqueza del café lentamente se consolida la ciudad, con sus comodidades y retos, iniciándose el paso de la sociedad rural hacia la urbana. Los ingresos cafeteros generaron grandes transformaciones, pues con ellos se modernizó e industrializó el país. Con el café llega la riqueza y la necesidad de su comercialización hace que se emprendan las grandes empresas, como cables, ferrocarriles y carreteras después de 1930[16].  Por la iniciativa del inglés Frank Koppel, la firma The Manizales Ropeways Limited inicia la construcción del cable aéreo Manizales-Mariquita entre 1912 y 1922 bajo la dirección de James Lindsay; luego pasa a la sociedad The Dorada Railwey, que lo inaugura el 22 de febrero de 1922[17] desplazando la arriería; entre 1915 y 1929 se construye el Ferrocarril de Caldas que comunicó a Manizales y Armenia, integrado a los Ferrocarriles Nacionales en 1953. La Carretera que unió a Manizales con el río Magdalena -iniciativa del Señor José Hortal- y la de Occidente se inauguraron en agosto de 1939; en 1932, mediante Ordenanza número 26 del 14 de abril de 1932, se destina una partida para la carretera Manizales-Cauya[18], dada la preocupación de los caldenses por lograr una mejor integración de su territorio.

Según manifiesta Carlos Alberto Londoño, hombres como Francisco Jaramillo Ochoa, Carlos Eduardo Pinzón, Sinforoso Ocampo y Antonio Arango, invirtieron los recursos de la venta del café en crear empresas como el Banco de Caldas en 1915 y el Banco del Ruiz en 1916. En 1919 se funda la “Empresa de Hilados y Tejidos de Caldas”, que sería el antecedente histórico de “Tejidos Única”. Para 1920 funcionaban en Manizales cuatro fábricas de chocolate: “La Cruz”, “Luker”, “El Rey” y “Vélez”[19].

Se instalan en la ciudad a partir de 1894 las mejores trilladoras de la región. La primera, manual, de Pantaleón González, que funcionó en el sector de “El Arenillo”; más adelante se establecieron las trilladoras “La Oriental” y “La Estrella”. A principios del siglo XX en virtud del incremento de la producción, surgen las trilladoras “La Argentina”, “El Porvenir” y “La Americana”. Se crean además las firmas exportadoras del grano como “Pinzón y Huth”, “American Coffe Corporation”, “Casa Inglesa de Jones” y “Alejandro Ángel”, que tuvieron más de dos mil personas en las labores de escogencia del grano.

Se puede establecer el rol que se asignaba a las mujeres de ese entonces, retomando las palabras que Arturo Arango Uribe dirigió a la concurrencia durante la entrega de la medalla del Civismo a la señorita Josefina Mejía Duque, el 28 de junio de 1937[20], cuando dice que podría escribirse el libro “De la Casa a la Ciudad”, dedicado a las vidas paralelas de mujeres antioqueñas “que sin abandonar los linderos de la feminidad han sido el principio de las más fecundas empresas en el discurrir de nuestra civilización”. Justo homenaje a aquellas que abandonaron sus hogares “detrás del rudo colono”, para buscar un lugar donde vivir, atravesaron breñas y fueron apoyo y compañía del hombre trabajando con él hombro a hombro. Como lo dice Albeiro Valencia Llano, una vez construida la casa, “entre la señora y la abuela organizan la huerta, que en una parcela pequeña junto a la casa y cercada con latas de guadua o de cañabrava, aquí se cultivan hortalizas y plantas medicinales”[21], dando a estas tierras, su sudor,  lágrimas, y sangre.

Figura 3. Orfelinato de Manizales, edificio localizado en la Avenida Santander, emplazado entre calles 45 y 46 del sector de La Estación. Fuente, Centro de Historia de Manizales.

En la sociedad agraria se espera que la mujer sea la matrona, la madre noble y virtuosa, encargada del manejo de la casa, hacendosa y casera, consagrada al cuidado de los hijos y del esposo. Es el baluarte de los valores, congrega al grupo familiar a la oración. En ocasiones su labor trasciende las paredes del hogar y emprende actividades en la parroquia, no sólo para el embellecimiento de ésta, sino enriqueciendo la vida de su comunidad con obras de beneficencia, apoyando a familias pobres, viudas, huérfanos y ancianos, liderando y acompañando procesos sociales. Al fin y al cabo son los roles de la mujer digna para la época.

 

2.2 La educación para el atraso

A pesar de los episodios narrados la educación continúa en un letargo, como consecuencia de las políticas centrales de un Estado que no ha advertido la modernidad derivada de importantes procesos de industrialización como los señalados. La preeminencia de las empresas terratenientes, a pesar del desarrollo de la vida urbana que empieza a tener Colombia, gravita con las ideas heredadas desde la colonia, en un país cuya historia resulta ser preponderantemente rural.

Durante la colonia, la educación además de precaria, estaba destinada a los blancos descendientes de los conquistadores que podían pagarla, es decir, para los criollos acaudalados y comerciantes, una muestra de la sociedad excluyente impuesta por los españoles durante la colonia. La instrucción de la élite blanca en los primeros años de vida, estaba a cargo de instructores particulares. La escuela parroquial era para los hijos de blancos pobres y mestizos, donde la pobreza y el desinterés de padres y curas por la educación impidió que se redujera el analfabetismo.

La carencia de dinero y las estrictas reglas impedían continuar los estudios a “personas impuras” (los que tenían alguna mezcla con indio o negro) o los hijos de blancos pobres y mestizos quienes quedaban excluidos. A medida que los niños crecían la oportunidad de educarse se reducía.

Se dieron polémicas entre los españoles que abogaron por la educación de sus hijos mestizos a quienes se rechazaba por no considerarlos nobles. Esto condujo a que en el Colegio-Universidad de Mompox se realizara un cambio en las “informaciones tradicionales”, que consistió en no pedir la “hidalguía” y “limpieza de sangre”. En la nota correspondiente a las informaciones se anotaba que “si solo se admiten nobles, se quedaran muchos sin este beneficio, y se perderán grandes talentos y habilidades”. Sin embargo, para no resentir a los nobles se anotaba también que “el remedio es que, a todos esté patente esta carrera del ingenio y del estudio y que separados en clase, no se igualen, ni confundan las condiciones”[22].

Durante el período conocido como la Ilustración, a pesar de los intentos del Fiscal Francisco Antonio Moreno y Escandón de secularizar la educación, y la derrota de la instauración de una universidad pública en 1771, continuó la educación en manos de la Iglesia, que no incluía las matemáticas en sus cursos, aunque, por irónico que parezca, fue José Celestino Mutis quien el 13 de marzo de 1762 dictó la primera clase de matemáticas. La educación sin embargo, no era para toda la población sino únicamente para los nobles y quienes pudieran demostrar su pureza de sangre. Esta situación es el fiel reflejo de una sociedad con marcadas capas sociales, que se definen en términos de “oro y escoria”.

Es preciso anotar que en el Convento de Nuestra Señora, el 23 de abril de 1783, empezó a funcionar el primer colegio femenino del Virreinato para “formar a las hijas de las familias nobles de la Nueva Granada”.

Las palabras de Francisco José de Caldas manifestaron la precaria educación que se impartía en la Nueva Granada al escribir “¡Cómo sería este país de distinto, si la gente supiera matemáticas, química, física, si la gente tuviera acceso a la nueva ciencia, así como se hacía en Europa! ¿Con tantas selvas y bosques, con tantos ríos, con tanta tierra!”[23].

Como punto de referencia se hace necesario señalar que en la baja Edad Media[24] (siglo XII), surgieron las universidades con un programa soportado en el trivium (lógica, gramática y retórica) buscando que la persona pensara y escribiera debidamente, y en el quadrivium (matemática, geometría, astronomía y música), para que recibiera una educación integral. Para esta época la formación incluía demás artes y oficios, botánica, medicina, derecho, ingeniería, ciencias agropecuarias y arquitectura, entre otras disciplinas y profesiones.

Culminadas las guerras de independencia, durante las dos primeras décadas, los libertadores y organizadores del nuevo Estado nacional vieron en la educación pública y oficial, el estímulo ideológico para la formación de las nuevas generaciones. Se promovió la creación de la Universidad Central de Santa Fe, en 1826, y de las universidades de provincia de Cartagena (inicialmente denominada del Magdalena e Istmo), Tunja y Cauca, en 1827.

Francisco de Paula Santander “promovió la implantación de un sistema educativo laico, orientado al desarrollo de las ciencias, las artes y los oficios prácticos, como instrumento insustituible hacia una sociedad moderna e igualitaria”[25]. Sin embargo, dice John Lane Young en su obra La Reforma Universitaria de la Nueva Granada (1820-1850), que el proyecto educativo de Santander no se materializó porque “no pudo asegurarles a las universidades el monopolio de la educación superior, porque no estaba en capacidad de restringir los colegios a un curriculum no profesional”. Tampoco consiguió que se pusieran en práctica las medidas tendientes a garantizar un alto nivel académico, pues muy pronto el Congreso adoptó disposiciones para suavizarlas. En suma, hacia 1840 en la universidad de Bogotá era evidente “el desacuerdo polí­tico, al igual que el deterioro del nivel académico”.

La calidad de la educación estuvo permeada por los conflictos político-religiosos del siglo XIX, unos pensando en la educación al servicio de la Nación, otros otorgando el poder al clero.

 

 

Educación Superior

Los sucesivos presidentes de la revolución liberal (1849 a 1885), que se consideraban leales al legado de Santander en cuanto tenían un interés especial por la educación, apoyaron las medidas que tendían a la privatización de la educación. Uno de sus logros fue la fundación de la Universidad Nacional de Colombia en 1867 con programas técnicos, “lo cual reflejaba el genuino deseo de los líderes colombianos para poner a tono el país con la nueva era de ferrocarriles y mecanización general”[26]. Fue la época del florecimiento cultural, el surgimiento del periodismo político y la literatura de tipo costumbrista -que retrataba los usos regionales y pintorescos- y aparece María, la novela romántica de Jorge Isaacs, en 1867.

Estos avances no tenían relevancia para el colombiano medio que no sabía leer. El gobierno liberal hizo un notable esfuerzo para revitalizar la educación primaria, que poco había progresado desde la década de 1830. Para 1870 el Presidente Eustorgio Salgar y su Ministro del Interior Felipe Zapata, establecieron mediante decreto la educación primaria gratuita y obligatoria en todo el territorio nacional, además de darle un carácter de neutralidad religiosa. Se fundaron Escuelas Normales para preparar los maestros que fueran necesarios y se contrató una misión alemana para enseñar los últimos avances en teoría pedagógica. La financiación fue modesta dado el nivel de los recursos financieros, se destinó el 4% del presupuesto para la educación valor que ascendía a 200.000 pesos, de los cuales una quinta parte se destinó a la Universidad Nacional[27].

A finales del siglo XIX la misión alemana se concentró en la creación de escuelas normales, dirigidas principalmente por mujeres de estrato medio, quienes buscaban una carrera en la educación, en ellas se preparaban como maestras.

Desde la fundación de Manizales la instrucción pública fue una preocupación y se le concedió la importancia que ella tiene, según el Primer Acuerdo de diciembre de 1851 firmado por el Presidente del Cabildo Manuel Grisales, y que en su artículo 3º decía, conservando la ortografía del texto: “Los vecinos padres de familia son obligados a poner en la escuela, bajo los arreglos y multas que el Alcalde del Distrito tuviere por conbeniente con arreglo a las leyes i otras disposiciones vigentes”[28].

El primer maestro fue el Señor Valentín Hurtado, quien inició labores en enero de 1852. Causa admiración las precarias condiciones en las que se impartían las clases, según lo manifiesta el Director de Instrucción Pública Alfonso Mora Naranjo, en un informe al Gobernador, argumentando  que las deficiencias en la escuela primaria se deben a la pésima calidad de los locales donde funcionan las escuelas, a la carencia de útiles, al recargado plan de estudios, a la falta de bibliotecas, a los malos sueldos, y al poco interés a favor del mejoramiento de la escuela primaria[29].

Se deben resaltar los nombre de algunas mujeres que impartieron conocimientos a los niños y jóvenes de la naciente ciudad; son ellas: Sara y Juliana Restrepo, las primeras maestras; Dolores Macías de Escobar, Virginia Villegas de V. y Narcisa Bustamante Sarabia; la poetisa Agripina Montes del Valle, quien regentó el primer colegio de señoritas; Sara Jaramillo, rectora de otro colegio; Camilla Villegas y María Jesús Villegas de Ramírez. Para 1878 las primeras maestras graduadas fueron, Ana Joaquina Correa, María Luisa Sanín Cano y Virginia Mejía. Después de 1885 Domitila Calle y hermanas, Carmen Botero R., Elena Velásquez, Matilde y Raquel Piedrahita, Concha Ruíz de Arango y su hija Paulina Arango de Jaramillo, Dolores Escobar v. de Restrepo; de Paulina Díaz Terán, se dice que se consideró “una de las más altas cumbres pedagógicas del Departamento”[30], y de Margarita Arbeláez directora de la Escuela Normal de Señoritas, de la que se resalta su competencia[31].

Según el informe del Prefecto del Sur de Antioquia, Marco Aurelio Arango, dirigido al Secretario de Gobierno (21 de junio de 1871), en Manizales existían dos escuelas públicas: una para niños y otra para niñas, con sus propios locales y provistos de mobiliarios y útiles, resaltando que la Directora de la escuela de niñas devengaba anualmente doscientos pesos menos que el Director de la escuela de varones, por la misma labor. También había tres colegios donde se impartía educación secundaria: dos para varones y uno para mujeres, cada uno para 20 estudiantes. Además había 16 escuelas libres: ocho para niños y ocho para niñas, teniendo ésta una población un poco mayor. El Prefecto consideró importante anotar también en su informe que en algunas niñas no se notaba el aprovechamiento de las clases, pero no explicaba si la calidad de la educación era igual para niños y niñas, ni cómo era el rendimiento de los niños.

Como muestra del aumento de cobertura en educación hacia las veredas de Manizales, para 1896 en la capilla de la Vereda La Enea, funcionaba la Escuela de Niñas dirigida por la Señora Avelinita Ocampo.

La preocupación del gobierno liberal con respecto a la educación para toda la población, incluyendo a las mujeres, se aprecia en La Gaceta de Bolívar AHC de diciembre de 1873, según anota la historiadora Gloria Estela Bonilla “el objetivo principal del gobierno de Colombia, aprovechándose del saludable ambiente de una consoladora paz, así como la buena voluntad y disposición de todos los republicanos, es propender por todos los medios posibles a darle expansión a la instrucción pública y que esa instrucción pública cubra también a las mujeres”[32].

El progreso educativo se vio truncado por la guerra civil de 1876, desencadenado entre otros por el asunto de la educación religiosa, que movilizó a los clérigos y a los conservadores; además de la frustración del partido liberal por la exclusión de cuotas de poder, a lo que se sumaron las disensiones en las filas del liberalismo como promotor de las ideas de modernidad. Es claro que a lo largo de la historia, una vez se consolidan las ciudades a partir de los burgos se dan dos tendencias generales en cuanto al poder del Estado: el poder para los terratenientes, representados por el rey y la Iglesia, o el poder para el parlamento como máxima expresión de la sociedad civil, promotora del comercio y las actividades artesanales o industriales según la época. Esta es la situación en Inglaterra hacia el siglo XVII, cuando las discusiones enfrentan a Cambridge con Oxford. También las que enfrentan el pensamiento Santanderista con los seguidores de Bolívar para la Gran Colombia.

 

3-   EL SEGUNDO MOMENTO: LA MUJER SE FORMA

 

De la sociedad agraria se llega a la ciudad: las primeras transformaciones del medio natural son para las actividades agropecuarias. Luego surgen los poblados y en ellos la economía urbana que gradualmente va ganando espacio. Igualmente en virtud de las transformaciones dialécticas entre hombre y territorio, y por lo tanto entre naturaleza y medio transformado, la sociedad evoluciona y por lo tanto la familia y con ella la mujer.

Habíamos visto que en las sociedades agrarias el trabajo de la mujer campesina resulta vital, y por lo tanto es con él que ella se realiza. En la ciudad ocurrirá lo mismo con la mujer obrera. Pero igualmente el rol de la mujer va a depender de su desarrollo intelectual.

3.1 Educación con perspectiva de género

Se empieza a hablar en el país de la necesidad de educar a la mujer, en la cita de Gloria Bonilla sobre un escrito aparecido en el Archivo Histórico de Cartagena. El Porvenir. Cartagena Julio 2 de 1899, pág. 3, dice el Director de Instrucción Pública de Bolívar:

la educación de la mujer es más necesaria que la del hombre; ella la necesita para suplir por medio del desarrollo de sus facultades intelectuales la fuerza de que fue destituida al ser destinada para hacernos compañía y endulzar nuestra vida de lucha y afanes; ella la necesita tanto más cuanto que, encargada de transmitir ideas desde la cuna, forma en el hombre una segunda naturaleza por la educación que suministra en los primeros años, que interesa por consiguiente que sea bien dirigida y repose sobre la base sólida[33].

Se asume que la instrucción promueve los intereses materiales y morales de la sociedad, los últimos asociados con la mujer. Gloria Bonilla manifiesta en Márgenes que otro tanto ocurría en otros países como Chile, citando a María Loreto, Cecilia Salinas, Iván Núñez en su artículo La escuela primaria y las niñas del pueblo en el siglo XIX en Chile. En: Revista de la Academia, Santiago de Chile que “La moralización a través de la educación, será un elemento central tanto de la educación del pueblo, como, específicamente, de la educación de la mujer”[34]. Son también notables temas para esta historiadora, el de la instrucción de la juventud, de las mujeres y del pueblo como relevantes para la preparación de las clases populares para el trabajo útil y productivo.

A pesar de las discrepancias de los articulistas de la costa sobre la importancia o no de la educación femenina, la mayoría propugna porque la mujer deje la dependencia absoluta del hombre y tenga capacidad de autosostenerse. Al respecto, Luis Salas, instructor de Instrucción Pública en 1918 en un escrito en La Época Cartagena, dice:

El hombre o la mujer incapacitados de conseguirse una vida independiente con las manos o con el cerebro, estarán siempre merced a las circunstancias. Cada día que pasa nos acercamos más a prescindir de esas muñecas de salón, y no ha de tardar aquel día en que las jóvenes se avergüencen de no tener un propósito en la vida, único medio para respetarse a sí mismas. Donde quiera que volvamos la vista vemos jóvenes viudas con hijos cuyos maridos mueren o las abandonaron sin dejarles capital, otras madres solas con sus hijos, que subsisten en medio del hambre y otras que viven la tragedia de la dependencia de padres o hermanos. La mujer instruida, virtuosa y trabajadora se basta a sí misma para vivir en la abundancia y es el sostén de su familia. No ha menester que el hombre le arroje un vestido o un pan. La mujer, hasta que no obtenga una preparación inteligente, no resolverá sus problemas.[35]

Se plantea en otro escrito aparecido en La Opinión deCartagena, de Noviembre 1916, algo extraño para una sociedad conservadora y es que la mujer debe preparase para ocupar espacios que estaban en manos de hombres y es a través de la educación como esto se consigue. Expone la necesidad de extender la enseñanza de la economía más allá del uso doméstico, y además la enseñanza práctica de alguna profesión o industria, ya que “la pudiente sabrá mandar (si no quiere o no tiene necesidad de ocuparse) y la pobre sabrá ganar su vida con libertad y desahogo”. El artículo termina con las siguientes líneas: “No basta enseñar a una mujer el modo de gobernar una casa; es necesario enseñarle el modo de adquirir esa casa. No basta darle reglas para economizar el dinero; es preciso enseñarle a adquirir ese dinero”.[36]

Figura 4. Sede de la Normal Superior de Caldas a partir de 1938 y del antiguo Colegio Santa Inés de Manizales fundado en 1927. Fuente, Centro de Historia de Manizales.

