De la cumbre de Durban al desastre de Colombia

Imagen en: es.paperblog.com

Por Gonzalo Duque Escobar * 

La tragedia invernal ha eclipsado para los colombianos la cumbre de Durban en Sudáfrica. Allí, mientras China, India y EE.UU declinan asumir compromisos frente al cambio climático, y Canadá, Japón y Rusia se retiran del escenario para no comprometerse con el necesario control y reducción de emisiones, la Unión Europea propone un acuerdo vinculante que permitirá la discusión en el 2015, de las acciones que iniciarían apenas en 2020. Lo que para unos ha resultado ser exitoso, para otros no parece suficiente, debido a que con la nueva fecha la temperatura global superará los 2 °C que eran el límite esperado de reducirse las emisiones al 50% para el 2050.

Así las cosas, mientras Colombia incluye el tema del calentamiento global en su Plan de Desarrollo 2010-2014, los ciudadanos del planeta deberemos esperar ocho años más, por cuenta de los países contaminantes, para que el compromiso de reducción de emisiones sea una realidad y aparezcan los recursos del Fondo Verde para el Clima (FVC) acordado en la cumbre previa de Cancún. 

Si bien el clima del planeta siempre ha variado, el problema del cambio climático es que el ritmo de estas variaciones se ha acelerado de forma anómala durante las últimas décadas. Probablemente se tendrá pérdida irreparable de ecosistemas, en especial en el Mediterráneo y el Caribe; habrá menos huracanes en el Atlántico, pero serán más intensos; se espera un mayor enfriamiento en el hemisferio norte que será el más afectado, y una fusión significativa de su hielo polar; ya se advierten precipitaciones, inundaciones y sequías más intensas y frecuentes, e incendios más arrasadores. En Colombia se calentaría menos las zona Andina (2º a 3ºC), que las dos costas, la  Orinoquía y la Amazonía (3º a 4ºC). Y aunque las causas se detengan desde ahora, la recuperación del ecosistema global tardará décadas, pero los daños serán irreversibles.  

El asunto ahora, es que para los colombianos la amenaza del cambio climático no solamente ya llegó, sino que avanza mostrando su capacidad de daño y desnudando nuestra falta de adaptación y excesos sobre el ecosistema, al haberse ocupado de forma conflictiva el medio natural que le da soporte a un medio ambiente donde el uso inapropiado del suelo y los modelados para transformarlo resultan francamente vulnerables y preocupantes. De las temporadas invernales de ayer, donde los eventos eran puntuales, hemos pasado a otras con estragos a gran escala y donde las obras de ingeniería, por cuenta del agua, colapsan de forma generalizada. Si la temperatura en Colombia se incrementara en 3ºC, los pisos térmicos migrarían 500 m afectándose ecosistemas como páramos, manglares, ambientes coralinos, glaciares y todas las selvas andinas, costeras y de la Amazonía. Ya hemos visto que en 25 años, los glaciares de Colombia se han reducido a la mitad. 

Entre tanto, mientras la economía de las naciones contaminantes saca ventaja, los colombianos que ya conocemos la cara húmeda de esta amenaza dado que las sequías e incendios forestales aún esperan, para mitigar los efectos de un cambio climático que progresa a lo largo y ancho del país, debemos actuar promoviendo prácticas y sistemas de producción más limpia sumadas a la promoción del consumo de productos de baja emisión de carbono y del manejo más responsable del agua y del suelo, además de la reforestación y los modelos agroforestales y silviculturales para incrementar la fijación del CO2 y regular el agua. 

Pero en especial, el país que ya ha dado pasos importantes a nivel central en la actual administración, debe avanzar en políticas públicas y en compromisos sectoriales, donde la planeación y el ordenamiento territorial en el resto de los entes territoriales incorporen la adaptación al cambio climático como fundamento de la gestión del riesgo, para obligar a implementar acciones urgentes y de largo plazo en las cuencas, afianzar la protección de los humedales y de los bosques con sus corredores de conectividad biológica clave para los ecosistemas, dar solución estructural e integral a los conflictos entre uso y aptitud del suelo, además de avanzar en el estudio y monitoreo de la amenaza hidrometeorológica con sus amenazas derivadas, y en el reasentamiento de las comunidades vulnerables expuestas a riesgos no mitigables.

* Profesor Universidad Nacional de Colombia. http://www.galeon.com/gonzaloduquee

Relacionados:

Sin gestión del riesgo, invierno volverá a hacer de las suyas, en:  https://godues.wordpress.com/2011/12/14/sin-gestion-del-riesgo-invierno-volvera-a-hacer-de-las-suyas/ 

Adaptación al cambio climático para Manizales, en:
http://www.bdigital.unal.edu.co/5437/1/gonzaloduqueescobar.201179.pdf

Asuntos del clima andino en Colombia, en:
https://godues.wordpress.com/2011/11/08/asuntos-del-clima-andino-en-colombia/

Agua, ordenamiento territorial y desastres, en:  http://www.bdigital.unal.edu.co/5487/1/gonzaloduqueescobar.201181.pdf

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