En Caldas se hace relevante la instrucción, se dice que necesario para superar la crisis y el atraso, consecuencia de los conflictos vividos durante el siglo XIX, siendo el “General Alejandro Gutiérrez, quien se preocupó por la cobertura de la instrucción pública en el departamento”[37]. La Normal de Institutoras fundada por el Gobernador de Caldas General Ramón Jaramillo comienza labores el 6 de marzo de 1910, inaugurada el 20 de julio de ese año, dentro de la conmemoración de los cien años de la independencia. Inicia labores con 7 maestras, 43 alumnas internas y 80 alumnas matriculadas en la Anexa[38].

 

3.2 Creación de la Universidad

 

Indudablemente, la creación de la primera universidad pública para el antiguo Caldas, ha sido el más significativo de los invaluables aportes y realizaciones de la Sociedad de Mejoras Publicas de Manizales (1912)[39]. Los Presidentes de la SMP durante esos años, fueron: José Restrepo Restrepo (1943), Benjamín Patiño Calleja (1944), Guillermo Hoyos Robledo (1945) y Gustavo Larrea Córdoba (1946).

“Cuando Manizales se prestaba a celebrar su primer centenario (1949), dio apertura a la universidad pública, primero con la Facultad de Ingeniería adscrita a la Universidad Nacional de Colombia (1948) y luego con Agronomía y Veterinaria que fueron las primeras facultades de la Universidad de Caldas (1949). Una y otra como parte del denominado proyecto de Universidad Popular concebido entre otros por Juan Hurtado y Gerardo Molina años antes, para garantizar el desarrollo de las fuerzas productivas del Gran Caldas, ente territorial que a partir de 1967 daría origen a tres departamentos: Caldas, Risaralda y Quindío, cuando ya habían entrado al citado escenario regional dos nuevas universidades estatales: la Tecnológica de Pereira (1961) y la del Quindío (1961).”[40]

La Universidad de Caldas

 

Por tratarse de la primera Universidad del Departamento, a continuación y adaptado de Wikipedia, se relata la historia de la Universidad de Caldas. La educación secundaria se cristaliza en marzo de 1911 cuando se aprueba la creación de un colegio mayor en Manizales, suprimido dos años después, creando en su reemplazo el Instituto Universitario de Caldas el cual pasará a convertirse en el origen de la Universidad Popular.

En el mes de noviembre de 1931 se crea el Palacio de Bellas Artes y doce años después (1943) se hace realidad el anhelo caldense al ser fundada la Universidad Popular según ordenanza 006 del 24 de mayo de 1943.

Como respuesta a las necesidades agrícolas, pecuarias e industriales de la región se crean y empiezan a funcionar en 1949 las Facultades de Agronomía y Veterinaria. En 1950 Derecho y Medicina como alternativas profesionales y culturales de la clase dirigente del departamento. Para 1955 aparece el Departamento de Lenguas Modernas. En 1957 se le otorga la categoría de Facultad al Palacio de Bellas Artes. En 1959 se crea la Facultad de Filosofía y Letras buscando conservar la cultura tradicional y fortalecer las áreas humanas.

En 1961 se crea la Facultad de Economía del Hogar como una exigencia de las políticas de Alianza para el Progreso; posteriormente en el año de 1983 es sustituida por la Facultad de Desarrollo Familiar.

La desmembración del Departamento de Caldas en el año de 1966 da origen a que se presente y apruebe el proyecto de ley mediante el cual la Universidad dejaba de ser Departamental para convertirse en Institución del Orden Nacional, según ley 34 de agosto de 1967.

Como una estrategia para fortalecer las políticas de salud del Departamento de Caldas se crea en 1970 la Facultad de Enfermería.

En 1982 se crea la Facultad de Geología y Minas encargada de liderar los estudios mineros y geológicos de la región.

En 1989, mediante Acuerdo 008 de febrero 14, se crea el programa de Educación Física y Recreación. Un año después, en mayo 22 de 1990, se crea el Programa de Diseño Visual (Acuerdo 024) y posteriormente, en 1994 se crea el Programa de Ingeniería de Alimentos (Acuerdo 007 del 2 de febrero) y Tecnología de Sistemas Informáticos (Acuerdo 008 del 2 de febrero)[41].

En la actualidad Especializaciones, Maestrías y Doctorados hacen parte de la oferta educativa de la Universidad de Caldas.

La Universidad Nacional

Siendo Manizales una ciudad universitaria, y la Nacional la primera Universidad que aparece en Caldas, contando para tal efecto con el apoyo de la SMP de Manizales, se presenta también la historia de la sede de la Universidad Nacional de Colombia, adaptando el texto presentado por Universia.

Dice que

la iniciativa tuvo amplia acogida en los diversos órganos del orden Municipal, Departamental y Nacional, así como en las directivas de la Universidad Nacional de Colombia, y en el mes de marzo del año de 1948 se firmó un contrato entre el Ministerio de Educación Nacional, la Universidad Nacional de Colombia, el Departamento de Caldas, el Instituto Politécnico -Universidad Popular- y la Sociedad de Mejoras Públicas, para la creación y puesta en marcha de la Facultad de Ingeniería como dependencia directa de la Universidad Nacional de Colombia, la cual había iniciado su funcionamiento el 26 de febrero de ese mismo año y comenzado estudios con la carrera de Ingeniería Electromecánica el día 3 de marzo. Un año más tarde, en diciembre de 1949, cambió su orientación hacia la Ingeniería Civil. En diciembre de 1954 se graduaron los primeros nueve alumnos[42].

En 1965 se iniciaron los estudios de Topografía y Agrimensura en la modalidad de carrera intermedia, suspendidos después de dos años de funcionamiento y que graduó dos promociones. En septiembre del mismo año se creó la carrera de Administración de Empresas, que comenzó labores en 1966 con las modalidades diurna y nocturna. En noviembre de 1968 se aprobó la carrera de Arquitectura que inició las clases en enero de 1969, año en que se autorizó la apertura de estudios de Ingeniería Eléctrica, Química e Industrial, que iniciaron labores en 1970.

El ingreso de la mujer a la universidad se ha incrementado a lo largo del tiempo, según la investigación de la socióloga francesa Catherine Marry “las mujeres llegaron a las escuelas de Ingeniería en el siglo XX, más de 150 años después de su creación. En las décadas de los setenta y ochenta, la participación de las mujeres en las escuelas de Ingeniería se triplicó, pasando del 6 por ciento en 1972 al 19 por ciento en 1987”[43], mostrando en algunas carreras un verdadero predominio como ocurre en la carrera de enfermería.

En un comienzo la Facultad de Ingeniería tuvo su sede en el Palacio de Bellas Artes y a mediados de los 50 operó en la sede de la Universidad de Caldas. En 1959 ocupó su sede propia en la ciudad universitaria de Palogrande, ampliada en 1968. En 1969 la carrera de Arquitectura funcionó en los locales del Cable Aéreo de Mariquita, con lo cual se instituyó la Sede de El Cable que pasó a ser propiedad de la Facultad en 1972[44].
Como lo describe la historiadora cartagenera Gloria Bonilla a partir de un escrito en La Opinión de Cartagena de 5 de octubre de 1921 “A nosotras nos corresponde engrandecer espiritualmente la nación. Si ellos construyen caminos, edificios, cultivan la tierra, explotan los bosques, forman y hacen las leyes y administran los intereses sociales, a nosotras nos toca proteger la infancia, cuidar del hogar, ser buenas madres, educar la adolescencia, salvar la juventud y culturizar en toda forma nuestra patria”[45].

Manizales no es ajena a los procesos renovadores: en 1938 entre los bachilleres del Instituto Universitario aparece una mujer. En palabras de Guillermo Ceballos:

Como dato curioso encontramos en el mosaico la  figura de una mujer, Cesarina Marulanda García, la inteligente condiscípula y gran amiga, modelo de estudiante y de decoro, que en la historia de la ciudad fue la primera dama que tuvo el valor de matricularse en un colegio masculino, sobreponiéndose a los prejuicios de la época y siendo además, la primera mujer que obtuvo el título de médica en universidad colombiana[46].

 

 

3.3 Vientos de cambio

Además de la participación activa de la mujer en la gesta libertadora, las corrientes liberales a nivel mundial contribuyeron a que desde el siglo XIX se promoviera a la mujer desde las letras.

Aparecen periódicos dedicados a la mujer, como la Biblioteca de Señoritas, en donde escribió Soledad Acosta de Samper, periodista, historiadora, cuentista y novelista, que fundó publicaciones periódicas como la revista quincenal La Mujer (1878-1881) redactada por señoras y señoritas, La Familia (1884-1885), El Domingo de la Familia Cristiana (1889-1890), El Domingo (1898-1899) y Lecturas para el Hogar (1905-1906). En ellos trataba temas como la historia y antropología de Colombia y de América, hasta la moda y la situación de la mujer, pasando por el costumbrismo y la religión.

El periódico La Mujer, dedicado expresamente a ella, circuló en Bogotá de 1895 a 1897, dirigido por Ru y FAR (Ismael E. Romero y Fernando A. Romero). Sus editores quisieron brindar a la mujer lecturas morales y amenas, dando cabida a lo que tuviera que ver con las modas en Europa, el papel de la mujer en la sociedad, su función en el matrimonio, casos de mujeres sobresalientes en la historia universal y la historia colombiana, cualidades y defectos de la mujer, economía doméstica, belleza, salud, pensamientos sobre la mujer, el amor y la felicidad. En la publicación no se admitían artículos sobre política.

La mujer moderna

Aparecen a partir de 1910 publicaciones a favor y en contra de la reivindicación de los derechos legales, económicos y políticos para la mujer. Aunque algunos combinaban argumentos de los unos y de los otros. En ellas se manifestaba que los artículos estaban destinados a la “mujer moderna”.

En 1926 circuló en Bogotá la revista Hogar, dirigida por Ilva Camacho con polémicos artículos acerca de la condición femenina en el país. Tenía secciones sobre noticias nacionales e internacionales, moda, cocina y una titulada “Epistolario del Hogar” en la que se respondían cartas sobre el rodaje del mundo doméstico. En el mismo año aparece en Medellín la revista mensual Letras y Encajes, dirigida por doña Teresa Santamaría de González y por doña María Jaramillo de Simón; la mayoría de las colaboradoras eran mujeres y circuló hasta 1958. Además de cuentos y poemas se publicaban consejos para madres y señoritas, crónicas de viajes, recetas, oraciones a la virgen y un sin número de temas. En ella colaboraron Efe Gómez, Porfirio Barbajacob y Tomás Carrasquilla, entre otros.

Muchas de las publicaciones tenían una orientación moral y religiosa a la mujer y a través de ésta a la familia y a la sociedad. Entre ellas La Familia Cristiana, entre 1906 a 1932; El Hogar, del cual salieron setenta números entre 1907 y 1914. Antioquia por María, revista de Medellín, editada por el director de la Congregación Mariana, circuló de 1920 a 1929 y traía una sección titulada “Colaboración Femenina”, donde se planteaban problemas de la mujer “moderna”, y se fomentaban cambios de los papeles convencionales, de acuerdo con el modelo de vida ofrecido por la Virgen María. Desde 1928 circuló en Medellín la Hojita de Guadalupe, “Órgano del Patronato de Obreras”, un pequeño folleto mensual que se repartía gratis en las fábricas, dirigido por María Ceballos Uribe.

Desde el siglo XIX se estaban gestando organizaciones en defensa de los derechos de los trabajadores, en 1901 se funda en Basilea la Asociación Internacional para la Protección Internacional de los Trabajadores. En 1909 comienza la conformación del movimiento sindical; se agrupan sastres, zapateros y otros artesanos, bajo el nombre de “Sociedad de Artesanos de Sonsón”, otros como el “Sindicato Agrícola de Fresno”, Tolima (1910), el “Sindicato Nacional de Obreras de la Aguja” (1910), el “Sindicato Central Obrero” (1917) y el “Sindicato de Profesores y Maestros del Tolima” (1918). [47]. Después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la mujer se vincula al proceso de transformación política, social y económica. En 1919 como parte del Tratado de Versalles se crea la Organización Internacional del Trabajo con el argumento de que la justicia social es esencial para alcanzar la paz universal y permanente. Dentro de los aspectos considerados por la OIT se encuentra entre otros la protección a la mujer y a la niñez.

La mujer en la democracia

Los derechos adquiridos por la mujer son de dos clases: los políticos que requieren una reforma constitucional, y los de carácter legal que se dan a través de las leyes en el Congreso, dentro de las normas constitucionales[48]. Esto para hablar del derecho al sufragio, y el feminismo. No es coincidencia que en Manizales se haya desarrollado una gran actividad de las mujeres en los años treinta y siguientes y que su vinculación y liderazgo en diferentes actividades cívicas en pro del crecimiento de la ciudad, corresponde con el momento histórico en que se da inicio al feminismo en Colombia, alcanzando una serie de logros políticos y sociales que se constituyeron en reformas legislativas, que le daban cada vez más el estatus de ciudadanas.

Vientos de cambio con relación a la participación y dignidad de la mujer se gestan en Colombia al final de la década de 1920 y en 1930, siendo su origen las protestas y huelgas de mujeres trabajadoras en donde se exigían mejores condiciones laborales y jornadas de ocho horas, además del derecho al sufragio. Cabe anotar que la legislatura provincial de Vélez en 1853 votó para extender el sufragio a las mujeres siempre y cuando estuvieran debidamente representadas, como lo estaban los hombres en las juntas electorales, para que su participación fuera realmente efectiva, sin embargo, la Corte Suprema  anuló el decreto con el argumento de que ninguna provincia podía otorgar más derechos que los que otorgaba la Constitución.

La Constitución de 1886, otorgó la ciudadanía exclusivamente a los varones mayores de 21 años que ejercieran profesión, arte u oficio[49]; sin embargo, las mujeres participaron en la campaña política de 1922, a través de discursos, como lo venían haciendo desde tiempo atrás. Gracias al espacio político alcanzado por las mujeres en ese año y a las presiones internacionales como la Organización Internacional de Trabajo, se introdujeron varias reformas.

Entre esos logros está la de administrar libremente sus bienes de uso personal, y no en “potestad marital”. El reconocimiento de la libre disposición de sus bienes (Ley 28 de 1932), el acceso a la educación superior desde 1933, el ingreso a ejercer cargos públicos desde 1936 y el derecho al voto que se alcanzó en 1954.

Las asociaciones y organizaciones sindicales femeninas promovieron mediante conferencias, artículos de prensa, discursos y programas radiales, sus puntos de vista para lograr la aceptación popular.

En 1929, se celebró en Bogotá el IV Congreso Internacional Femenino, en el cual participó la delegada Ofelia Uribe de Acosta, en su periódico Insurgente escribe sobre la reacción “de los hombres conservadores a partir de 1932 fue principalmente por el ingreso de la mujer a la Universidad, el trabajo fuera del hogar, la implantación de la educación mixta y los derechos civiles y políticos”[50]. Se discutió el papel de la mujer en el sistema educativo, en la medicina, en el matrimonio y en la historia. Se aprobó una comisión para presionar a la Cámara de Representantes y al Senado de la República para que aprobaran el proyecto de Régimen de Capitulaciones Matrimoniales, presentado por Ofelia Uribe y Clotilde de Ucrós. El proyecto buscaba el afianzamiento de la mujer como ser individual, frente al matrimonio, el reconocimiento de sus derechos civiles y políticos, la aprobación del matrimonio civil y la reforma del Concordato.

Los debates entre los parlamentarios y las mujeres desde las barras del Congreso, desembocaron en acaloradas discusiones; como consecuencia las opiniones se dividieron no sólo entre los manifestantes, sino en el gobierno: mientras unos abogaban por incluir a la mujer en la vida pública, otros denunciaban el fin de las virtudes y de las buenas costumbres[51]. Se logró la aprobación de la Ley 83 de 1931, que autorizaba a la mujer a recibir directamente el pago sin necesidad de un representante legal. Posteriormente siguieron llegando memoriales firmados por mujeres de Bogotá, Neiva y Manizales, logrando que con la Ley 28 de 1933 se concediera a la mujer la administración parcial de sus bienes.

Para 1944, la Unión Femenina de Colombia, fundada por Rosa María Moreno e Hilda Carriazo y la Alianza Femenina de Colombia, dirigida por Lucila Rubio, solicitaron nuevamente el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Algunos representantes de la Cámara y del Senado, junto con medios escritos se opusieron con el argumento de que esto significaría la ruina moral de la sociedad y la destrucción de los valores y la vida familiar. Sin embargo, en 1945 se le concedió la ciudadanía a la mujer, pero el derecho al sufragio sería sólo para los varones.

En 1946, la ONU (Organización de Naciones Unidas)[52], pidió a los países de América que aún no habían establecido el derecho al voto femenino en sus constituciones, exigiéndoles que actuaran de acuerdo a los tiempos, dado que negar el derecho al voto a la mujer era perpetuar un estado de desigualdad social entre hombres y mujeres[53]. Después de muchas reuniones, se determinó que darle la oportunidad al género femenino, sería darle una legitimidad amplia a la democracia, dado que ellas eran más del 50% del censo electoral del país.

Las mujeres continuaron la lucha en un movimiento sin distingos de clase social, y siguieron las cartas, debates desde las barras del Congreso, escritos en prensa y programas de radio. Fue durante la dictadura del General Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957), cuando empezó la participación de la mujer en el poder. Fueron nombradas en la Asamblea Nacional Constituyente Esmeralda Arboleda y Josefina Valencia, quienes junto con Bertha Hernández de Ospina y María Currea de Aya, lograron la aprobación del Acto Legislativo No. 3 de 1954, que le concedió a la mujer el derecho al voto y a ser elegida.[54]

La visita de Esmeralda Arboleda fue reseñada en la Revista Civismo número 40 de septiembre de 1940, cuando esta Abogada Valle Caucana que hiciera su secundaria en Pereira, fuera estudiante de Derecho. Su importante labor en pro de la causa de los obreros y sobre todo de la mujer, debió encontrar eco entre las mujeres que participaban de los asuntos de la Sociedad de Mejoras Públicas.

Sólo hasta el 1 de diciembre de 1957, votaron las mujeres el plebiscito que aprobó el pacto del Frente Nacional, ejerciendo por primera su derecho al voto.

La obtención del voto de las mujeres en Colombia en 1954, es evidente que no se trata de un acontecimiento único, aislado, pues lo precedió una lucha que se estructura en los años treinta, pero que tiene antecedentes en proclamas anteriores, y donde las mentalidades conservadoras y liberales entraron en juego por un tiempo largo que dura hasta hoy. El cambio para las mujeres, aunque formal en cuanto a la participación política se refiere, fue especialmente el hecho de visibilizarse como sujetos en el sistema político, en el que empezaron a producirse algunas transformaciones, décadas después, como por ejemplo, nuevas leyes o la creación de la Consejería de la Mujer en Colombia, a fines del siglo XX[55].

El artículo primero de la de la reforma Constitucional Plebiscitaria de 1957 dice “Las mujeres tendrán los mismos derechos políticos que los varones”[56].

 

La mujer a la universidad

Mediante movilizaciones ante el Congreso de la República, las mujeres obtuvieron la posibilidad de terminar el bachillerato y acceder a la universidad. El Presidente Enrique Olaya Herrera mediante el Decreto 227 de 1933, autorizó el establecimiento del bachillerato para la mujer, siendo el primer paso para el ingreso a la universidad. Se reformaron los estudios de las Escuelas Normales y de Comercio para expedir además de los títulos de normalistas o Maestras y Secretarias, el título de bachiller[57]. El Ministerio de Educación fundó entre 1934 y 1944 universidades exclusivamente femeninas para profesionalizarlas en campos propios a su condición, como la enfermería. La Universidad Nacional fue la excepción aceptándolas en todos los programas. En 1935 Gerda Westendorp se especializó en Filología e idiomas en la Universidad Nacional de Colombia, en 1936 Gabriela Peláez ingresó a la Facultad de Derecho. A pesar de este avance en Colombia muchas mujeres eran presionadas para continuar en el hogar.

Algunos hitos de la participación femenina, los encontramos con la primera universitaria: Paulina Beregoff de nacida en Rusia, se graduó en la Universidad de Pensilvania en 1921 con los títulos de  Bacteriología y Parasitología y en Farmacia y Química; trabajó en el laboratorio de Patología de McMannes de la misma universidad. Fue nombrada como miembro privilegiado de The Rivas Bacteriological Society of the University of Pensilvania. Por petición del decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena, fue seleccionada por la Universidad de Pensilvania para trabajar en Cartagena como consultora. Se  graduó en Medicina y Ciencia Biológicas en la Universidad de Cartagena en 1925.

Dora Piñeres de la Ossa en su artículo La Primera Mujer Universitaria en Colombia: Paulina Beregoff 1.920-1.970, publicado  en La Revista Historia de la Educación Latinoamericana dice sobre ella que “Destaca su perfil, su liderazgo y personalidad, como profesora titular que da inicio a los estudios experimentales de bacteriología y parasitología en la ciudad con instrumentos aún no conocidos, y como estudiante, que fue reconocida por profesores y compañeros en los claustros de la Universidad de Cartagena que luchaba por su posicionamiento científico y académico”[58]. Su actividad y presencia generó polémicas sobre todo por parte de las autoridades eclesiásticas.

La primera Abogada y Magistrada fue Rosita Rojas Castro, Doctora en Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Externado de Colombia en 1942; nombrada Juez Tercero del Circuito Penal de Bogotá en 1943. La primera mujer gobernadora fue Josefina Valencia de Hubach, por el Departamento del Cauca entre 1955 y 1956 y primera Ministra, en el de Educación entre 1956 y 1957. La primera senadora fue Esmeralda Arboleda por el Partido Liberal en 1958.

La Compositora y periodista Helena Benítez de Zapata fue nombrada por el Gobernador de Caldas alrededor de 1958, como alcaldesa de Riosucio, siendo la primera en ostentar éste cargo. Una de sus composiciones musicales más recordada es el pasodoble “Feria de Cali”.

Dice la socia de la SMP Adela Ceballos Peñalosa: sin duda la educación de los pueblos es un factor transformador de la sociedad, y ha sido en la historia además un elemento que le ha permitido a la mujer alcanzar ciertos niveles de igualdad con el hombre en el mercado laboral y el posicionamiento cada vez mayor de la mujer en el contexto social, económico, político y laboral. El acceso a la educación les ha permitido alcanzar oportunidades laborales que antes no tenían, sin embargo aún persisten diferencias en la remuneración, en la carga laboral y en el trato hacia la mujer con respecto al hombre en muchos sectores de la economía.

4-   TERCER MOMENTO: LA MUJER Y EL CIVISMO

Mientras la evolución humana es un asunto de varios millones de años, las ciudades sólo aparecen hace 10.000 años: esto es, son sistemas que no han tenido tiempo de evolucionar y de ahí la importancia de avanzar con los procesos culturales centrados en el desarrollo social y ambiental, antes que restringirlo al mero ámbito económico.

Desde la antigüedad se ha pensado que el hombre significa la energía y la mujer la naturaleza. Efectivamente todo medio transformado exige una base natural, pero también las transformaciones sobre el medio ecosistémico deben ser ecológicamente sólidas y compatibles con la cultura.

4.1 Las mujeres a la SMP

 

Es fácil inferir que los acontecimientos mundiales junto con el liderazgo y el papel que desempeñan en la sociedad de Manizales las mujeres y el espíritu liberal de la época, se aúnen para que en la sesión del 17 de febrero de 1927, quedara consignada en el Acta número 3  que “Fueron comisionados  los socios Botero, Muñoz y la comisión de la mesa. Y para reorganizar el  Cuadro de Honor de la Sociedad, la presidencia dispuso que cada socio presentara los nombres de dos candidatas para así formarlo”[59]. Se trataba de un órgano integrado por las esposas, hijas y mujeres prestantes de la Sociedad manizaleña para trabajar a favor de las actividades cívicas que se desarrollan en el marco del quehacer de la Sociedad de Mejoras Públicas. Al respecto para ilustrar la época se presenta una fotografía de la Señora Inés Arango de Salazar, quien fuera Presidenta del Cuadro de Honor de la S. de M. P. en el año 1924, tomada de la Monografía de Manizales 1849-1924, elaborada por José Gaviria Toro. *

Para la sesión del 31 de marzo de 1927, según el Acta número 10 asisten las siguientes damas integrantes del Cuadro de Honor: Rita Robledo de Villegas,  Soffy Pinzón de Zuluaga, Laura Jaramillo de González, Susana J. de Bernal, Mercedes Hoyos de Ferrer, Julia Mejía de Ocampo, Teresa Arango, Alicia Villegas, Berta Gaviria, Rita Hoyos, Pastora Villegas y Paulina Jaramillo.  Estuvieron presentes en la asamblea los socios siguientes: Agustín Gutiérrez, quien presidió, Gustavo Ángel, Hernando Gutiérrez Robledo, Enrique Peláez E., Félix R., Julio Cuervo, José Rivas,  y Pedro Luis, Arturo Duque, José J Hoyos, Juan Uribe, Roberto Villegas, José Manuel Gutiérrez, José María Ospina, Eloy Gómez, Antonio José Botero, Emilio Muñoz, y Enrique Cordobés.

Durante la reunión manifiestan las damas “sus deseos de servir eficientemente a la Sociedad y que oportunamente harían la elección de dignatarias”. Es de resaltar que el señor presidente les ofreció además de “la colaboración irrestricta de la Sociedad” poner el nombre de estas gentiles damas en un “lugar preferente y en marco”.

El Cuadro de Honor inicia su gestión encareciendo la presentación del plano para la Plaza de Bolívar. Se les encomienda la campaña de promover la correcta utilización de las calles.

 

De acuerdo con los estatutos en el acta número 15 del 19 de mayo de 1927, se solicita al Cuatro de Honor la ayuda “a la junta de festejos, a fin de que el programa que ésta lance con la llegada del ferrocarril, sea algo que corresponda a la trascendencia del acto que va a conmemorarse”.

En junio de 1936, el Comité Central de la Sociedad de Mejoras Públicas, designa a “un grupo de damas esclarecidas de nuestra sociedad para integrar el Comité Femenino, que ha de obrar de acuerdo con aquél en el desarrollo de esa magnífica iniciativa”. Se trata del Reinado del Deporte, certamen para elegir a la Soberana de los Cuartos Juegos Atléticos, que se celebrarán en diciembre de ese año. Una manera de demostrar el espíritu de la ciudad que se levanta de sus calamidades.

En la Revista No. 5 de noviembre de 1936, aparecen los estatutos, y en su artículo XII, muestra la constitución y funciones del Cuadro de Honor, anotando que además de las comisiones permanentes o transitorias, para el mejor cumplimiento de sus labores, tiene una “misión especial” que es la “de organizar fiestas sociales en beneficio de la Sociedad de Mejoras Públicas, y propender por cuantos medios estén a su alcance al progreso de la ciudad”[60]. Fácil nos resulta pensar que se trataba de un aspecto banal, sin embargo, era un medio para promover la integración de los socios, las autoridades municipales, departamentales y nacionales en torno a iniciativas necesarias para el desarrollo de la ciudad.

 

 

4.2 El Cuadro de Honor

El año de 1936, Manizales vive una época gloriosa por su destacada actividad cultural, literaria y periodística; la mujer incursiona en las letras, la Revista No. 1 de Civismo en sus Comentarios, informa sobre el segundo número de la revista “Pinceladas”, órgano de la Legión Femenina Pro-Cultura, en la que manifiesta que el propósito es “incorporar a la mujer manizaleña a la cultura general; visto su significado de aporte femenino al movimiento intelectual de Manizales”[61], anuncia a su vez que espera su colaboración para la “avanzada social y cívica” que se propone. Es así como las mujeres estudian el plan de iniciativas sociales y establecen apoyarlas y recoger fondos para hacerlas realidad. Entre estas obras tenemos el Conservatorio Musical y la Escuela de Bellas Artes, que partiendo de la iniciativa nacional, es acogida con entusiasmo por la Legión Femenina.

Figura 5. Palacio de Bellas Artes de la Universidad de Caldas, obra de 1952 emprendida por la SMP de Manizales, donde funcionó la Facultad de Ingeniería de la U. N. en sus inicios. Fuente, Revista Civismo 447 de 2011.

Aunque en 1931 se había creado la Escuela de Bellas Artes, siendo los actores principales la Alcaldía de Manizales, el Concejo Municipal y la Sociedad de Mejoras Públicas, esta se desarrolla gracias al esfuerzo de Gonzalo Quintero, José Manuel Cardona y Alberto Arango Uribe en una labor incomprendida, que logra capitalizarse cuando la misma sirve de fundamento para la creación de la Universidad Popular en 1943, la misma que da origen a la Universidad Nacional en 1948 y a la Universidad de Caldas en 1949.

Al parecer el Cuadro de Honor tuvo períodos en los que languideció, como lo manifiesta el Presidente Enrique Villa López, en su informe de labor de 1949[62], haciendo un llamado a todas las damas que puedan prestar su concurso para fortalecer e incrementar las obras culturales y sociales en Manizales. Las funciones encomendadas a ellas eran las de participar en los “actos sociales e invitándolas a fomentar las embajadas culturales, las representaciones teatrales, las escuelas de servicio social, las semanas cívicas en beneficio de obras de beneficencia, de ornato y arborización y de todas aquellas empresas donde la Sociedad de Mejoras Públicas debe dejar sentir su influencia o realizar sus iniciativas”.

 

Tomás Calderón “Mauricio”, en su escrito con motivo de las Bodas de Plata de la S. de M. P. hace un elogio al Cuadro de Honor, del que dice que se encuentra integrado por mujeres quienes bajo el escudo de la ciudad, siempre están listas a la llamada del civismo, enfiladas y entusiastas, para colaborar con el progreso de la ciudad, quienes además han inspirado a los socios “un poco de ideal y un laurel que transparenta señoriles alientos para continuar, por el camino del desinterés, la ruta luminosa que conduce al más alto de los amores: el de la patria chica que es un espejo magnífico de la patria grande”[63], dice además de ellas que son impulsadoras y sostén, para la construcción y engrandecimiento de la ciudad.

 

Es visible el carácter afectado de la sociedad que se anuncia con un lenguaje grandilocuente en esta época.

¿Cómo definen su papel en el civismo las integrantes del Cuadro de Honor? Al concepto del papel que desempeñaban las mujeres que lo integraban dentro del civismo, podemos aproximarnos a través de las entrevistas realizadas por Mery Delmar, en la sección Tribuna Femenina de la Revista Civismo.

 

 

Cecilia Villegas Robledo

 

Para el mes de septiembre de 1938, en la Revista 21[64], manifiesta que han iniciado las labores de la Hora Cívica, el apoyo a la organización de la inauguración de las carreteras de Occidente y al Magdalena. Resalta también obras de importancia, relacionándolas como “materiales”:  el empeño de la SMP por el campo de la aviación, “culturales” el Politécnico, base para la Universidad de Caldas, de la que colocarán la primera piedra en febrero de 1939; otra obra que impulsan es la construcción del Manicomio Departamental. Considera como de vital importancia para la ciudad, resolver el problema de vivienda de la clase media conformada por empleados públicos y particulares, obra iniciada por el Banco Central Hipotecario que requiere de la participación del Municipio, el Departamento y la Nación.

 

Teresita Palacio de Gutiérrez

En la Revista Civismo número 16 de mayo de 1938 en su calidad de Presidenta del Cuadro de Honor, se refiere a la obra Mery Delmar como:

trabajar por el engrandecimiento de la ciudad, a la que, a la par que mis compañeras profeso un amor sin límites. Considero como labor primordial del Cuadro de Honor remover el ambiente, sacarlo de su apatía y colocarlo en el amplio campo de las actividades sociales de todo orden. Tú sabes bien que la alegría de la ciudad no la constituyen propiamente sus edificios, ni sus calles, sino el espíritu animoso y acogedor de sus habitantes. Este es, a mi entender, el mayor factor de progreso y de cultura[65].

 

Plantea también que la labor en que está empeñado el Cuadro de Honor para el momento, es “reorganizar la Hora Cívica que será radiodifundida, para así dar la oportunidad al desarrollo de las capacidades intelectuales de mis compañeras, y a la vez esperamos que el Centro Pro-Cultura, integrado por un destacado grupo de damas, colabore con nosotras”[66].

Sobre la Medalla del Civismo, en su opinión no debe ser concedida anualmente más bien que “mientras menos se prodigue más meritorio será su significado”[67]. Palpable en sus palabras además del amor por la ciudad, la importancia que tienen las labores sociales y culturales. También la relevancia que se da al desarrollo de las capacidades intelectuales y de promoción de la mujer.

 

Blanca Isaza de Jaramillo Meza[68]

Nacida en Abejorral en 1898 y fallecida en Manizales en 1967, hija de Félix Isaza Arango y Carmen Rosa Londoño de Isaza, es considerada una de las más grandes poetisas del Viejo Caldas. Criada en Manizales, se casó con Juan Bautista Jaramillo, quien también dedicó su vida a la poesía. ]Fue editora de importantes periódicos y revistas de Caldas, entre ellas la Revista Manizales.

Su obra la constituyen 16 libros de poesía, crónicas, cuentos, cuadros de costumbres y conferencias, y “Alma” (poemas escritos de 1954 a 1960).  Entre sus publicaciones tenemos además:

Selva Florida (poesía 1917).

Los Cuentos de la Montaña (1926).

La Antigua Canción (prosa y verso 1935).

Claridad (poesía 1945).

Del lejano Ayer (prosa 1951).

Preludio de invierno (poesía 1954).

Itinerarios Breves (siete volúmenes de crónicas diversas).

Al margen de las Horas (prosa).

Manifiesta  ella que el papel de las mujeres es ser animadoras del espíritu cívico, a mantener la llama del amor por la tierra, conseguir nuevos afiliados a la obra de la Sociedad, además de ser defensora de la ciudad, contribuyendo con decisión a las obras de progreso que la misma emprenda.

Sobre la obras urgentes para Manizales, indica que superada la construcción de casas cómodas y elegantes para los empleados, quedan pendientes el Instituto Politécnico y la remodelación de la edificación donde funciona el Instituto Universitario, necesarias para educar a la juventud y hacer de Manizales no sólo una ilustre ciudad universitaria sino una ciudad fabril, que más que formar doctores, forme técnicos para la floreciente industria.

En el editorial de la Revista Civismo número 17 de mayo de 1938, ella hace un homenaje a la labor de la SMP por sus labores de embellecimiento y ornato en diferentes puntos de la ciudad[69], que vistas con nuestra óptica actual, más que estéticas, son prueba de la manifestación de la ciudadanía que conduce al cuidado de la ciudad con los beneficios que esto trae para los habitantes.

Colabora además inaugurando lo que se denominó la Hora del Centenario, iniciativa apoyada por Radio Manizales, en la que la Sociedad de Mejoras Públicas convoca a la los ciudadanos a participar en todas las actividades encaminadas a la preparación del centenario. En el programa doña Blanca disertó sobre temas cívicos[70], lo que muestra el liderazgo de la mujer encarnada en ella para asuntos que por su naturaleza parecerían estar relegados al género masculino.

Más adelante volveremos con el pensamiento de Blanca Isaza de Jaramillo Meza, sobre el rol de la mujer en su época.

 

Rosa de Marillac

El verdadero nombre de la que escribe el editorial denominado Tres temas, de la Revista Civismo número 67 de mayo de 1944 no se conoce y a quien el editorialista califica diciendo que sus comentarios “revelan a un fina escritora, a una sagaz observadora y un alto temperamento cívico”[71], plantea allí su pensamiento sobre tres asuntos importantes:

El primero la acción cívica de la mujer para la celebración de los cien años de existencia de Manizales en la que la convoca a apoyar la labor de los hombres con este vehemente y cívico llamado:

Las mujeres tenemos un sagrado deber que desarrollar. No podemos permanecer indiferentes antes el desenvolvimiento de los hechos con miras a aquella gran fecha. Debemos ocupar nuestro puesto de vanguardia en esta generosa cruzada por los intereses de Manizales. Y debemos obrar con prontitud, con eficacia y sin timideces. Es necesario coordinar nuestra voluntad al concierto general. En tal forma que nuestra voz se levante con nítidos acentos en la gran sinfonía del progreso[72].

Pero no se queda allí, a renglón seguido propone a la Junta del Centenario la convocatoria de un grupo de damas en lo que denomina el “Comité Femenino Pro-centenario de Manizales”[73], argumentando que “las mujeres, a pesar de todo, tenemos, a veces, buenas ideas y acertadas iniciativas”.

El segundo, la Central Hidroeléctrica calificándola de necesaria en Manizales, para “su vitalidad económica y su completo desarrollo industrial”[74].

El tercero lo denomina El Canto de Optimismo, en el que se queja de la lentitud de los hombres para que las “ideas y el hecho marchen paralelamente”[75]; sin embargo, anota que las iniciativas ya empiezan a marchar y que la ciudad renace al espíritu de la cooperación.

 

 

Clotilde García de Ucrós

Escritora bogotana que se desempeñó en la dirección de los Parques y Jardines de Bogotá, pero que también le prestó importantes y oportunos servicios a la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales. En un par de especiales que envía a la Revista Civismo, uno en 1939 que se publica en la Revista de abril, número 28, y otro en 1941 que aparece en la Revista de diciembre, número 51.

En el primero,  titulado La Mujer y su Incompetencia, la Señora García de Ucrós dice: “los  prejuicios ancestrales han venido sosteniéndose en la falsa convicción de que la mujer fuera del hogar, ni tiene puesto, ni sabe sostenerse en él”[76]. Cuenta que la educación femenina se ajustó solamente a modelar el carácter e inculcar sentimientos piadosos, preparándola como ama de casa y madre de familia. Agrega que por fortuna la mujer ha evolucionado con el mundo, que no existe argumento anatómico para diferenciar las funciones del cerebro dependiendo del sexo, que no existe ley moral o física que faculte al hombre para restringir el desarrollo intelectual de la mujer.

En el segundo, titulado A las Mujeres de Caldas, empieza señalando que “El alma, ante Dios, no tiene sexo. Igual corona ciñen la sienes de Teresa de Jesús que las de Ignacio de Loyola”[77]. En una posición que autocalifica de radical y dirige a sus amigas, afirma que más derechos le corresponden a la mujer que al hombre, por lo mismo que ella tiene mejores y más bellas obligaciones en la vida. Señala que hay quienes afirman “que el sexo femenino es desde cualquier punto de vista inferior al masculino” (Sic), olvidando que ellos también tuvieron un madre, pero que gozaron de educación, maestros, libros, universidades, mientras las mujeres sólo tuvieron como únicas armas la aguja, el bolillo y el tambor. Deshace también las bases y fundamentos que esgrimen quienes creen que la mujer pierde su feminidad cuando deja de ser ignorante, al señalar ella que el saber y la instrucción le permiten realizarse mejor como mujer. Agrega que ya pasaron los tiempos de la aguja y la calceta y que toda el alma femenina cabe mejor y más holgadamente dentro de una intelectualidad cultivada.

Alicia Botero de Jaramillo

En el apartado de Vox Populi de la Revista Civismo Tomo 12, número 111 de junio de 1958[78] Alicia Botero de Jaramillo perteneciente al Cuadro de Honor, considera la necesidad de un Plano Regulador que señale orientaciones técnicas y precisas al desarrollo material de Manizales, que reseñe la importancia de la planeación urbanística con criterios técnicos. Esta nota pone en evidencia que la mujer tenía capacidad para desempeñarse en altos cargos de la planeación municipal; pues agrega también que un organismo de dicha naturaleza le hace falta a la ciudad, poniendo como ejemplo el debate relacionado con la ubicación del Hotel de Turismo, para lo cual dice que el asunto debe decidirse con criterio técnico pero que hace falta planeación de lo urbanístico.

4.3 Cuarto de Hora Femenino

Otro proyecto emblemático, es el Cuarto de Hora Femenino, difundido por Radio Manizales, que manifiesta el propósito de publicar un libro en el que se recopilen las charlas desarrolladas por las damas participantes. El Señor Bernardo Londoño Villegas mediante una comunicación dirigida al Señor Director de la Revista Civismo, manifiesta el profundo agradecimiento por la generosa y brillante colaboración de las siguientes damas:

Las Señoritas Marina Pinzón Urdaneta, Ofelia Villegas González, Josefinita Mejía Duque, Aura Villegas Mejía, Matilde Londoño Arango, Cecilia Hoyos Arango, Conchita Gutiérrez Arango, Leonor Arango Uribe, Blanca Villegas Robledo y Magola Marulanda López; y a las Señoras Blanca Isaza de Jaramillo Meza y Lucrecia Villegas de Echeverri.

El Señor Londoño invita a participar de este empeño a otras que no han intervenido y manifiesta que el objetivo de esta iniciativa es que

“la mujer nuestra llegue a un dominio más o menos intenso de su propio valor. Es decir, que se conozca intensamente a sí misma; que revalúe en ella su calidad espiritual, y que deponga ese pernicioso complejo de inferioridad a que fatalmente la ha llevado, no su timidez, que es en todo caso inferior a su inquietud, sino la indiferencia, el egoísmo, la incomprensión y la impreparación del hombre para estimular en su alma cualquier  don distinto del de la simple atracción elemental[79].

Anota además que a pesar de una tendencia natural a la banalidad, existen grupos femeninos independientes, capaces de “afirmarse en sus propias posibilidades y apasionadas por el culto de la personalidad”; y aunque no todas podrán ser seres excepcionales, el Cuarto de Hora Femenino, logrará que aquéllas que tienen el suficiente poder se destaquen, se afirmen victoriosas y se libren de las pequeñas y grandes trabas que la sociedad del momento les impone.

La tendencia a la banalidad no es exclusiva del género femenino, más bien se da cuando no existen las oportunidades, ni el deseo personal de trascender a las trivialidades y frivolidades.

El Cuarto de Hora Femenino hace palpable en Manizales las capacidades de las mujeres, como lo resalta la Revista Civismo número 4 de octubre de 1936, refiriéndose a este programa: “está demostrando lo que de otro modo Manizales no hubiera reconocido justamente: que esta ciudad tiene en sus mujeres un destacado elemento de prestigio intelectual y un instrumento eficaz de divulgación cultural y de propaganda terrígena”[80], se aprecia además el estilo de la época. Continúa la sección destacando la actuación de la mujer en los siguientes términos

Así es como debe entenderse el papel mujer en los vaivenes ciudadanos: en forma de influencia directa sobre el ambiente, y de modo tal que sin perder su feminidad, pueda competir con el hombre en cuanto a la eficacia de su intervención y lo supere por el sencillo hecho de que en ellas es más profunda la generosidad, más viva la abnegación, más puro el altruismo y más resuelta la intención de practicar el bien por encima de todo.[81]

Tal es el éxito del programa que en la Revista número 5 de noviembre de 1936 se anuncia que Radio Manizales se propone publicar una revista especial de difusión de las labores de la empresa, en la que se publicarán las charlas del Cuarto de Hora Femenino[82]. No se conoce si esta iniciativa se llevó a feliz término, sin embargo, la propuesta habla de la importancia de la labor desempeñada por las damas participantes.

La Sociedad de Mejoras Públicas aplaudió las empresas que favorecieran e impulsaran a la mujer; una muestra de ello lo encontramos en la nota relacionada con la visita de las damas de la comunidad del Sagrado Corazón, exaltando su labor educativa tanto femenina como masculina.

Durante los juegos olímpicos 1936-1937, la Revista Civismo destaca la participación de Adiela Jiménez, como símbolo deportivo, al obtener en cuatro justas deportivas los tres primeros puestos y uno segundo, anotando que “en nuestro medio muy pacato, donde la mujer sólo concibe la actividad doméstica de manera celosa, en donde el deporte es apenas una novedad, el surgimiento de un elemento como Adiela Jiménez, airosa con sus catorce años, es un acontecimiento formidable”[83]; también se destacan “Amelia Castaño, Josefina Estrada y el brillante equipo de basquetbol femenino, campeón olímpico”[84].

Las obras civiles también son objeto de apoyo por parte del Cuadro de Honor, es así como la Señorita Carola Mejía Gutiérrez, como Presidenta del mencionado órgano, propone la realización de festivales para la consecución de los fondos con destino a la construcción de la Plaza de Occidente.

 

 

4.4 Medallas del Civismo y al Mérito a la mujer

Sobre la Medalla del Civismo, Blanca Isaza de Jaramillo Meza, hace una reflexión y una crítica a este galardón, manifestando que “a mí no me seduce eso de que haya dos Medallas para los temas del civismo: una para varones y otra para las damas; la gracia es conquistar la Medalla, la única”, manifestando que existe el concepto de elogiar a la mujer “por cualquier nadería, que la más chica empresa que realicemos, los hombres por galantería y por estímulo nos la juzgan con lente de aumento”, es así como existen dos medallas porque se cree imposible que una mujer alcance la Medalla, sin tener en cuenta sus capacidades y la labor cultural y social que realiza. Si sólo hubiera una los hombres se afanarían más por la ciudad. Justa queja en una época donde las mujeres están luchando por alcanzar el manejo sobre sus bienes y la independencia.

Fueron acreedoras a la Medalla al Mérito Doña Soffy Pinzón de Zuloaga en 1928, Pastorita Mejía de Villa en 1929, y la Señorita Josefina Mejía Duque en 1937, de quien dice Arturo Arango Uribe en la ceremonia efectuada el 28 de junio de 1937 que “buscó en humana angustia de la ciudad una clase, un gremio, una familia en el trabajo y en las necesidades”, para darle “satisfacción a los afligidos”, comparándola con una madre que se dedica a mejorar la calidad de vida de los lustrabotas.

En 1945 el Padre Adolfo Hoyos, Roberto Londoño Villegas y Antonio Álvarez Restrepo, integran la comisión que propone a la Reverenda Madre Luciana, de la Comunidad de las Hermanas de la Caridad, “por la edificación y mantenimiento de la Clínica de la Presentación, obra que se debe al desvelado esfuerzo de esta religiosa”[85], de quien dicen que sin pertenecer a la ciudad ha realizado un acto meritorio, que sirve a la comunidad por muchos años.

Sarita Restrepo de Restrepo en 1953, Aura Escobar de Hoyos Arango en 1955, y Luz Marina Zuluaga Zuluaga en 1958.

Además, la Medalla del Mérito fue otorgada a la Reverenda Madre María de la Santísima Trinidad en 1954; a Catalina Botero de Sanint y Ester Jaramillo de Vélez en 1955, por el almuerzo infantil; a Margarita Zuluaga de Zuluaga en 1958; y a Camila Álvarez J. en 1962, por su trabajo en pro de la rehabilitación de los invidentes.

Lo anterior que permite señalar cuál era la actividad de la mujer en la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales para la época, le facilita al lector entender cómo la institución todavía no le ha abierto sus puertas para hacerla socia, tal cual lo realza Blanca Isaza de Jaramillo Meza al tratar el tema de la adjudicación de las  Medallas del Civismo y del Mérito.

                                                                                     

 

4.5 Manifestación en la cultura

La Revista Civismo exalta y expone las manifestaciones culturales, no sólo de sus asociados varones, sino con especial interés, de las mujeres. Así, recoge en ella sus cuentos, poemas y escritos, además de la visita a la ciudad de otras insignes representantes de la cultura. La revista consigna la asidua colaboración de Blanca Isaza de Jaramillo Meza, las presentaciones de la bailarina alemana Erika Klein, las poetisas Juana de Ibarbourou, Eusebia Euse y Martha Lomar, entre otras.

Presenta los trabajos expuestos durante los juegos olímpicos por la Escuela de Bellas Artes de Samuel Acevedo Hoyos, Antonio Bedoya, Blanca Isabel Renal, Guillermo Botero, José María Calle, José Manuel Cardona, Daniel y Luis Bernardo Cruz, Margarita Echeverri, Sofía Arias, Juan González, Luisa Henao Toro, Antonio Jaramillo V., Jaime Luchini, Fidel Machado, Hernán Merino, José Manuel Ortiz, Antonio José Osorio, Alberto Pino, Gonzalo Quintero, Chila Vargas Restrepo, María, Julia y Mercedes Vargas Sicard, Roberto Vélez Sáenz, Belén Cuero Márquez y Alba Lucía Merchán Hormaza.

Todo esto para mostrar el papel protagónico de la mujer en la sociedad, desempeñándose con ahínco en labores culturales de primer orden.

 

Las mujeres para la caridad y la beneficencia

 

Al parecer las mujeres de la élite en las ciudades dedicaron ingentes esfuerzos a obras filantrópicas y de caridad apoyando las labores en escuelas, orfanatos, ancianatos, hospitales y cárceles, entre otras instituciones de caridad. ¿Por qué los hombres no apoyaron con el mismo empeño esta labor? La historiadora Gloria Bonilla anota como posibles causas el que la caridad era un instrumento de perfeccionamiento espiritual que se canalizó a través de tales instituciones,  además que estas labores no eran del gusto de los hombres por su baja o inexistente remuneración. Otro argumento era el que se ayudaba a los sectores pobres y desfavorecidos de la sociedad. También argumenta que en varios países las actividades asistenciales se dejaban en manos de la Iglesia y en algunas mujeres, a quienes se valoraba porque lograban aliviar las dolencias de la sociedad a bajo costo y sin cuestionar la estructura social[86].

En la Colombia, y la Europa de finales del siglo XIX y comienzos del XX eran escazas las opciones para las mujeres de la élite, siendo estas casarse, ingresar al convento o dedicarse al cuidado de otras personas o a la acción social, una manera de sublimar y sustituir la dedicación a los hijos. Dice Gloria Bonilla que “La beneficencia fue un espacio de socialización para las damas de la élite. Además del espíritu de solidaridad, algunas mujeres se dedicaban a esas obras aprovechando salir de sus casas, figurar y tener protagonismo en la ciudad”[87].

Sin demeritar la labor que desarrollaron las mujeres, se puede anotar que era producto no solo de su preparación, sino de la clase de sociedad, fruto del modelo económico, de transición entre la economía agraria y la capitalista. Las revistas y periódicos de la época permiten acercarse y representar el papel y roles de la mujer en la sociedad.

4.6 Los tiempos del ruido

La Segunda Guerra Mundial marca  un hito por sus implicaciones para la mujer, el desplazamiento de los varones a los campos de batalla, permite que ellas se dediquen  a actividades que hasta el momento no se les había permitido en las fábricas de armamento, como espías, labores sanitarias, pilotos soviéticas, cuerpo femenino del ejército norteamericano, o como víctimas del conflicto en campos de concentración, esclavas sexuales o violadas al paso de los ejércitos. También participaron activamente en el conflicto. Las que escogieron trabajar, tuvieron un sentido de independencia y liberación económica de sus esposos y familia, aunque la remuneración era menor que la de sus compañeros hombres. Tuvieron también la satisfacción de contribuir con el esfuerzo bélico.

La Revista Manizales dirigida por Blanca Isaza de Jaramillo Meza refleja con claridad la admiración que le despiertan estas mujeres al decir en su artículo La Mujer de Hoy que “la incorporación eficiente de la mujer a todas las actividades de la vida ciudadana, es sin lugar a duda, la más valiosa conquista de este siglo…” el desplazamiento de la mano de obra masculina hacia el campo de batalla permite “La colaboración de las mujeres en la gigantesca empresa bélica que adelanta sus huestes gloriosas por los caminos que van hacia la libertad y hacia el derecho y hacia la igualdad racial, es ya un factor decisivo de triunfo”[88]. Para ella las mujeres inglesas y norteamericanas son “un ejemplo y un estímulo para todas la mujeres de la tierra”, pues trabajan con alegría, decisión e inteligencia, en oficinas, en fábricas, y en todas partes donde se las necesita.

También muestra el cambio operado en el país cuando las universidades han abierto las puertas a la mujer, siendo una promesa para el bienestar social, dado que “son tan inteligentes como los hombres y son más consagradas, más entusiastas y tienen ese admirable poder de intuición que las lleva a solucionar los más abstrusos problemas en forma sencilla, clara, más humana y más noble”[89]. Un buen ejemplo lo representa la doctora Rosita Rojas Castro, quien fue la primera mujer en la historia de Colombia en tener un título universitario, y también la primera mujer en ocupar el cargo de Juez, al convertirse en Juez Tercero Penal del Circuito de Bogotá.

Blanca Isaza dice en su revista Manizales de julio de 1947 cómo el ingreso de la mujer a la universidad “marca la iniciación de una época de admirables perspectivas”, al decir que “la mujer que trabaja adquiere una personalidad de más nítido relieve intelectual, se forma una más exacta conciencia de su misión social, logra una relativa independencia económica que se traduce en bienestar hogareño, orienta su inteligencia hacia más claras metas idealistas”.

Sin embargo, estas conquistas tienen sus detractores, algunos miembro de la iglesia como lo manifiesta Doña Blanca en su escrito Las Mujeres que Trabajan, de noviembre de 1949, donde dice que un predicador argumenta que “estas damas clarísimas disfrutan de una libertad peligrosa, se acostumbran a gastar el dinero a manos llenas, se vuelven imperiosas y no dan garantías como mujeres de hogar”. Una muestra no sólo de la cerrada mentalidad de algunos sino de un movimiento surgido luego de la guerra, cuando se esperaba que las mujeres regresaran a desempeñar los papeles tradicionales de esposa y madre. Si durante la década de 1950 hubo un retroceso en las libertades femeninas, esto fue un estímulo para el movimiento feminista de los 60[90].

A pesar de lo anterior ya se había conquistado un espacio en las empresas, favoreciendo la competitividad y la eficiencia, pues hombres y mujeres tenían que demostrar que podían desenvolverse en el trabajo tan bien como sus compañeros del otro género[91].

El papel de la Socioeconomía

Las Naciones Unidas en la asamblea general del 7 de noviembre de 1967, adoptan la Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer, enunciando los principios de sus derechos en pie de igualdad con los del hombre y las medidas para garantizar su aplicación.

Se consolida la importancia de la mujer en el trabajo. Con la caída de la natalidad a partir de 1970, no sólo existen menos hijos que cuidar, sino que la mujer escoge la época para la maternidad. La edad en que la mujer tiene sus hijos sube pudiendo terminar una carrera. También contribuyó la aparición del estado de bienestar que favorece el crecimiento del sector terciario al que se incorpora la mujer sin dificultad en virtud que no había mucha participación masculina.

De otro lado el aumento del nivel de vida causa que se necesiten más ingresos, lo que se consigue cuando ambos cónyuges trabajan. A esto se suma el desarrollo y comercialización de electrodomésticos que facilitan las labores del hogar.

A pesar de los cambios sociales alcanzados durante el siglo XX, la incorporación de la mujer al mundo laboral y cambiar la mentalidad, donde persisten “bastantes resquicios de un machismo que no termina de asumir que las mujeres puedan ser iguales que los hombres”[92], se manifiesta en la desigualdad salarial, los obstáculos por las licencias de maternidad y el desequilibrio en las tareas del hogar, que continúan afectando a buen número de mujeres trabajadoras.

4.7 Dos notas de Dorian Hoyos Parra

 

La visión de la socia Dorian Hoyos Parra, como poetisa e historiadora, merece un espacio singular, en virtud de sus cualidades humanas, profesionales, culturales y sobre todo cívicas, puesto que ella es una digna representante del desempeño de la mujer en los últimos tiempos de la Sociedad de Mejoras Públicas.

Se trata de un par de anexos: el primero, donde da su testimonio de cómo fue la gestión de la mujer en la magna proeza de la construcción de la Catedral de Manizales, una obra en concreto reforzado de 108 metros de altura cuya primera piedra se pone en 1928, razón por la cual representa de forma certera la capacidad de una comunidad en torno a una obra propia de su ciudad, y como tal el desempeño cívico de la mujer por su participación en ella. El segundo, donde relata temas asociados al rol de la Mujer centrando su atención en su quehacer en los tiempos del centenario, y luego desde como  Socia conforma el Comité  Femenino de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales.

 

Anexo1: APORTE DE LA MUJER EN LA SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS

 

 

Por: Dorian Hoyos Parra – Historiadora

El sacerdote  acompaña en la trashumancia a un pueblo o llega  cuando éste ya tiene un asentamiento para crecer en la posteridad,  es indispensable líder, guía a sus feligreses en el orden espiritual, e  impulsa para construir colegios, hospitales, iglesias; por ello los pueblos tienen una referencia que se ve en la hondonada donde se recuestan o en la cúspide de la loma donde se yerguen desafiantes,  ve el viajero la torre de la iglesia y dice: ¡llegamos!  Nada más limpio, alegre, juguetón que el tañer de las campanas cuando el viento lleva su musical sonido  sobre las casas y los bosques. Antaño; lo acompañaba el humo que ascendía por el espacio con el olor  inigualable de la leña.

Así sucedió en este Manizales de 1850, construyen la capilla que existió hasta 1886, los temblores la debilitaron hasta tenerla que demoler, pero un pueblo católico con un gran líder, no se queda sin un lugar donde elevar sus plegarias y en 1888 se coloca la primera piedra para la nueva casa de Dios, es la primera Catedral porque,  la Diócesis de  Manizales  fue creada el 11 de abril de 1900 por su Santidad el Papa León XIII. Esta primera Catedral dura aproximadamente 40 años hasta cuando las llamas la consumen.

El 19 de julio de 1922 se produce el primer incendio, el 3 de julio de 1925 el segundo, que los habitantes de Manizales lograron sofocarlos, no tocaron la Catedral, pero el 20 de marzo de 1926 otro incontrolable la dejó en cenizas.

El escritor Aquilino Villegas pronunció la sentida Oración del Incendio, el 29 de abril de 1926, dice que la Catedral consumida por las llamas estaba: “Labrada en roble y en nogal y cubierta con cedro perfumado, como el templo de Salomón.”

Figura 6. Catedral de Manizales antes del incendio de 1926, cuando la plaza ha separado las funciones rituales de las del mercado dominical y sabatino. Fuente, Centro de Historia de Manizales.

Sobre las cenizas humeantes de la Catedral en 1926 el señor Obispo Tiberio de J. Salazar pensó en erigir una que el fuego no la tocara, celebró la Santa Misa en la cual se recogieron las primeras limosnas  para la construcción de una nueva y se nombró una Junta integrada por:

Presidente Monseñor Luis Carlos Muñoz; Párroco de ese entonces.

Presbítero Adolfo Hoyos Ocampo; Canciller.

Don Roberto Gutiérrez Vélez.

Don Pedro José Mejía.

Aquilino Villegas.

Emilio Arias Mejía.

Rafael Jenaro Mejía.

Manuel Felipe Calle (Renunció por viaje).

La “Junta de la Catedral” abrió un concurso en Colombia en 1926 para la elaboración de los planos, éste se declaró desierto; entonces, se le encargó al doctor Miguel Gutiérrez que estaba en París que se asesorara en Europa para abrir un concurso en el mismo sentido y los arquitectos enviaron proyectos con la visión de las centenarias Catedrales de París, Roma, Berlín, Moscú, Constantinopla  ¿Qué tal la magnitud de grandeza y futuro?

Ganó el concurso de los planos para construir la  Catedral el francés Julien Polty Jefe de los Monumentos Históricos de París.

El 5 de febrero de 1928 se colocó la primera piedra y en un frasco de vidrio en un hueco al lado de esta se introdujeron los documentos que contienen el “ACTA DE COLOCACION DE LA PRIMERA PIEDRA Y UNA GRANDIOSA INVOCACION”, en la cual se ofrece al Creador el nuevo Templo, se encomienda en sus manos la feligresía y se le pide su gran bendición.

Manizales: ciudad cordillerana, rica por el comercio del café, comercio internacional, que  mueve todas las monedas extranjeras y  trae   pianos, carros, paños, sedas, lámparas, muebles etc. Donde hay un dolor de perder lo que se tenía, debe levantarse para continuar, limpiar las lágrimas con el dorso de la mano, respirar fuerte y en una mueca que pretende ser una sonrisa, mirar el mañana más claro que el ayer por la experiencia, no mirar atrás como la mujer de Lot; mirar al horizonte y continuar. El Obispo, la Junta y el Padre Hoyos dirigen esa orquesta de voluntades y cuando llegan los planos para esa inmensa Catedral, no dudan y no recortan; tiene fe en su pueblo que está educado desde siempre en ella.

Esta Junta se apoya en las personas más prestantes, dinámicas, a quienes el conglomerado les cree y confía en ellas y la Sociedad de Mejoras Públicas por  sus grandes logros y claras ejecutorias es invitada por la Junta de la Catedral.

La Sociedad de Mejoras Públicas es la primera sociedad civil organizada; por ello  las administraciones municipal, departamental y nacional, la contratan para que maneje dineros del Tesoro Público, para construcción y mantenimiento de parques, apertura de calles y carreteras, construcción de edificios, compra de viviendas para abrir avenidas y hacer una ciudad acorde con la época y las necesidades.

“Y cuenta Guillermo Ceballos: …“de todo el país, manizaleños enviaron ofrendas valiosas, el doctor Emilio Toro y sus hijos Emilio y Rodrigo, por ejemplo residentes en Bogotá costearon el valor de la torre de Santa Inés con su respectiva estatua, donación de la que también participó su esposa Inés Salazar de Toro. La de San Pablo la donó Don José Pablo Escobar, estas dos en la carrera 23. Las de la Plaza de Bolívar ya habían sido costeadas antes de estas festividades; la de San Marcos por Don Marcos Gómez Botero y la de San Francisco por don Francisco Jaramillo Ochoa“… “muchos caballeros y (da nombres), trajeron de regalo setenta y tres novillos y el domingo 12 de julio se organizó una feria donde fueron vendidos[93].

“La magna obra de la Catedral fue la que promovió la mayor actividad cívica y social en el Manizales de 1936.  La construcción del valioso monumento se llevó a cabo en tres etapas, así: entre marzo de 1928 y agosto de 1929, se plantaron los sólidos y profundos cimientos; del 7 de febrero de 1935 al 30 de noviembre de 1936, se levantó el cuerpo principal hasta dejar cerrado el gran edificio y establecidos en él definitivamente todos los servicios del culto; entre marzo y diciembre de 1939 se cumplió la tercera etapa que remató lo fundamental. De cómo funcionaban los manizaleños de hace más de medio siglo, podemos enterarnos recordando siquiera la organización, desarrollo y resultados obtenidos en la Semana de la Catedral que se efectuó entre el 5 y 12 de junio de 1936. Se trabajaba a todo vapor y el Padre Hoyos revolaba en cuadro con efectivo apoyo organizativo de la Sociedad de Mejoras Públicas. Desde días antes circuló el siguiente aviso en los periódicos: “Manizaleños: Debemos quince mil pesos en el Banco tomados para cerrar la Catedral. Necesitamos quince mil ciudadanos que obsequien un peso cada uno para cubrir la deuda. Es el último esfuerzo que les  exige la magna obra de Manizales. Envíe su cuota al tesorero señor Jorge  Restrepo o al Presidente de la Junta Doctor Hoyos Ocampo”. “Junta de la Catedral”. Bandadas de hermosas niñas y damas esclarecidas recorrieron palmo a palmo la ciudad recogiendo el peso voluntario que los mayores de 16 años entregaron con el concepto de deber cívico y amor a la ciudad. El éxito fue rotundo sobrepasando la cuantía de la deuda”[94].

Aparece la obra suspendida durante seis años,  ello se debe  a la Gran Depresión de 1929 y a la guerra de Colombia con el Perú en 1932, la  primera dejó una fisura económica en el mundo de la cual no se podía sustraer Colombia, y la guerra con el Perú dejó marcada la Nación. Para la guerra, todas las mujeres de Colombia donaron sus aritos de oro y otras contribuyeron con varias de sus joyas del mismo metal.

Semana de la catedral del 5 al 12 de junio de 1936: “Las damas que eran el plato fuerte del ejemplar entusiasmo, sonrientes y alegres formaban comités, integraban comisiones tan variadas como de lustrabotas, vendedoras de periódicos, de rifas, de torneos galantes, grupos escénicos, comparsas, guisanderas, camareras, etc.  Numerosos comercios y establecimientos públicos cedieron porcentajes o la totalidad del producido de las ventas durante uno o dos días de la alegre semana entregando varios la administración a lindas muchachas vestidas de camareras que entre flores, música y fiestas convirtieron en clubes sociales, cafés como “El Polo”, el “Blanco y Negro”, “El Centro”, el “Club Antioquia”, el “Ginebra”, “La Bastilla”, el “Rhin”, “El Quindío”, el de don Manuel Duque, “La Fama”, “El Pielroja”, etc. …En la alegre velada estilo Teletón que se originó desde Radio Manizales el viernes 10 de junio se recogió mucho dinero; una sola canción, “Ave María de Gounod”, cantada por doña Matilde Mejía de Echeverri a la una de la mañana se remató en 3500 pesos que en esa época era un platal” [95].

“La distinguida lista de damas que participaron en la Semana de la Catedral en 1936 la conformaron entre otras, “Carola Mejía Gutiérrez, Lucrecia Villegas de Echeverri, María Amelia Mejía, Teresa Arango de Londoño, Melva Hoyos Palacio, Esther Jaramillo de Vélez, Ángela Mejía Arango, Sofía Estrada Salazar, Melva Hoyos Botero, Alicia Ángel Jaramillo, Miriam Villegas de Botero, Matilde Vélez de Jaramillo, Gabriela Gómez Uribe, Lucía Sáenz de Vélez” … Siguen 87 nombres…[96].           

Recuerdo que teniendo entre cuatro y seis años veía desde el balcón de la casa de mis abuelos, los andamios en guadua cepa y guadua ripiada,  los obreros como abejas en la altura, como muñecos que se mueven, el lugar la base del gran cono central, la torre que un día rematará en una cruz.

En las varias semanas en beneficio de la Catedral había un día de la semana destinado al óbolo de los comerciantes e industriales, otro al de los banqueros, otro al de los campesinos, otro de los estudiantes, sucesivamente. Los campesinos traían sus mejores frutos, plátano, yucas, cebolla, papas, naranjas, mandarinas, quesos,  gallinas, cerdos,  novillos, y se llenaba de colores y olores el lugar; con todo ello las damas de la sociedad con sus empleadas organizaban un gran restaurante y allí almorzábamos todos, no sé los precios pero todo absolutamente todo el producido era ganancia.

El día que nos correspondía a los estudiantes, íbamos en formación y en traje de gala y cada uno llevaba un billetico; no sé si de cinco o de cincuenta centavos para colaborar con la construcción de la Catedral.

Cabe pensar esa magnanimidad de todo un pueblo desde el más pobre hasta el millonario, ¡figúrese aquellos años y hechos, es de suyo majestuoso!

¿Cómo era construida Manizales de ese entonces, para que en cuatro años tres incendios  arrasen más de 36 manzanas?  Según los cánones colonizadores de la arquitectura antioqueña, en bahareque y con las maderas de la región: comino, cedro, roble, yarumo, guadua, todos combustibles, árboles secos que se cortaban con la técnica de la honestidad en los negocios:  en menguante y antes de la seis de la mañana cuando sus altas ramas no las ha besado el sol para darle los buenos días, con la noche oscura la sabia está a ras del suelo y  cortados en esa parte se dejan secar; esa madera se aserró para construir la casa propia y para construir el poblado.

¿Y el terreno? Primero banqueando para hacer calles, carreras lo que se puede apreciar e imaginar hoy día en la Plaza de los Fundadores y su entorno, un gran barranco en forma de cono que se recorta dejándolo razonablemente plano; igual sucede con la carrera de la Esponsión, hoy  carrera  23 y la Avenida Cervantes hoy Santander rebajando el lomo de la montaña.

Sobre cuchillas, calles empedradas por donde se escucha el sonido de las herraduras de los briosos caballos y mulas al trote, o el cansino caminar del buey. El barro en el invierno o en el verano el polvo que se levanta, esta radiografía no es solo para Manizales, otro tanto es Bogotá sin lomas, y desde luego, todas las poblaciones y caseríos de esa agraria Colombia, es similar.

Estos logros se dieron con mingas y convites que siempre han existido: tumbaban  monte, levantaban casas, hacían huerta y abrían plaza y caminos; esta forma de trabajo  está inscrita en la conciencia colectiva de la humanidad y así se formaron los caseríos semilla de los pueblos, y las ciudades; afortunadamente aún todos estamos allí en el diario acontecer, cuando se nos necesita en otro espacio y colectivamente estamos allí; pero vinieron las organizaciones y limitaron la capacidad del humano para trabajar colectivamente, esperando que el Estado solucione todo, porque el sistema ahogó el trabajo colectivo y voluntario de los vecinos; hoy es una sociedad individual tras la TV o los sistemas; así podrá acabarse más fácil con ella.

Ahora lo descrito no tiene importancia porque las posteriores generaciones y quienes llegan a vivir aquí recibieron una ciudad similar a la actual.

En 1920, hace siete décadas, se está formando el poblado en madera (aún no existen otros materiales), y los tres incendios de mil novecientos veintidós,  veinticinco y veintiséis, destruyen gran parte de la ciudad; en menor escala sucedió en Chinchiná  Caldas y ha sucedido muchas veces a lo largo y ancho del país, porque Colombia fue y continúa siendo un canto a la madera arrullada con el gorjeo de los pájaros, sobresaltada con los rugidos de los felinos, los aullidos de los monos y el sonido rumoroso de la misma selva.

Se ha reconocido la inaplazable necesidad de un cuerpo de bomberos, institución  noble y salvadora de vidas y patrimonios; por ello el Doctor Tulio Gómez Estrada, socio y en un periodo Presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas, pone en marcha la idea desde la misma: crear el Cuerpo de Bomberos de Manizales, necesidad no cubierta que viene demandando desde hace tiempo la ciudad.

Se irá a reconstruir la parte central de la ciudad con la más moderna arquitectura en estilo republicano, hierro y cemento; se rebana el barranco, se rellenan cañadas se aplana; y en 1937 se utiliza el cemento para calles y andenes, una ciudad que como todas las ciudades del mundo tiene que cambiar sus calles para darle paso a la modernidad con el vehículo automotor, que está para servicio general solo desde 1890 y que cambiará caminos por carreteras en todo el mundo.

El cemento y el hierro se importaban desde Europa y Estados Unidos, en Colombia no había fábrica de estos materiales. Manizales ya tiene para el año 1927 ferrocarril y Cable, las carreteras están en cierne en todo el país, y en  Centro y Sur América.  En Colombia continúa el auge del comercio con el exterior por la vía fluvial principal, el Río Magdalena, y en parte por el Río Cauca. El comercio llegaba y también se exportaba por el Océano Atlántico, en la Puerta de Oro de Colombia, Barranquilla, y en el Océano Pacífico por el Puerto de Buenaventura.

El 17 de febrero de  1927 la Sociedad de Mejoras Públicas  decide reorganizar el Cuadro de Honor; por los incendios ocurridos que han destruido la parte central de la ciudad, se necesita para todas las grandes obras y la reconstrucción de la misma,  una gran fuerza, entusiasmo, ideas inmensamente grandes sumatoria de hechos pequeños; las ciudades, los grandes edificios y monumentos son hechos  de partículas de arena. La gran verdad, ¡todo está conformado por pequeñeces!

El Cuadro de Honor creado en febrero de 1927, se reúne la  primera vez  el 31 de marzo del mismo año; una de sus primeras actuaciones es la que a continuación se transcribe: “El Cuadro de Honor de la SMP, suplica encarecidamente al distinguido Ingeniero Doctor Pablo de la Cruz, se digne presentar a la mayor brevedad posible el plano para la Plaza de Bolívar, por lo cual le anticipamos agradecimientos”[97].

Es tanto el dinamismo de estas damas que en tres meses realizan varias actividades que les da entradas económicas, y es así como: “Informa a la SMP    la señorita Alicia Villegas R., tesorera del Cuadro de Honor, comunicando que éste ha resuelto invertir la suma conseguida en la obra de la Plaza de Bolívar y que la Sociedad puede disponer de la cantidad de $1.380-25”[98].

En la misma acta se encuentra: “…Se leyó una nota de la Presidenta del Cuadro de Honor comunicando en las fiestas a beneficio del monumento a la bandera,  hicieron la suma de $177-93 que están depositados en el banco en cuenta especial”[99].

Algunos datos, para dar una leve idea del valor del dinero en ese entonces: el jornal en 1921 en la trilladora de café La Estrella, es de $1,00 hombres y $0,45 mujeres, como promedio, y en La Oriental el término medio es $0,80. Archivo Historial.

En las minas La Morisca, La Cascada, y El Arenillo, el jornal para los peones es de $0,60, un peso oro mineros y oficiales, y empleados superiores $1,10[100].

Los sueldos en 1919 en el Concejo Municipal, eran: para el secretario de $70,00, oficial escribiente y archivero (tres oficios) $40,00, y portero $32,00[101].

No solo prohíja la Plaza de Bolívar también, “El cuadro de honor para hacer la Plaza de Occidente hace festivales”. Revista Civismo Nro. 8 de 1937[102].

Las mujeres y su trabajo individual o colectivo, no asalariado, parte invisible de la sociedad, alimentan sutilmente las ideas de los hombres y los acompañan siempre; son cocreadoras de economía, de grandes obras, de grandes capitales.  “Termómetro de la Sociedad”, cogestoras del mundo vivido, el binomio inmemorial; ella está en la palestra para la gran obra de reconstrucción, los hombres idean cosas monumentales, ellos y  ellas trabajan.

Cada pueblo ha levantado sus iglesias y muchos lugares públicos con base en festivales, bazares, cantarillas, rifas, remates (hoy subastas), de bailes, de canciones y una serie de entradas pequeñas que forman grandes capitales.

Cuenta don José David Calle, quien trabajó con el Padre Hoyos 30 años: “Las damas del Cuadro de Honor  le corrían al Padre Hoyos, eran su brazo derecho en los festivales, semanas de la Catedral y Procesiones del Sagrado Corazón[103].

Aunque no es éste escrito sobre el Padre Adolfo Hoyos Ocampo debemos admirar el valor del liderazgo del ilustre sacerdote: en un momento que hay un grave conflicto político en este gran Caldas, Mariposa Verde donde en un año hay cuatro gobernadores y en Manizales cuatro Alcaldes, y los municipios todos están conmocionados políticamente, se  idea la gran Procesión del Sagrado Corazón (al cual en la Constitución Nacional de 1886 está consagrado el pueblo Colombiano); y el Cuadro de Honor de la SMP ayuda a organizar la logística para atender las delegaciones de cada municipio, organizadas por cada cura párroco que viene acompañado por las congregaciones de su parroquia, los colegios con los pabellones y sus bandas de música, las autoridades civiles o sus delegados y muchas personas que se querían unir. Los ferrocarriles, los cables, los transportes, tienen precios especiales para esta magna actividad. Y une en la plaza de Bolívar y las calles adyacentes, miles de pañuelos blancos batiendo en el espacio una sola voz dice: “Corazón de Jesús y al unísono veinte mil voces responden Dadnos la Paz”.

Podemos calcular en nuestra imaginación esa oración colectiva subiendo por las calles y la plaza.

 

Anexo 2: LAS DAMAS DEL CUADRO DE HONOR CONTINÚAN SU LABOR

 

 

Por: Dorian Hoyos Parra  –  Historiadora

Dice don Leónidas Trujillo Escobar: “las damas del Cuadro de Honor continúan trabajando, para las diferentes obras, como la Escuela de Bellas Artes, el Club Campestre; son el brazo derecho de la Sociedad de Mejoras Públicas. En un momento se rompieron las relaciones de ésta con la Asamblea y el Concejo, el Gobernador y el Alcalde; ellas fueron las diplomáticas para restablecerlas; trabajaban con tanto señorío y entusiasmo que en un momento fueron el motor de la Sociedad[104].

En la Historia de Manizales dice: “Por último vino el apoyo constante de la Sociedad de Mejoras Públicas, institución a quien se debe en gran parte el progreso de la ciudad y que ha sido y es factor decisivo en el establecimiento de aquel sitio (Parque del Observatorio)”[105].

“… Contemplemos las obras realizadas por la benemérita Sociedad y hallaremos que al Oriente destácase con visos de grandeza, el Parque de Caldas, Jardín de singular belleza; al norte el de Colón, con sus alegres y atractivos sitios de recreo; en el corazón de la ciudad, el de Bolívar, consagrado por el querer femenino de ser el lugar de cita elegante en las noches dominicales; y al occidente como un ejemplo vivo de nuestra raza titánica, vése el Parque del Observatorio sirviendo de diadema a nuestra cara ciudad”[106].

“Las señoras de Manizales también secundan en todas sus iniciativas a la Sociedad de Mejoras Públicas. Esta cuenta con un Cuadro de Honor en donde figuran damas que cada una de ellas bien pudiera llevar sobre su pecho la Medalla del Civismo.  Son núcleo de selección y belleza y por doquier se les ve ideando con inteligencia y entusiasmo la manera de recolectar fondos para contribuir con decisión a las obras de ornato y embellecimiento. Demuestra su fervor el asfaltado del Parque de Bolívar llevado a cabo con fondos femeninos”[107].

 

La Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín se idea la semana cívica, actividad muy remunerativa a corto plazo: Manizales la pone en marcha anualmente, recordemos las Semanas para la Catedral. “Es citado el Cuadro de Honor para Semana Cívica. Lo conforman: Sara Restrepo de Restrepo, Blanca Jaramillo Mazuera, Elvia Robledo Ochoa, Ligia Ramírez, Catalina Botero de Sanín, Mercedes Sáenz de Vélez, Bertha Londoño de Calle, Mariela López de Gómez, Fanny Echeverry de Jaramillo, María Emilia Uribe, Débora Uribe, Arieta Vergara de Correa, Gabriela Jaramillo de Quintero, Alicia Garcés, Beatriz Bernal, Inés Ángel, Lucía Uribe, Fanny Hoyos, Miryan Sánchez Angulo, Inés Ángel Bernal[108].

 

Se inicia un éxodo del campo a la ciudad para la reconstrucción de la misma, luego para apertura de carreteras, y la dirigencia está consciente que se necesita una mayor infraestructura, porque crece en habitantes y con ellos las necesidades, ¡no más visos de pueblo grande!

Manizales va a cumplir cien años, un hombre cívico que ha estudiado en Europa, viajado, de gran mentalidad futurista “…El 28 de septiembre de 1942 llegó a la Alcaldía el Doctor Guillermo Ocampo Avendaño, quien inició los preparativos del Centenario a celebrarse el 12 de octubre de 1949.  Para su realización vino en apoyo la Ley 38 del 2 de diciembre de 1942, según la cual la Nación se asocia a las obras del Centenario con un auxilio de un millón de pesos pagaderos en cuotas anuales de doscientos mil pesos”[109].

 

Figura 7. Manizales en 1949, año de su Centenario. Vista desde el sector de Chipre. Fuente, Centro de Historia de Manizales.

“Sobre esta base se estableció el Plan Maestro de Obras Públicas a ejecutar para el Centenario, que contemplaba más de 30 obras de importancia para el progreso del municipio. El Plan Maestro comprendía la culminación de algunas obras ya iniciadas y la realización de otras: las avenidas Paralela Sur y Paralela Norte, la del Centenario, Doce de Octubre y la del Centro, el Palacio Municipal, la Escuela de Bellas  Artes, varias escuelas públicas, Circo de Toros, la CHEC, el nuevo acueducto, el campo aéreo de Santágueda, el Parque de Occidente, el Hotel Termales del Ruiz, el nuevo matadero y el plan de vivienda de los barrios Fátima y Estrella”[110].

En los nueve años siguientes cada Alcalde en su administración va cumpliendo el PLAN MAESTRO.

Regresa de sus varias misiones oficiales el doctor Fernando Londoño Londoño,  con sus hijos saliendo de la infancia, con su esposa Melva Hoyos Botero, llegan a vivir donde Guillermo Hoyos y Olga Botero, los amorosos padres y abuelos, a buscar abrigo en las familias de ambos, de sus amigos, de la tierra que los vio nacer, crecer, donde conocieron el amor, se desposaron, continuaron sus ilusiones y volaron a representar a Colombia en otros  países, y se pone al servicio de la ciudad.

Es nombrado Alcalde de la ciudad, reclama para la celebración del Centenario el maravilloso Cuadro de Honor de la Sociedad de Mejoras Públicas, que ha sido el brazo derecho del líder Padre Adolfo Hoyos Ocampo, en la construcción de la Catedral, en las procesiones del Sagrado Corazón  y  múltiples obras y actividades en las cuales está comprometida la Sociedad.

En sus alocuciones el Doctor Fernando Londoño Londoño dice del Cuadro de Honor: “al referirse a la cultura de nuestras mujeres y a su intervención con relación al impulso del progreso de la Ciudad, invitó a la Sociedad de Mejoras Públicas a reintegrar el Cuadro de Honor con participación de todas las damas que estén en condiciones de prestar su concurso para incrementar todas las obras culturales y sociales de Manizales. Dijo que las damas son los preciosos heraldos que comunican alegría a las ciudades y que es necesario combatir la melancolía de los manizaleños haciendo participar más activamente a nuestras damas en los actos sociales e invitándolas a fomentar las embajadas culturales, las representaciones teatrales, las escuelas de servicio social, las semanas cívicas en beneficio de obras de beneficencia de ornato y arborización y de todas aquellas empresas donde la Sociedad de Mejoras Públicas debe dejar sentir su influencia o realizar sus iniciativas”[111].

El doctor Fernando Londoño, Alcalde espera muchísimo de la Sociedad de Mejoras Públicas; era su socio desde 1930, así lo expresaba en diferentes oportunidades:

“A la SMP como rectora del civismo manizaleño, le corresponde un señalado papel en las festividades del Centenario”… “Movilizar todas las fuerzas vivas de la ciudad y crear la conciencia del Centenario”[112].  “Manizales será ciudad rescatada por la generación del Centenario”…“Nuestro municipio recibe entradas de aldea y tiene la obligación de sostener gastos de ciudad”[113].

Otros pensadores han planteado sobre la Sociedad de Mejoras Públicas, lo siguiente:

“Las Sociedades de Mejoras Públicas, proponían y ejecutaban, se movían en lo privado e incidían en lo público”. “La Sociedad de Mejoras Públicas, ha sido piedra angular de nuestro progreso y civismo. Por su recinto ha pasado una estirpe abundante de hombres y mujeres que han sido decisivos para el desarrollo y embellecimiento de Manizales”[114].

Se crea la comisión de colaboración femenina para el centenario” integrada por las señoras Soffy Pinzón de Zuloaga, Sara Restrepo de Restrepo, Clarita Villegas de Hoyos, Mery Trujillo de Ocampo, María Amelia Mejía de Lombana Villegas, Mariela López de Gómez Mejía, quienes en tal carácter participarán en las deliberaciones de la Junta Central de  Centenario; planearán la cooperación femenina en las celebridades”…organizarán Semanas Cívicas…, planearán y dirigirán debate para elección de la Reina del Centenario. Fernando Londoño Londoño, Pedro Uribe Mejía[115].

 

Como primera actividad del centenario: “…se reunió en el salón de sesiones de la Asamblea Departamental,  el VIII Congreso de Sociedades de Mejoras Públicas de Colombia entre el 14 y 19 de diciembre de 1951.”  [116]

 

 Del  20 de diciembre de 1951 hasta el domingo 6 de enero de 1952, continúan las festividades: para la inauguración llega al Aeropuerto de Santágueda el Presidente de la República Roberto Urdaneta Arbeláez. Se inauguran varias obras que venían programadas en el Plan Maestro de 1942; estas se han ejecutado en el lapso de los nueve años anteriores por los diferentes mandatarios y equipos de gobierno; modernizan y cubren necesidades de la  ciudad: como la CHEC, Plaza de mercado nueva, templo del Barrio del Carmen. Parte de esas obras son la extensión de la ciudad con las avenidas que dan nacimiento a los barrios  Versalles, Belén, La Estrella, La Sultana, Guamal, Fátima y La Francia.

 

Y en las avenidas 12 de Octubre y Centenario, miradores donde dijo el poeta Pablo Neruda, en su segunda visita a Manizales en el año 1968, que Manizales era “fábrica de paisajes”.

En todas esas obras  tiene amplia incidencia la Sociedad de Mejoras Públicas y su Cuadro de Honor.

Para una ciudad que se ha ensanchado y una población que ha crecido, se construyen e inauguran escuelas: la Julio Zuloaga en el barrio de Chipre, Ricardo Jaramillo Arango y Francisco Marulanda Correa en San José que es cuna de la educación en Manizales; y la Victoriano Vélez en el Barrio Colombia. La Fiesta Brava será el núcleo de las ferias anuales que nacerán del Centenario.

 

 

Nació la Feria de Manizales

Reconociendo la importancia de unas festividades de esta magnitud, al traer culturas diferentes que permean la vida parroquial, la alegría de  vientos nuevos, el crecimiento en muchos órdenes que deja a la ciudad, se piensa en hacer “Ferias”. La ciudad se ha dinamizado con el Centenario; entonces:

“Cuando terminó la corrida salió lo más granado de la afición a la Peña Taurina, y  José Manuel Hoyos intervino para pronunciar estas palabras:

No podemos dejar caer este entusiasmo por la fiesta brava que ha contagiado a la ciudad; continuemos y hagamos cada año una feria taurina que esté a la altura de las mejores!!! Dicho y hecho: todos los secundamos”[117].

El doctor Oscar Hoyos Botero: “… A raíz del entusiasmo producido por la corrida del Centenario, viajó con Roberto Cardona Arias a la Feria de Abril de Sevilla y contagiado por el ambiente sevillano, mientras paseaba por el Real de la Feria, le dijo a su compañero de viaje: “Roberto, voy a hacer una Feria en Manizales a imagen y semejanza de la de Sevilla…”

“Como se dijo atrás, Oscar Hoyos Botero transmitió a todos sus amigos el entusiasmo que trajo de su viaje por la Feria de Sevilla (España). El doctor Carlos Arturo Jaramillo, alcalde de la ciudad, encontró la idea como muy positiva y dictó el  Decreto No. 275 del 1 de diciembre de 1952 que creó la feria. Este Decreto fue complementado por otro Alcalde lleno de entusiasmo, el doctor Mario Vélez Escobar, quien promulgó el decreto”[118]  311 del Julio 14 de 1954,y designa una Junta conformada por el Alcalde Mayor de la ciudad, el Presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas, el Presidente del Club Rotario, Dr. Oscar Hoyos Botero, Don Carlos Gómez Escobar y Don Gustavo Larrea Córdoba.

Tanto el Centenario de Manizales, como sus primeras ferias, que se hicieron en un marco político muy difícil, sirven para aplacar ánimos.

En el año de 1948 pocos días antes de la instalación en Bogotá  de la Conferencia Panamericana de los Presidentes, fue asesinado el Doctor Jorge Eliécer Gaitán “Caudillo del Pueblo”, el Presidente Mariano Ospina Pérez deja la presidencia y es nombrado Laureano Gómez, quien no puede ejercer el cargo por motivos de salud y es reemplazado por el Primer Designado el doctor Roberto Urdaneta Arbeláez. Posteriormente la iglesia, los industriales, los comerciantes llevan al poder al General Gustavo Rojas Pinilla, que se convierte en dictador mediante un golpe de Estado, y es sustituido por una Junta Militar. Durante el periodo del General Rojas Pinilla se organizan las Orquestas Sinfónicas en las capitales de los departamentos, se traen músicos alemanes, franceses e italianos, se crean institutos para deportes, arte y cultura, y talleres de metalmecánica, ebanistería, costura para mujeres, etc. En los municipios se construyen hoteles, se crea SENDAS, residencias para señoritas que quieran hacer una carrera universitaria en Bogotá, pues aun no existen muchas universidades en el país, y se inicia la construcción del Centro Administrativo Nacional (CAN). El superávit económico en transacciones cafeteras que  siempre han recibido los exportadores, se aplica a infraestructura y en beneficio social.

La Oficina de Fomento y Turismo organiza la Feria Anual de Manizales, evento que cohesiona la ciudad, y el Cuadro de Honor continúa formado por las damas de la clase alta, puesto que aún no irrumpe la clase media en el devenir de la ciudad. Terminada la década del cincuenta se gradúan de la Universidad de Caldas los primeros médicos, entre ellos Luz Naranjo; además, en Derecho Judith Pérez Castaño y en Agronomía  Ruby Londoño.

Luego, Luz Marina Zuluaga es elegida Miss Universo que para las ferias se nombra Reina; se organiza el Reinado Mundial del Café;  se realizan partidos de futbol con nacionales e internacionales; se instalan casetas donde llegan orquestas como la Sonora Matancera con su cantante Celia Cruz, la Orquesta de Lucho Bermúdez y su cantante Matilde Díaz y Los Churumbeles de España; también se traen exposiciones y museos. Guillermo Ceballos Espinosa crea el Festival Folclórico Nacional, se organizan las carretas del Rocío, las corridas de cartel con toros de casta, lo que consolida la Ganadería de Dosgutiérrez.

El Cuadro de Honor ha durado treinta años acompañando y liderando procesos,  aparecen los nombres y cargos de las damas de la Junta Directiva del momento, así: Presidente Miriam Villegas de Botero, Vicepresidente Anny Gutiérrez de U., Tesorera Mariela Calle de Escobar, Secretaria Leonor Cortazar de A.[119].

 

Por veinte años no se encuentra la mujer directamente en la Sociedad de Mejoras Públicas, porque siempre ha estado apoyando a sus hombres en sus actuaciones cívicas y todos los demás sueños y hechos, es su acompañante, como madre, hija, hermana, esposa, compañera.

La SMP ya no contrata con el Estado, han nacido otras instituciones privadas y públicas, que están haciendo los trabajos que ella ejecutaba.

En la década de los treinta se han abierto escuelas de comercio donde se forman mujeres, y en secundaria se enseña secretariado; entonces la máquina de escribir y la calculadora se convierten en auxiliar para su nuevo trabajo. Desde 1942 existe bachillerato femenino.

Irrumpe la mujer en el mundo laboral  masculino de amanuenses, secretarios, contadores; en 1942 Amelia Hernández entra como secretaria en la Gobernación de Caldas; abre la puerta en Manizales al trabajo femenino.

Para 1945 ya han ingresado ellas a oficinas públicas y privadas como secretarias, auxiliares de contabilidad, en la CHEC, Corporación Financiera de Caldas, LUKER, Lotería de Manizales, TELECOM entre otras.

El General Gustavo Rojas Pinilla, le ha reconocido la ciudadanía a la mujer. En el Referendo de 1957 puede elegir y ser elegida a los Cuerpos Colegiados, es mayor de edad.

La ciudad ya es industrializada, tiene sus universidades y una infraestructura suficiente; las mujeres ingresan a la Universidad, comienzan a trabajar fuera del hogar en las oficinas, existen otras instituciones para formación: Escuela Auxiliar de Enfermería, Servicio Nacional de Aprendizaje SENA, y otras organizaciones como: Acción Católica, Leones, Rotarios, Cámara Junior, Ciudadanas de Colombia, CADES, Damas Grises, Obras Sociales Betania, Club de Jardinería, Acción Social  San Cottolengo, Cruzada Social, infinidad de voluntariados; por tanto ella maneja otras opciones para desarrollar en jornada no laboral, y alcanza mas independencia.

El  mercado le entrega las toallas higiénicas, las píldoras anticonceptivas, la música de los Beatles, los hippies con su lema: “hagamos el amor y no la guerra”; el avión, la T. V. y el teléfono masivo, han cambiado el mundo, todo esto renueva a la bucólica Colombia y al mundo.

 

 

Ingreso de mujeres como socias  a la SMP

 

A lo largo de la vinculación femenina a la Sociedad de Mejoras Públicas se pueden delimitar dos marcadas tendencias: se ha llamado a la mujer desde 1926 a participar en actividades concretas que tienen un fin específico, y otra desde 1983 como socia, con fines generales a la marcha de la Sociedad. A partir de esta última fecha muchas damas han sido vinculadas como socias.

En esta conclusión no veo nada de recriminatorio, simplemente la sociedad ha cambiado y la mujer ha incursionado con otra mentalidad en campos diversos.

En el año 1983 ingresa la primera mujer a la Sociedad de Mejoras Públicas, como socia: la Ingeniera Civil Patricia Aristizábal Palacio[120]. En 1990  integran la Junta Directiva como vocales: Alba Marina Acosta y Martha Lucía Vallejo. En 1991 como Secretaria Ejecutiva es nombrada Martha Ligia Trujillo.

Socias Activas en 1992 se encuentran: Ofelia Alzate Zuluaga, Marta Lucía Arias, Mónica Aristizábal Botero, Patricia Aristizábal, Irma Calderón de Giraldo, María Mélida López Jaramillo, Constanza Mejía Cordobés, Ester Osorio de Vallejo, Helena Patiño de Correa, Claudia Torres Arango, Martha Ligia Trujillo, Nubia Lucía Vélez Ocampo, Fanny Zapata Ramírez, Lorena Taborda Henao, Alba Marina Acosta y  nombrada como Vicepresidenta en el año de 1995[121].

La Sociedad de Mejoras Públicas está llegando a los cien años muy bien vividos, con una bella imagen y renovándose cada vez más, porque la antorcha encendida de sus saberes, sus logros, camino recorrido y con él su experiencia, van entregándose paulatinamente a generaciones nuevas, que llegan con el saber de la academia, de vidas vividas en el proceso de la modernidad, la vida cibernética y en el gran salto a la internet; ellas son vientos de renovación, de ideas maduradas en el quehacer dentro de la tecnología.

Ha acompañado a este terruño de barrancos, mulas, bueyes, al cable, al ferrocarril, al automóvil, al camión F4 y a las tractomulas con dispositivos conectados con la órbita  satelital.

Ha pasado la mujer y el hombre de la mantilla, la falda larga, el carriel, alpargatas, leontina, paño inglés siempre negro, a la falda Chanel debajo de la rodilla, a la media de seda sostenida con sensuales ligueros, del corpiño al brasier, a las telas en poliéster, luego en dacrones.

De la amanuense y las cuatro operaciones matemáticas de memoria, a la calculadora de velocidades infinitas, del barco para cruzar mares y llegar a continentes, a la súper máquina voladora de quinientos pasajeros; del inexplorado cerebro (caja sellada) a saber cómo es el proceso de un órgano cuasi perfecto; de  la fotografía revelada en cuarto oscuro, a que nos miren por dentro con pequeño y potente láser.

Todo este maravilloso evolucionar de la ciencia, la tecnología, el ritmo diario de las sociedades, antaño hasta de veinte hijos, con padre y madre presentes siempre, a madres o padres solos, con un hijo al que poco acompañan.

En 1930 el Agustín Codazzi levanta la cartografía nacional a pie, a caballo, en lanchas por los ríos; luego en motos, desde 1985 por el GPS en la actualidad, nos ven  por el satélite, se divide en manzanas hasta la ciudad más grande de Colombia, Bogotá, y en el campo se señalan sus casas dispersas y sus veredas.

Pasamos de congregarnos para escuchar cuentos e historias, a un televisor, un celular que no deja espacio para la intercomunicación de la familia, condicionando al individuo a la soledad de la máquina.

A este ritmo se ha acoplado nuestra Sociedad de Mejoras Públicas, antaño  dirigida e integrada por la cúpula de la sociedad, al igualitarismo que ha dado la universidad, de veinte mil habitantes de 1912, a trescientos ochenta mil en la actualidad, de la lámpara votiva de aceite de higuerilla, al cirio de cera de abejas, a los velones de compuestos químicos.

Todo esto lo ha sorteado y está tan viva y actuante en los espacios pertinentes del tiempo.

Hemos observado como en 1927 se invita directamente a las damas y se crea un Cuadro de Honor,  en 1958 aún subsiste, colaborando en procesos de crecimiento de la ciudad, en procesiones del Sagrado Corazón donde se reúnen multitudinariamente todos los municipios de Caldas, antes de la separación en tres departamentos, solamente existen dos partidos políticos  y se ha producido grandes enfrentamientos entre ellos, una violencia y un baño de sangre, antes la violencia se ejercía cuando un partido llegaba al poder, los hombres del otro partido quedaban sin puestos de trabajo en todo el sistema oficial del país, esta situación de miseria porque no hay trabajo, al cual se ven abocados los hogares por la democracia ¿cuál democracia? llevó a que las mujeres salieran a trabajar a las oficinas, ellas a la fuerza eran apolíticas, no tenían cédula de ciudadanía, por ello no elegibles ni electoras.

 

 

Comité Femenino en 2001

 

Vuelve la mujer a trabajar ahora en un Comité Femenino. En reunión de junta,  “El presidente informa la llamada del señor arzobispo de Manizales para contarle que la Curia estaba en el plan de integrar una entidad denominada Amigos de la Catedral para respaldar y conservar la Catedral y solicitó a la SMP para que digan por escrito, si están interesados en pertenecer a esta entidad.”

Más adelante en la misma acta: “El Presidente propone que podemos contestarle que estamos de acuerdo con su iniciativa y estamos dispuestos a colaborarle. Es aprobada la proposición del Presidente”[122]. “El H. Socio Omar Franco comenta que el año pasado se invitó a la SMP a participar en la Fundación en PRO de la Catedral y se estudió los estatutos…. ,  se dejó la observación que participarán las diferentes entidades y harán aportes cuando la entidad lo autorice.”[123]

Entonces, para las festividades de los noventa años, crean un Comité Femenino, a la letra: “…Nombramiento de comisiones. Se ha pensado conformar tres comisiones para la conmemoración de los 90 años de la SMP. El señor presidente comenta que se está pensando en un “Comité Femenino” integrado por las socias y algunas esposas de los socios…”   y dentro de la misma acta aparece nombrado un Comité Femenino”[124]:

 

 

Comité Femenino

 

Amanda Osorio de Franco

Luz Helena Bernal de Duque

Sally Valencia de Restrepo

Adela María Ceballos, Coordinadora

Ruth Peñaloza de Ceballos

Amanda Gutiérrez de López

“Programa Comité Femenino.  El señor presidente comenta que al comité se le debe dar una prestancia e importancia ya que funcionó fundamentalmente en el programa de los 90 años, propone que a este comité se invite algunas damas prestantes de la ciudad como la esposa del Gobernador, del Alcalde y de aquellos socios honorarios, para esto se debe tener un programa para que ellas tengan que trabajar y agrega como el Cuadro de Honor de la SMP, fue la impulsadora de la Catedral y hoy necesita que se siga con dichas campañas para su conservación e igualmente para promover el civismo en las instituciones educativas.”[125] Data de 1958 la última vez que es nombrado el Cuadro de Honor en la página de presentación de la narradora, amena, seria, objetiva que ha mostrado la vida de nuestra institución la Revista Civismo.

Desde 1983 en adelante han ingresado socias, crecido en número y en cargos directivos, hasta que en el 2008 Nidia Castillo Uribe, es nombrada por la Asamblea, como la Primera Mujer Presidenta, hace una gran gestión; la SMP ha sido muy afortunada en sus 100 años al elegir sus presidentes, cada uno en su estilo y comprometido absolutamente con la institución.

En párrafos anteriores se transcriben partes de actas que le dan iniciación a ese nuevo semillero del Comité Femenino, que luego se amplía con la llegada de las esposas del Gobernador, el Alcalde y de los socios honorarios; de sus reuniones nace la idea de hacer una réplica  de la Catedral, del mismo monumento a la fe al cual ochenta años atrás ayudaron con toda la ciudadanía a construir y hoy requiere reforzamiento estructural y restauración. Sobre planos a escala y en bronce se hace la bella  Catedral, que queda  esplendorosa; entonces se inicia su comercialización, las primeras a doce mil pesos y fueron subiendo en proporción al costo que el productor aumentaba.

Con un trabajo planeado, arduo y comprometido, pudo la Sociedad de Mejoras Públicas y su Comité Femenino colaborar para la Catedral en el año 2004, con la suma de veinticuatro millones de pesos en efectivo, diez millones en la misma réplica para que la Curia la repartiera o la vendiera, un pequeño excedente neto quedó en la entidad para inversión de la misma, y para iniciar otro grande y hermoso proyecto también a escala: el Cráter de la Olleta del Nevado del Ruiz.

Sutilmente, estas parecen ser las motivaciones de la Junta para esos dos grandes compromisos, los noventa años de la Sociedad y coadyuvar con el Comité Amor por la Catedral, por invitación del Señor Arzobispo Fabio Betancur Tirado.

La Sociedad de Mejoras Públicas en la actualidad cuenta como siempre con un gran equipo humano de mujeres y hombres que han  sido su motor, soporte, ideas llevadas a realidades para una ciudad que ha querido su compañía y ha aceptado su existencia. Las actuales directivas, socios y administrativos de esta vigía  insomne, están trabajando para celebrarle a la centenaria, el más bello cumpleaños, invita a la ciudad para que se una al alborozo de una misión cumplida, con los mejores logros para que continúe su visión al ritmo de la modernidad.

 

AGRADECIMIENTOS

 

A la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales por permitirme acceder a sus archivos sin ninguna limitación, a Angélica  María Moreno A. su Secretaria  y a Sandra Liliana Alzate P. por la transcripción de los textos.

 

5-   CUARTO MOMENTO: EL CIVISMO DEL SIGLO XXI

 

La SMP ha tenido una historia relevante de acontecimientos y acciones cívicas, subrayada por hombres notables, también con la carga histórica de la Institución con relación al rol de la mujer, legalmente reconocida en los Estatutos como socia activa a partir de 1980, con responsabilidades como cualquier Socio.

A continuación, se presentan los acontecimientos que muestran el actuar de la mujer como Socia, pero centrando la atención en dos aspectos fundamentales: cuáles ha sido las que han tenido el privilegio de abrir este camino tan importante para la sociedad civil, y cuál el desafío y las condiciones en que se puede desempeñar la mujer en los tiempos de hoy.

5.1 Algo de historia

Ingresa la mujer como socia a la Sociedad de Mejoras Públicas el 18 de julio de 1983, al aceptar la solicitud de Patricia Aristizábal Palacio, lo que queda registrado en la Revista Civismo 309 de 1987. En esta última fecha hace parte de la Sociedad Irma Calderón de Gaviria, miembro de la Junta Directiva, Patricia Aristizábal Palacio, María Mélida López Jaramillo, Soledad Ramírez de Vásquez, Ester Osorio de Vallejo, Martha Cecilia Vallejo Osorio, Amparo González Rodas y Constanza Mejía C.

 

La primera Presidente

El 26 de noviembre de 2007, según quedó consignado en el Acta 033, se nombró la primera Presidente de la SMP, siendo ella la educadora Blanca Nidia Castillo Uribe, Licenciada en Administración Educativa, de la Universidad Católica de Manizales, Especialista en Educación Personalizada, por la misma Universidad, cursó un semestre de Filosofía y Ciencias Jurídicas en la Universidad de Caldas, con varios Cursos de Capacitación Docente. Su labor la ha desarrollado en la Normal  Nuestra Señora del Rosario de Neira, en el Área de Educación Religiosa; en el Liceo Isabel la Católica de Manizales, en las Áreas de Educación Religiosa, Español y Literatura, Psico-orientación y Coordinación de  Disciplina; fue Rectora  en el Bachillerato Nocturno Rufino J. Cuervo, del Barrio Malabar. Una vida dedicada a la educación y formación de los jóvenes del municipio de Neira y de Manizales.

Su sensibilidad social y cultural, así como su carácter cívico se manifiestan en los dos informes de gestión presentados durante el año 2008, en los que además de las laboras propias de la presidencia se pueden resaltar: el apoyo a la construcción del Monumento en el Barrio Holanda y la donación de ropa para el mismo barrio. El trabajo con 25 mujeres emprendedoras del barrio El Carmen y Sinaí, a quienes se dictó un curso de 3 meses sobre bordados y arreglos navideños; también algo de culinaria. Actividades que se desarrollaron en Auditorio de la Sociedad de Mejoras Públicas, los días jueves de 3 a 5 p.m., con la orientación de tres pensionadas del Seguro Social, dos de ellas enfermeras superiores y la otra fisioterapeuta. El 1 de diciembre se realizó la exposición de los trabajos realizados por ellas. Para celebrar la Navidad de 2008 se repartieron regalos para 25 niños y 25 niñas del Barrio Holanda, incluyendo novena y alimentos.

Promovió el programa de “Animación a la lectura” a cerca de 180  estudiantes de la Escuela del Barrio el Carmen, Barrio San José y Juan XXIII. Colaboraron los socios de la SMP Aldemar Blandón Hernández, Fanny Ortiz de Sepúlveda, Dorian Hoyos Parra. Obtuvo la donación de 97 libros para la Escuela de CRAMSA en el Barrio Holanda, así mismo, 95 para la Escuela de Fútbol del Barrio el Carmen.

Otorgó un aporte mensual al TICH para la formación de estudiantes en las artes escénicas.

Con el fin de promover el ingreso de jóvenes a la SMP cursó invitación a los Personeros Estudiantiles para integrar un Comité Juvenil y se conviertieran en socios activos de la misma.

Apoyó La Campaña Manizales Limpia, a la que se vincularon el Instituto de Cultura y Turismo, párrocos de la ciudad y las empresas de transporte público Unitrans y Autolegal y Colombit con un aporte en dinero Colaboró con la misma el Comité Cívico Femenino.

Gracias a su gestión se vincularon particulares para la donación mensual de algunos alimentos para el Hogar Guadalupe y el mantenimiento de electrodomésticos.

Se dictaron conferencias para los socios como: concertación, negociación en resolución de conflictos, a cargo de Luz María Muñoz C.; La Convocatoria para presentación de proyectos: orientada por el Luis Hernando Amador P.: Naturaleza y funciones de la Contraloría Municipal y apoyo a la Campaña Manizales Limpia, a cargo del Contralor del Municipio Doctor Gustavo Adolfo Castañeda; Exposición sobre las normas ICONTEC, con miras a la certificación de calidad, dictada por la Señora Jazmín Nohemy Ocampo Correa, Ejecutiva de Gerencia.

Para 2011 la lista de socias activas es: Luz Helena Arango García, Gloria Patricia Arias Pimienta, Blanca Nidia Castillo Uribe, Adela María Ceballos Peñalosa, Consuelo Duque de Velásquez, Rubi Flores Saldarriaga, María Esperanza Gil Mejía, María Clemencia Gómez de Botero, Blanca Aurora Hoyos Loaiza,  Dorian Hoyos Parra, Marina Jiménez Buitrago, Dora Jiménez Pérez, Luz María Ocampo Cruz, Esperanza Ocampo de Mejía, Viviana Ocampo López, Amanda Osorio de Franco, Giovana Osorio Giraldo, María Cristina Ramírez Valencia, Magali Salgado Cañón, Sandra Patricia Sánchez Marín, Lilia Serna Betancur, Martha Serna Betancurth, Claudia Torres Arango, Paula Andrea Valencia Osorio, Nubia Zuluaga de Serna.

Dos campañas

En su afán recolectar fondos con objeto específico, las socias que persisten en la idea del Comité Femenino como instrumento adecuado para éste fin, lideraron dos campañas soportadas en la venta de réplicas metálicas del Cráter de la Olleta y de la Catedral de Manizales. Por lo menos la segunda con importante éxito. Veamos ambas:

La primera con el lema, Todos por la Catedral Basílica de Manizales, dice: nuestra Catedral Basílica, construida a partir de 1936, declarada Monumento Nacional en 1984, es una magna obra de 106 metros de altura y área de 2500 metros cuadrados.

Ahora el Comité Femenino de nuestra benemérita trabaja para contribuir a su restauración y remodelación, con el mismo entusiasmo que pusieron los miembros de la SMP hace más de 60 años, al lado de nuestro distinguido socio y líder, el Padre Adolfo Hoyos Ocampo, quien promovió esa campaña, reconocida como la mayor actividad cívica y social de la época[126].

La segunda, que comercializa la Réplica del Cráter La Olleta del Nevado del Ruiz, fue liderada por Comité Cívico Femenino. Según Amanda Osorio de Franco, esta réplicaes una obra artesanal realizada a escala, elaborada con materiales de alta calidad, con un fino acabado, estuche y folleto explicativo, que se suma a la exitosa réplica de la catedral de Manizales, otra obra de la Sociedad de Mejoras Públicas, conocida dentro y fuera del país”[127].

Formación académica

En el primer semestre de 2011, bajo el liderazgo del Socio José Clareth Bonilla, se realizó una jornada académica en la cual se trabajó sobre la misión y la visión institucional, los principios rectores de la organización y el Plan de Acción de la SMP.

Entre las ponentes del conjunto de actividades se destaca Luz Elena Arango con el desarrollo del tema Liderazgo y Prospectiva, en el cual deja sentados dos principios fundamentales: primero que el futuro como tal es el resultado de las acciones y decisiones humanas, y segundo que la prospectiva en si es una técnica que al acompañar los procesos de planeación estratégica reduce la incertidumbre del futuro.

En cuanto al liderazgo no sólo subraya sus diferentes formas, a saber: Líder carismático, Líder transformador, Liderazgo en la era electrónica, Liderazgo a través de las diversas culturas, sino que también muestra sus desafíos para el Siglo XXI, centrados en tres aspectos: el factor cambio, el determinante tecnológico, y la globalización.

Liderazgo femenino en acciones cívicas

Merece admiración aunque no sorprende, la participación de la Abogada Marina Jiménez Buitrago marcando una ruta para diferentes acciones populares que impulsa la Sociedad de Mejoras Públicas, a pesar de su reciente vinculación como socia de la misma: admiración porque muestra cómo el aporte suyo como abogada conocedora de los temas ambientales de la ciudad, al lado de la visión académica del Socio José Clareth Bonilla, autor intelectual del desarrollo del objeto misional institucional, aprovecha los espacios legales para convocar a otros actores sociales a asuntos tan vitales como: la Acción Popular para prevenir el avance de un proyecto de explotación de minería a cielo abierto y a gran escala en el sector de Tolda Fría, donde se comprometerían áreas estratégicas de la ciudad, además de la cuenca abastecedora de agua, asunto que prosperó obteniéndose como resultado la suspensión de la actividad extractiva; la Acción Popular para avanzar en la declaratoria de una zona de interés ambiental y resolver los usos conflictivos del suelo en el corredor vial de la vía al Magdalena, al oriente de Maltería y en jurisdicción de Manizales, dadas las consecuencias económicas para la ciudad por la pérdida de conectividad en cada temporada invernal. El desarrollo del Proyecto de la Concejalía 20, como mecanismo de participación popular no formal, por ser una pedagógica popular que fortalece el empoderamiento del territorio por parte de los manizaleños, recurriendo a la formación de una cultura política que reivindique no sólo los derechos sino también los deberes ciudadanos.

Todo esto que se señala se ha resaltado de forma especial para dejar constancia de cuál es el verdadero sentido de una acción cívica que pasa de la reflexión a la acción, ocupándose de temas vitales para una comunidad.

5.2 Trazando el camino

Volviendo a las ideas iniciales, es evidente que la sociedad evoluciona. En el período agrario, que es el que antecede a 1930, ha surgido una Sociedad de Mejoras Públicas (1912) donde se valoraba a la mujer hacendosa y espiritual. El establecimiento se mantiene por el rito en una sociedad donde las clases sociales se miran en términos de oro y escoria, como el apellido, el linaje cuenta al igual que el color de la piel, y el origen social de las personas. No obstante, pasada la época del crecimiento económico asociado a las exportaciones del café, que se pone en evidencia con cables aéreos y ferrocarriles tras la crisis del año 29, empieza a surgir una nueva sociedad y un nuevo estado: la sociedad industrial en épocas del  Estado Keynesiano, donde florece la democracia representativa.

La nueva Sociedad de Mejoras Públicas, para los tiempos de la sociedad industrial y el Estado solidario, tiene como máxima expresión de su transformación el surgimiento de la Revista Civismo (1936). Igualmente este órgano informativo de la SMP de Manizales es contemporáneo al surgimiento de la Universidad Popular (Ordenanza 006 del 24 de mayo de 1943), concebida por personajes como Juan Hurtado y Gerardo Molina, y ejecutada para el centenario de la ciudad con el apoyo de la Sociedad de Mejoras Públicas: en efecto, la primera Facultad que surge es la de Ingeniería, patrocinada por la Universidad Nacional de Colombia (1948) y con sede en el Palacio de Bellas Artes, que recién cumplió sus 60 años de existencia.

Figura 8. La equilibrista; arte urbano en Bellas Artes. Fuente, skyscrapercity.com

Ya hacia 1974 se produce la famosa crisis del petróleo, como primera evidencia de una crisis marcada por la estanflación, y por lo tanto como el decaimiento del modelo Keynesiano[128], con lo cual surge el neoliberalismo propuesto por Friedman desde la Escuela de Chicago. La nueva crisis se expresa con un proceso de desindustrialización, pero también conduce a una nueva sociedad, donde el conocimiento gana protagonismo dentro de los factores de producción y muere el Estado solidario, para dar paso a la economía de mercado, globalizada, donde también la cultura empieza a borrar el valor de lo autóctono y la sociedad a funcionar más dentro de consensos no coactivos, y por lo tanto a operar dentro del imperio de la razón y los argumentos. Entra entonces la mujer a la Sociedad de Mejoras Públicas, como miembro, quedando atrás los Comités Femeninos como anacrónicas expresiones del siglo XX, a pesar del sentimiento de muchas compañeras que discrepan de esta visión, con argumentos que también merecen ser considerados.

El nuevo civismo, ya no es un asunto de género, pues el rol de la mujer no queda limitado ni supeditado por circunstancias sociales, económicas, ambientales, políticas o institucionales. La mujer de hoy empieza a ser consciente de que la estructura del  empleo al igual que la educación no pueden ser las mismas de ayer cuando también la sociedad ha cambiado: el empleo dependerá de competencias sociales e intelectuales, más que de habilidades manuales o fuerza muscular. La educación tampoco podrá seguir priorizando ciencias, matemáticas y lenguaje como en la sociedad de ayer, y tendrá que abrir espacios para la cultura, las artes, la educación física y las ciencias sociales, donde igualmente hombres y mujeres podrán desempeñarse.

 

5.3 El Civismo del siglo XXI, retos y potencialidades

El concepto de Civismo ha variado del celo por las instituciones y la patria, o a las pautas mínimas de comportamiento social para vivir en colectividad, a conceptos más complejos propios de la sociedad actual, como los planteados en la Ley 1217 de 2008[129], que además de los anteriores incluye el arte y la cultura, la protección y conservación de los recursos naturales y del patrimonio cultural y arqueológico, la recreación, la ética, el respeto por la diferencia, la convivencia pacífica y la tolerancia, el compromiso con el desarrollo armónico de la ciudad y el bienestar comunitario; la permanente apertura a los ciudadanos y a las instituciones; la lealtad hacia la institución y a sus jerarquías legítimamente constituidas.

El catedrático de Filosofía del Instituto de Enseñanza Secundaria de La Almudena,  Madrid, miembro de la Fundación CIVES y de la Liga Española por la Educación y la Cultura Popular Luis María Cifuentes Pérez, en su ensayo El Civismo: Una Construcción Ético-Política, presenta los alcances del Civismo en los siguientes términos:

El civismo designa un modo de comportamiento basado en actitudes de respeto y tolerancia activa hacia el ejercicio de los derechos y libertades de todos, aunque sean diferentes a nosotros en costumbres, moral o religión; el civismo tiene sentido en el marco del cumplimiento de las leyes en un Estado democrático y de derecho. En un contexto de tiranía, de despotismo o de dictadura el verdadero civismo adquiere la dimensión de la rebeldía cívica y de desobediencia civil. Ser ciudadano no es solamente tener los “buenos modales” que la burguesía preconiza como señal de buena convivencia y de orden social, porque esos buenos modales pueden servir de pretexto para encubrir una serie de injusticias que no interesa a los más poderosos descubrir ni eliminar[130].

Es entonces necesaria la educación para la ciudadanía, no sólo como teoría, “sino que son ante todo una práctica, un saber hacer, un saber vivir”[131], son valores que se inculcan desde la infancia, más que como una materia esta educación debe ser transversal, referida a los valores y a las actitudes que deben impregnar de modo transversal todo el sistema educativo.

Las características de la sociedad moderna modifican las estructuras que le dan el soporte político-institucional. De ahí que no se puedan considerar los derechos y las libertades del ciudadano sin referirlas a sus derechos. Lo que significa hablar de civismo pero en el contexto social, económico y político de los actores sociales que entran en juego.

Desafortunadamente la globalización de la economía y la cultura, como fenómeno totalizante ha abrazado el mundo moderno, borrando sus singularidades y con ellos deshaciendo las culturas locales, como fundamento estructural de los individuos; esto es, las dinámicas de la globalización mantienen una lógica perversa en la que la cultura se supedita a la economía, mientras ésta a su vez termina desestructurando los territorios, lo que significa marcar el quiebre de las instituciones, soporte de la convivencia y de los derechos individuales y colectivos.

Al respecto el Socio Gonzalo Duque Escobar en su columna de La Patria aludiendo a los desafíos de la Sociedad de Mejoras Públicas, anota lo siguiente:

En este nuevo contexto la SMP de Manizales se propone actuar, consciente de que el civismo del siglo XXI debe reflexionar y actuar para enfrentar las problemáticas sociales, ambientales y económicas del territorio, un escenario con el que se dialoga para lograr su construcción colectiva mediante procesos que no permiten reducir la misión institucional a la “buena educación” y a los “asuntos del ornato”, bajo el entendido de que las relaciones entre los actores sociales en estos tiempos de la sociedad del conocimiento, se dará cada vez más bajo el imperio de la razón y los argumentos, y no del consenso coactivo. Y debe hacerlo bajo las nuevas y difíciles circunstancias, para rescatar lo local a pesar de la globalización de la economía y la cultura, dado que el modelo laboral se ha hecho duro, la economía se ha deshumanizado y el medio ambiente está amenazado por las fuerzas del mercado[132].

Esa globalización, es a su vez la consecuencia de un desarrollo tecnológico: el de las comunicaciones. La fuerza de semejante instrumento puesto al servicio de la economía, termina siendo un instrumento político mediante el cual se establecen los elementos de una cultura globalizada, que como cultura de masas al servicio de las élites, confronta y supera la cultura popular.

Mientras en los países desarrollados los grupos étnicos que emigran de los países subdesarrollados, constituidos por desposeídos que han sido forzados a salir, ya por las guerras o la pobreza, en los países subdesarrollados esas migraciones se han dado desde el campo hacia la ciudad, y en especial como consecuencia, primero de la revolución verde y de la violencia partidista, y después  como consecuencia de las confrontaciones armadas en un escenario de luchas por la tierra, como también por las consecuencias de las actividades ilícitas, como es el caso de Colombia.

El asunto es que en el caso de las migraciones, tanto la que se muestra en las naciones desarrolladas, como esta que se reconoce con el nombre de desplazados, se acentúan procesos más profundos que los de la pobreza: los de la discriminación y exclusión de las personas. Para semejante problemática, la ley debe reconocer los derechos y libertades individuales, y por lo tanto la sociedad debe adquirir un carácter cosmopolita como fundamento para la convivencia, soportado en el reconocimiento de los derechos y libertades humanas, pero sin menoscabo del cumplimiento de los deberes de todos los ciudadanos, sin discriminación de ninguna naturaleza.

Al respecto Luis María Cifuentes Pérez dice:

El pluralismo es compatible con una sociedad abierta y es inseparable de la democracia, ya que el pluralismo político conlleva también  el pluralismo moral y religioso de los ciudadanos en un sistema de derechos y libertades individuales. El libre ejercicio de los derechos y de las libertades de cada individuo es consustancial con la democracia y con el Estado de Derecho. En las democracias occidentales la ley es el último y definitivo instrumento que define las conductas legales o ilegales de las personas. Si no se respeta la ley, la convivencia pacífica se torna inviable, imposible; aunque la ley no sea todo lo justa que uno desearía, no existe, sin embargo, mejor alternativa que las leyes para controlar racionalmente la conducta de los individuos y de las corporaciones. Es siempre mejor, la fuerza del derecho que la ley del más fuerte[133].

La base de los conflictos en el mundo actual, parte de la desigualdad económica y social de un escenario globalizado. Al respeto Luis María Cifuentes dice:

Los datos de esta injusticia son evidentes, porque alrededor de un 20% de la población mundial dispone de un 80% de los recursos mundiales, mientras que en torno a un 80% de los habitantes del planeta se reparten solamente el 20% de todos los recursos disponibles. El desequilibrio es tan evidente que inhabilita en la práctica a millones de seres humanos para acceder a los derechos y las libertades propias de un ciudadano, si es que por ciudadanía se entiende algo más que el mero reconocimiento formal y jurídico de derechos y libertades individuales. La ignorancia, la opresión, el hambre, la miseria y las enfermedades endémicas son lacras reales que impiden a muchas personas en todo el mundo ser tratados como verdaderos ciudadanos y como seres humanos dotados de dignidad personal y de capacidad para desarrollarse humanamente[134].

Lo descrito en el apartado anterior nos permite comprender que, para ejercer la ciudadanía de una manera real y plena, no se puede partir de un reconocimiento formal y jurídico que encubra la imposibilidad práctica del ejercicio de los derechos y libertades fundamentales; el ejercicio depende de unas condiciones económicas, políticas y sociales que configuran el estatus de ciudadano. Más que el reconocimiento de una leyes que preceptúen el derecho a una vida digna, al trabajo y a la vivienda, y de declaraciones de organizaciones como la ONU, la UNESCO, la FAO, que sean sólo retórica, se requiere de unas condiciones mínimas de justicia e igualdad para todos los seres humanos. La conquista de los derechos humanos y de la ciudadanía, ha requerido un largo recorrido histórico; por ello debe educarse para la ciudadanía, algo más que las declaraciones de buenas intenciones.

Cómo pues construir ciudadanía: se precisa que en todos los países exista un sistema democrático que garantice los derechos y libertades individuales de todos los ciudadanos y ciudadanas, sin distingo de raza, sexo, lengua, religión o cualquier otra condición económica o social. Sin ese reconocimiento y mediante la expresión jurídica de leyes concretas que garanticen su ejercicio, esto no se llevará a la práctica. Si se quiere hablar de ciudadanía y de civismo, debemos hablar de los deberes cívicos más que de los derechos cívicos. Al respecto Luis María Cifuentes resalta cuáles son estos deberes, para el ejercicio activo y responsable de la ciudadanía y el civismo.

La obligación de estar informado: el miembro de una sociedad democrática tiene que saber lo que sucede en la sociedad en la que vive. La lectura crítica de lo que informan los medios de comunicación y las nuevas tecnologías de la información, quienes tratan de influir en las decisiones políticas y en la formación de la opinión pública, proporcionan muchos datos sobre la situación de cada país.

Asociarse para la defensa de los legítimos intereses que los diferentes grupos humanos: dado que la mayoría de la población se encuentra en una sociedad que es desigual e injusta, el derecho de asociación es básico y fundamental en todas las democracias. La participación es un principio esencial en los actuales sistemas democráticos y los derechos de las personas que tienen intereses compartidos deben ser defendidos colectivamente, con la fuerza del derecho y con la unión de todos los interesados. La asociación política, sindical, vecinal y deportiva, entre otras, muestra la vitalidad de la democracia, y debe ser potenciada en todas las democracias, en razón a que los partidos políticos no son el único cauce asociativo de que disponen los ciudadanos. La obligación de participar en la vida pública de un país, no se puede circunscribir solamente a ser miembro de un partido político o a ejercer el derecho al voto; tiene muchas otras formas de expresión. La política no es simplemente la convocatoria de elecciones periódicas, debe ser ante todo un servicio desinteresado a los ciudadanos.

El ejercicio de una solidaridad responsable: a nivel nacional e internacional, la economía es interdependiente y no puede entenderse la ciudadanía democrática ni la construcción de un civismo de calidad, si hay millones de personas que viven en condiciones de miseria y de pobreza.  La dignidad de todos los seres humanos es idéntica e igual para todos. Por eso la solidaridad es un deber moral y político, que tiene que superar la actitud paternalista con que muchas veces se enfoca este tema. La Declaración Universal de los Derechos Humanos exige ante todo, tratar dignamente a todos, ayudar a que todo ser humano se desarrolle como tal, con todos sus derechos y libertades, lo que no será posible mientras millones de personas vivan por debajo de su humanidad.

La ecología: los seres humanos no pueden actuar como si el planeta Tierra fuera de su propiedad; se debe tomar conciencia de que el ecosistema puede estar ya en peligro, y de estarlo, también la supervivencia humana estaría amenazada. Los estudios sobre los actuales desequilibrios del ecosistema, indican que el modelo de desarrollo que se está aplicando conlleva necesariamente a su destrucción progresiva. Los Informes del Club de Roma, y luego los de prestigiosos científicos, entre ellos el Panel Internacional del Cambio Climático, IPCC[135], detallan con claridad en qué consiste el grave deterioro del medio ambiente. Por eso, se debe dar un giro a las políticas y al modelo económico hacia un tipo de desarrollo sostenible. Ese giro es un deber cívico y de ética ecológica, que si no se ejercita a tiempo, puede acarrear daños irreversibles a todos los seres vivos, incluyendo a los humanos.[136]

La pregunta que surge ahora es entonces ¿cuál es el rol de la mujer frente a una sociedad fraccionada, inequitativa, carente de valores, consumista e insolidaria? Para empezar no puede ser diferente al del hombre dado que el problema no es de género. Sería tan absurdo como asignar roles diferentes al ciudadano frente a la sociedad, dependiendo de asuntos étnicos, de edad o de limitaciones físicas, así la exclusión esté marcando problemas fundamentales en la sociedad colombiana.

Aún más el civismo de hoy exige el trabajo propio de una sociedad donde la democracia representativa ha dado paso a las formas de participación directas de la sociedad. Ya no son los tiempos de la gobernabilidad sino de la gobernanza; tampoco los de la planeación cartesiana y vertical, sino los de la planeación participativa que reconoce al territorio como un sujeto y no como un objeto de participación. La academia juega un rol importante en la construcción de la civilidad, pero con su ciencia y tecnología no podrá jamás abarcar la sabiduría inmersa en los saberes populares[137], como fuente de conocimiento válido para la estructuración del territorio, entendiendo por tal una construcción social de un espacio que no le pertenece ni a los planificadores, ni a los científicos sociales, ni al administrador público: le pertenece a todos por igual.

 

 

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[1] Administradora de Empresas, Tecnóloga de Instituciones de Servicio, Especialista en Gerencia de Servicios Sociales, Catedrática Universitaria, Miembro de La Red de Astronomía de Colombia, del Centro de Historia de Manizales y del a SMP de Manizales. http://claudiatorresa.blogspot.com/

[2] Economía General. Duque Escobar, Gonzalo (2006) In: Fundamentos de CTS y Economía. Universidad Nacional de Colombia. http://cts-economia.galeon.com/economia.htm

[4] LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL COMO UTOPÍA. Valencia Giraldo,  Asdrúbal. Revista Facultad de Ingeniería, Profesor Universidad de Antioquia. En: http://jaibana.udea.edu.co/producciones/asdrubal_v/sociedad_posindustrial_utopia.html

[6] CT&S. Duque Escobar, Gonzalo (2006) In: Fundamentos de CTS y Economía. Universidad Nacional de Colombia. http://www.galeon.com/cts-economia/economia.htm.

[7] La pobreza en la historia de los procesos de desarrollo del eje cafetero. Duque Escobar, Gonzalo (2001) Universidad Nacional de Colombia. http://www.bdigital.unal.edu.co/1665/

[8] Modernización e Industrialización en el antiguo Caldas. Giraldo Zuluaga, Luisa Fernanda. Colección Ernesto Gutiérrez Arango 150 Años.  Pág. 38.

[9] Ibid, pág. 38

[10] Ibid, pág. 39

[11] Caminos y Fundaciones. Eje Sonsón –Manizales. Esguerra Leongómez, Jorge Enrique. En:

http://www.manizales.unal.edu.co/modules/ununesco/admin/archivos. Pág. 3.

[12] Ibid, pág. 7.

[13] Modernización e Industrialización en el antiguo Caldas. Giraldo Zuluaga, Luisa Fernanda. Colección Ernesto Gutiérrez Arango 150 Años.  Pág. 44.

[14] Colombia 200 años de identidad 1810-2010. Universidad Nacional de Colombia, Revista Semana. Tomo II. Pág. 55. Colombia 2010.

[15] Ibid. Tomo III, pág. 27.

[16] Visión retrospectiva y prospectiva del desarrollo regional.  Duque Escobar, Gonzalo (2010)In: Primer Foro Latinoamericano de Historia y Cultura de un Continente, 25 y 26 de Noviembre de 2010. Universidad Nacional de Colombia. http://www.bdigital.unal.edu.co/2400/

[18] Revista Civismo 31 y 32, septiembre de 1939. Tomo 4. Págs. 10 y 17.

[19] Daniela, Valeria y Carlos Alberto Londoño en Paz y Armonia. http://enpazyarmonia.blogspot.com/

[20] Revista Civismo No. 11, septiembre 1937. Pág. 12.

[21]Manizales a las Puertas del Siglo XXI. Valencia Llano, Albeiro; Arias Gómez, Fabio. www.lopaisa.com/manizales2.html

[22] La reforma del Plan de Estudios del Fiscal Moreno y Escandón 1774-1779. Soto Arango, Diana Elvira. Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Pág. 21.

[23] El día que Humboldt llegó a Cartagena de Indias. Gómez Carder, Gabriel Jaime. Editorial Colina. ISBN: 958-33-4018-9. Colombia. 2002. Pág. 93.

[24] ASTRONOMÍA EN EL MEDIOEVO. Espiritualidad versus materialismo ASTRONOMÍA EN EL RENACIMIENTO. El triunfo de la razón. Torres Arango, Claudia. (2008). Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales. En: http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/

[26] Colombia. Una nación a pesar de sí misma. Bushnell, David.  Editorial Planeta. Colombia. Pág. 187.

[27] Ibid. Pág. 188.

[28] Monografía de Manizales 1849-1924. Gaviria Toro, José. Editores Tipografía Blanco y Negro. Manizales. Pág. 240.

[29] Ibid. Pág. 242.

[30] Ibid. Pág. 245.

[31] Ibid. Pág. 245.

[32] Mujer y prensa en Cartagena de Indias (1900-1930).Bonilla Vélez. Gloria Estela.  Sala de Prensa.60 Octubre 2003 Año V, Vol. 2 http://www.saladeprensa.org/art499.htm

[33] Mujer y prensa en Cartagena de Indias (1900-1930).Bonilla Vélez. Gloria Estela.Sala de Prensa.60 Octubre 2003 Año V, Vol. 2. http://www.saladeprensa.org/art499.htm

[34] Ibid.

[35] Ibid.

[36] Ibid.

[37] La Práctica Pedagógica en la Formación de Normalistas. María Aracelly López Gil.  Editorial Manigraf. Colombia 2010. Pág. 64.

[38] Ibid. Pág. 68.

[39] La SMP de Manizales en el origen de la universidad pública para Caldas. Gonzalo Duque-Escobar. Manizales, jueves 10 de junio de 2010. En: http://godues.blogspot.com/2010/06/

[40] Reflexiones en los 10 años de Samoga. Duque Escobar, Gonzalo (2011) Revista Eje 21 , En. http://www.bdigital.unal.edu.co/3180/

[45] Mujer y prensa en Cartagena de Indias (1900-1930)Bonilla Vélez, Gloria Estela.Sala de Prensa.60 Octubre 2003 Año V, Vol. 2. http://www.saladeprensa.org/

[46] Manizales de Ayer y de Hoy. Ceballos E., Guillermo. Primera edición. Página 233-234.

[48] Los Derechos de la Mujer en la Constitución Colombiana. Alicia Giraldo Gómez. Repertorio Histórico de la Academia Antioqueña de Historia. Volumen 38, número 250. 1987. En: http://biblioteca-virtual-antioquia.udea.edu.co/pdf/.

[49] Artículo 15.- Son ciudadanos los colombianos varones mayores de veintiún años que ejerzan profesión, arte u oficio, o tengan ocupación lícita u otro medio legítimo y conocido de subsistencia. En: http://es.wikisource.org/wiki/Constituci%C3%B3n_de_Colombia_de_1886

[50] Ibid.

[51] Colombia 200 años de identidad 1810-2010. Universidad Nacional de Colombia, Revista Semana. Tomo III. Pág. 63. Colombia 2010.

[52] La ONU fundada el 24 de octubre de 1945 en San Francisco (California), por 51 países, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, con la firma de la Carta de las Naciones Unidas. En: http://es.wikipedia.org/wiki/Organizaci%C3%B3n_de_las_Naciones_Unidas.

[53] El voto femenino en Colombia. http://www.banrepcultural.org/blaavirtual

[54] Ibid. Pág. 63.

[55] Los movimientos de mujeres en América Latina y la renovación de la historia política. G. Luna, Lola. Universidad del Valle – Centro de Estudios de Género Mujer y Sociedad. Editorial La Manzana de la Discordia, Santiago de Cali, 2003. Págs. 16-17.

[56] Los Derechos de la Mujer en la Constitución Colombiana. Alicia Giraldo Gómez. Repertorio Histórico de la Academia Antioqueña de Historia. Volumen 38, número 250. 1987. En: http://biblioteca-virtual-antioquia.udea.edu.co/pdf/

[57] Los Derechos de la Mujer en la Constitución Colombiana. Alicia Giraldo Gómez. Repertorio Histórico de la Academia Antioqueña de Historia. Volumen 38, número 250. 1987. En: http://biblioteca-virtual-antioquia.udea.edu.co/pdf/

[58] La Primera Mujer Universitaria en Colombia: Paulina Beregoff 1.920-1.970. Dora Piñeres de la Ossa. La Revista Historia de la Educación Latinoamericana. En: www.rhela.rudecolombia.edu.co/

[59] Libro de Actas. Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales.

[60] Revista Civismo. Tomo 1.6 No. 5 noviembre de 1936, pág. 42.

[61] Revista Civismo. Tomo 1.6 No. 1 julio 1936, pág. 28.

[62] Revista Civismo No. 80 febrero 1950, pág. 33. Tomo 8.

[63] Revista Civismo Tomo 1.6, Nos. 9 y 10 junio de 1937.

[64] Revista Civismo, Tomo 3b, No. 21 pág. 5.

[65] Revista Civismo número 16 de mayo de 1938, tomo 2, pág. 14.

[66] Ibid. Pág. 14.

[67] Ibid. Pág. 14.

[69] Revista Civismo número 17 de mayo de 1938, pág. 3. Tomo 2.

[70] Revista Civismo número 66, marzo de 1944, pág. 8. Tomo 7.

[71] Revista Civismo número 67 de mayo de 1944, pág. 2. Tomo 7

[72] Ibid. Pág. 2.

[73] Ibid. Pág. 2.

[74] Ibid. Pág. 2.

[75] Ibid. Pág. 3.

[76] Revista Civismo número 28, de abril de 1939, pág. 3 y 4. Tomo 3b.

[77] Revista Civismo número 51, de diciembre de 1941, pág. 13 y 14. Tomo 6.

[78] Revista Civismo número 111 de junio de 1958, pág. 38. Tomo 12.

[79] Revista Civismo Tomo 1.6, No. 6 diciembre de 1936.

[80] Revista Civismo Tomo 1.6, No. 4, octubre de 1936, pág. 46.

[81] Ibid. Pág. 16.

[82] Revista Civismo Tomo 1.6, No. 5, noviembre de 1936, pág. 46.

[83] Ibid. No. 7, febrero de 1937.

[84] Manizales de Ayer y de Hoy. Ceballos E., Guillermo.  Primera edición. Pag. 140

[85] Revista Civismo Tomo 8, No. 72 agosto 1945.

[86] Mujer y prensa en Cartagena de Indias (1900-1930).Bonilla Vélez, Gloria Estela.Sala de Prensa.60 Octubre 2003 Año V, Vol. 2. http://www.saladeprensa.org/

[87] Ibid.

[88] Revista Manizales. Volumen IV, septiembre de 1943. Número 36. Pág. 1121.

[89] Ibid. Pág. 1122.

[90] http://htiemposmodernos.blogspot.com/2008/04/mujeres-en-la-segunda-guerra-mundial.html. Blogs de Sirena de Secano, Miriam Beamonte, Mariano Lázaro.

[91] La Incorporación de la Mujer al Trabajo http://www.diadelamujer.net/mujer-trabajadora.html

[93] Manizales de Ayer y de Hoy de Guillermo Ceballos Espinosa.Pag.121-122.

[94] Manizales de Ayer y de Hoy de Guillermo Ceballos Espinosa. Pag.121-122.

[95] Guillermo Ceballos E. Primera edición.  Manizales de Ayer y de Hoy. Pág. 137-138.

[96] Guillermo Ceballos E. Primera edición.  Manizales de Ayer y de Hoy. Páginas 141 y 142.

[97] Acta  10 del 31 de marzo de 1927

[98] Acta   22 del  28 de junio de 1927

[99] Acta   22 del  28 de junio de 1927

[100] Archivo Historial

[101] Archivo Historial

[102] Revista Civismo No. 8 de 1937

[103] (Entrevista personal por la doctora Adela María Ceballos, Mayo de 2011 )

[104] Entrevista que le hizo la Doctora Adela Ceballos Peñaloza

[105] Historia de Manizales, Padre FABO Pag.247-248-249

[106] Historia de Manizales, Padre FABO Pag.247-248-249

[107] Historia de Manizales, Padre FABO Pag.247-248-249

[108] Revista Civismo No. 84 de 1950, Pag.45

[109] Feria de Manizales con Sabor a Eternidad, Pag.8

[110] Feria de Manizales con Sabor a Eternidad, Pag.8

[111] Revista Civismo No.80 de 1950

[112] Revista Civismo No.87, 1951 Pag.8

[113] Revista Civismo No.81-82 de 1950

[114] David Henao Alvarez, Postigos de Atardeceres. Pag. 139

[115] Revista Civismo  No.87  de 1951 Pag.40

[116] La Feria de Manizales. Pag.13

[117] Feria de Manizales. Pag.34.

[118] Feria de Manizales con Sabor a Eternidad Pag.41

[119] Revista Civismo No. 111 de 1958.

[120] Revista Civismo No. 279 de 1983. Pág.31

[121] Revista Civismo No. 351 de 1992. Pág. 22

[122] Acta de Junta Directiva No.11 de Julio 4 de 2001

[123] Acta de Junta Directiva No. 02 de Enero 23 de 2002.

[124] Acta de Junta Directiva No. 3 Febrero 06 de 2002

[125] Acta de Junta Directiva No. 13 de Julio 23 de 2002.

[127] Ibid.

[128] Macroeconomía. Duque Escobar, Gonzalo (2006) In: Fundamentos de CTS y Economía. Universidad Nacional De Colombia. http://www.bdigital.unal.edu.co/2745/

[130] El Civismo: Una Construcción Ético-Política. Luis María Cifuentes Pérez.  En: http://adide.org/revista/index

[131] Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos. Luis María Cifuentes Pérez. En:

http://firgoa.usc.es/drupal/

[132] El civismo del siglo XXI. Gonzalo Duque Escobar. La Patria. Manizales, 26 de septiembre de 2011. https://godues.wordpress.com/

[133] Op. cit.

[134] Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos. Luis María Cifuentes Pérez. En:

http://firgoa.usc.es/drupal/

[135] IPCC), Cambio Climático 2001: Impactos, adaptación y vulnerabilidad, en: http://www.grida.no/climate/ipcc_tar/vol4/spanish/pdf/wg2sum.pdf

[136] Op. cit.

[137] La dimensión cultural como catalizadora del desarrollo. Duque Escobar, Gonzalo (2011) Circular 601 de la Red de Astronomía de Colombia RAC. http://www.bdigital.unal.edu.co/3287/

Claudia Torres Arango: Administradora de Empresas, Tecnóloga de Instituciones de Servicio, Especialista en Gerencia de Servicios Sociales, Catedrática Universitaria, Miembro de La Red de Astronomía de Colombia, del Centro de Historia de Manizales y del a SMP de Manizales. http://claudiatorresa.blogspot.com/ 

Fuente: Libro “SOCIEDAD  DE MEJORAS PÚBLICAS DEMANIZALES 100 AÑOS DE CIVILIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DE  TERRITORIO”. DirecciónAlbeiro  Valencia Llano. SMP Manizales (2012), Manizales. 

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